Novela: “La cordura del idiota”, de Marto Pariente

Teresa Suárez

Al igual que en Albacete, Cuenca, Ciudad Real y Toledo, el resto de divisiones comarcales de vez en cuando se rebelan contra la archifamosa Mancha y gritan que “ellas también existen”, frente al estrellato de solo una de ellas, La Campiña, El Señorío de Molina y La Serranía reivindican su lugar en la provincia de Guadalajara.

La culpa de este descontento no fue del chachachá sino de Camilo José Cela que con su famoso viaje por esas tierras situó La Alcarria, y los municipios que la componen, en el mapa geográfico, visual y afectivo de medio mundo (“La Alcarria es un hermoso país al que a la gente no le da la gana ir. Yo anduve por él unos días y me gustó (…) La gente me pareció buena (…) me trataron bien y me dieron de comer, a veces con escasez, pero siempre con cariño. Hasta hubo un pueblo donde me hicieron huésped de honor del ayuntamiento y me pagaron la fonda; en otro, como para compensar, me encerraron por orden del alcalde, que era un albino borracho y medio tartamudo, y me tuvieron un día con su noche metido en un sótano maloliente y alimentado con unas sopas de ajo y un par de venencias de esperriaca”).

Pero, como si de un justiciero territorial se tratara, ahora viene Marto Pariente “a cantar distinto, con su estilo especial de palabras y ritmo” (gracias Gato Pérez) y sitúa Ascuas (lugar en el que, con ese nombre, es imposible no sentirte inquieto o sobresaltado desde que llegas hasta que te vas), el pueblo imaginario donde transcurren las andanzas de su troupe, en La Campiña, la comarca arriácense más pequeña en territorio, más baja en altitud y más poblada por su cercanía a Guadalajara capital y Madrid.

Justicia poética la de Marto.

Pero lo cierto es que al formar parte del llamado Corredor del Henares (“eje residencial, industrial y empresarial desarrollado en la vega del río Henares en torno a la autovía del Nordeste y al ferrocarril Madrid-Barcelona entre las ciudades españolas de Madrid y Guadalajara”), son tantos los intereses económicos de todo tipo, capitaneados por la especulación inmobiliaria, que confluyen en esa zona que banqueros, empresarios, políticos, inversores, mangantes y maleantes de todo tipo que pululan por allá, probablemente preferirían que La Campiña siguiera lejos del foco mediático. Respecto a que esa zona y las anejas lleguen a convertirse en una ruta turística transitada por lectores curiosos, ávidos de conocer los paisajes literarios en los que se mueve su detective o policía favorito, por más que este sea un poco inútil, ya ni les cuento…

El protagonista de La cordura del idiota es Toni Trinidad (me pregunto si la elección del apellido es un homenaje al protagonista de ese Spaghetti Western que trataba de un tipo muy diestro con el revólver a quien Le llamaban Trinidad, y la del nombre a Montana, Tony Montana, alías Scarface, a quien la magia de Brian de Palma y el excelente trabajo de Al Pacino, convirtieron en película de culto para los amantes del cine en general y de los aficionados a lo negro y criminal en particular), un policía que siempre quiso serlo, aficionado a la siesta y algo friki, que se desmaya cada vez que ve sangre (sufre de hematofobia desde los trece años), motivo por el cual nunca lleva pistola.

“Con la historia de la crisis y los recortes y no sé qué rollos del déficit”, el trabajo del único integrante del cuerpo policial de Ascuas, pequeña localidad de apenas mil almas en la que nunca ocurre nada hasta que ocurre, está en entredicho.

Por eso, cuando el cadáver de uno de sus habitantes aparece “colgando del pescuezo bajo la robusta rama de un roble”, el bueno de Toni decide aprovechar la situación y en un amago de investigación, aparentando profesionalidad, suelta unas cuantas preguntas aquí y allá con una puntería que nunca hubiera sospechado y que con la “inestimable ayuda” de su beoda hermana Vega terminarán por atraer hasta Ascuas más matones que moscas la miel. Aunque siendo el mafioso local El Colmenero puede que la fábula Las moscas de Samaniego (A un panal de rica miel dos mil moscas acudieron, que por golosas murieron presas de patas en él) cobre un nuevo significado. O puede que no. Tendrán que esperar porque, ya saben, ¡estamos en Ascuas!

Los capítulos cortos, el ritmo, el empleo de tres voces narrativas diferentes (primera persona para Toni, segunda para Vega Trinidad y tercera para el resto), los secundarios de lujo (El Triste, Los Maquénroe, Sady Pineda o Trípode), tan excéntricos como el propio protagonista, y la sorna, convierten la lectura de esta novela en un autentico placer.

Cuando se habla de La cordura del idiota, catalogada como noir rural, series como Fargo, directores como Tarantino o escritores como Jim Thompson siempre andan cerca. A esa insigne lista yo añadiría Giro al infierno de Oliver Stone, película en la que, después de un accidente de tráfico en el desierto de Arizona, Bobby Cooper (Sean Penn), un delincuente de ciudad, logra llegar a un pequeño pueblo repleto de gente extraña. Un thriller que rezuma mala baba por los cuatro costados y con el que me reí mucho.

Relaciones vecinales y familiares, amistad, abuso infantil, tráfico de drogas, corrupción urbanística y asesinato.

La cordura del idiota es una novela singular, compleja en su sencillez, casi única…

Marto Pariente ha escrito algo que merece la pena.

Lo siento, pero tendrán que leerla.

No les queda otra.

La cordura del idiota
Marto Pariente
Off Versátil

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3 comentarios en “Novela: “La cordura del idiota”, de Marto Pariente

  1. Teresa ¿qué te pasó? media hoja para lucirte con tu sapienza, y luego nos receta sun DESMALLA!!! Ya no seguí leyendo y probablemente es un buen libro.

    • Ana, ya está corregido. Puesto que, por lo que parece, tú no sueles cometer faltas ortográficas tan “MALLÚSCULAS”, te pido disculpas por haber herido tu sensibilidad.

      Por lo demás, si consideras “sapienza” (yo creía que se escribía SAPIENCIA pero como cometo errores ortográficos no seré yo quien te corrija) hablar de mi tierra y de la obra de Camilo José Cela (del cual no solo he leído Viaje a a la Alcarria, sino también La colmena, Mazurca para dos muertos y, por supuesto, La familia de Pascual Duarte) tengo que darte la razón: sí, soy muy sabia.

      En cualquier caso, no hace falta que leas la reseña, pero si no lees La cordura del idiota te perderás una de las mejores novelas de 2019 y te privarás de reirte mucho y bien.

      Un saludo.

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