Novela: “Sesión nocturna”, de Michael Connelly

Ángel Luis Pastor

Vuelve el maestro a nuestras librerías con importantes novedades. Aunque aún no ha dado “matarile” a Harry Bosch (de hecho, ya está disponible su última entrega, Las dos caras de la verdad), Michael Connelly nos presenta en esta novela a un nuevo y fascinante personaje: la detective Renée Ballard, de la que el autor ya ha prometido una serie. Un personaje que ha venido, por tanto, para quedarse pero que, dada su potencia -y la edad del “veterano”- no es descartable que esté destinado, además, al relevo de Bosch en un futuro cercano.

Con un título que al lector español le traerá recuerdos del magistral Turno de noche de Juan Madrid, Sesión nocturna cuenta las peripecias de este nuevo sabueso dotado de unas características personales no menos reseñables que las del icónico Bosch. Fascinada por el trabajo de investigación criminal mientras trabajaba como periodista de sucesos en Los Ángeles Times (como el mismísimo Connelly), Ballard es una mujer enérgica, incorruptible y valiente hasta la temeridad; inteligente y con una gran capacidad de reflexión que, como el propio Bosch, no duda en saltarse en ocasiones -con las correspondientes consecuencias- en defensa de sus inamovibles principios, así sea frente a sus propios superiores. No otra es la causa, precisamente, de que haya terminado en el turno de noche.

Sesión nocturna se inicia con una noche ‘movidita’ en la que se producen dos sucesos de importancia: la brutal agresión a una prostituta travesti abandonada malherida en mitad de un aparcamiento y el tiroteo con varias víctimas en una discoteca de moda en pleno Hollywood, en el que la Administración de la policía de Los Ángeles parece tener demasiado interés.

Frustrada ante la norma que obliga a los detectives del turno de noche a entregar la información de sus actuaciones a los compañeros de la mañana para que ellos sigan la investigación, Ballard intenta a toda costa que le permitan concluir algún caso, logrando, finalmente, que le encarguen el de la agresión. Y aunque con la muerte de su ex-compañero empiece, fuera de su jornada, a ‘meter las narices’ en la investigación del tiroteo (de la que él se ocupaba), el grueso de la novela se basa sobre todo en la que ella lleva. Es por eso notable que, teniendo a priori este asunto bastante menos “miga” que el otro, el autor sepa sacarle un buen partido narrativo, poniendo además sobre la mesa temas de máxima actualidad como el acoso a las mujeres, la violencia sexual o la exasperante burocracia policial. Y sirviéndole a Connelly, especialmente, para hacer un gran trabajo de profundización psicológica de la protagonista, incluyendo sus orígenes familiares, los elementos definitorios de su personalidad, el conflicto con su exteniente o el dilema moral por la muerte del principal sospechoso de su caso. Es claramente, en este sentido, una novela “de presentación”, destinada en buena medida a que conozcamos al nuevo personaje.

Pero el hecho de que la detective se centre en una de las tramas y que el otro caso quede casi “aparcado” desde su presentación -al comienzo de la novela- hasta su esclarecimiento -en las páginas finales-, hace que este segundo relato quede un tanto deslavazado. La resolución, eso sí, justifica la espera: a partir de un minúsculo detalle de la investigación, se desencadena un verdadero circo de tres pistas, con brusco giro de los acontecimientos y gran traca final. Pero, aun con tan brillante cierre, no puede evitar el lector la incómoda sensación de estar ante una historia desaprovechada. Una trama que tiene elementos como la corrupción policial, la muerte de un ex-compañero (con el que Ballard tuvo, además, una compleja relación profesional y personal), el acoso sexual en el trabajo o las “cloacas” político-mediático-policiales bien valía un relato por sí mismo. O, al menos, un tratamiento más equilibrado entre las dos historias como ya había hecho magistralmente Connelly en otras novelas (como la reciente El lado oscuro del adiós, por ejemplo).

Con todo, Sesión nocturna es solidez de los personajes, emoción a raudales y entretenimiento asegurado, con la agilidad narrativa marca de la casa; ese maestro del suspense que siempre consigue que pasemos una página más cuando ya habíamos decidido hacer una pausa al final del capítulo. Y la detective Ballard nos va a deparar, sin duda, tantas aventuras y alegrías lectoras como nuestro viejo Harry. Así que, paciencia, y a esperar la segunda aventura de “la nueva”.

Sesión nocturna
Michael Connelly
Trad.: Javier Guerrero Gimeno
Alianza de Novelas

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2 comentarios en “Novela: “Sesión nocturna”, de Michael Connelly

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