
Un viaje alrededor de la novela negra
Canadá: Three Pines y Quebec – Montreal – Toronto y Niagara Falls
Etapa anterior: Three Pines y Quebec
En octubre de 2024, se publicaba El lugar de los hechos. Un viaje alrededor de la novela, ensayo a cuatro manos escrito entre dos amigos y apasionados por el género negro: Jesús Lens y quien firma ahora estas líneas. Algo más de cuatrocientas páginas en las que visitamos tres continentes (Europa, Asia y África), treinta países y cincuenta y dos ciudades.
La aventura continúa, ahora en solitario y en otro soporte (esta vuestra revista Calibre .38), con la pretensión de recorrer América de norte a sur, Caribe, Pacífico y Antártida. Podrás seguir el recorrido en «cómodas entregas» -una por cada etapa del viaje- que recopilaré en un pdf de libre descarga conforme se vayan completando las diversas rutas en las que he estructurado el recorrido.
Buen viaje.
A Isabelle Lacoste siempre le sorprendía sentirse tan orgullosa cuando veía el centro de Montreal. Los arquitectos habían conseguido hacerlo impresionante y encantador a la vez. Los habitantes de Montreal nunca volvían la espalda al pasado. Los quebequeses, en cambio, sí, para bien o para mal.
Una revelación brutal. Louise Penny
Dejamos atrás Three Pines y la capital de Quebec pero no su provincia, pues ahora nos dirigimos a su ciudad más poblada: Montreal. En realidad, la comunidad metropolitana de Montreal, constituida por varias ciudades y barrios, algunas de ellas con personalidad administrativa propia.
Y tampoco nos olvidamos del todo de Armand Gamache, pues es aquí donde reside con su mujer aunque apenas resuelva casos. Eso lo deja para su “segunda residencia”, como hemos podido ver.
Situada en la isla del mismo nombre entre el río San Lorenzo y la Riviére des Prairies, cerca de su centro geográfico encontramos el Mont Royal -imprescindible dedicar unas horas a recorrer su inmenso parque, uno de los centenares que podremos encontrar a nuestro paso-, a cuyos pies se extiende la ciudad. Al sureste del monte y parque, el barrio financiero y comercial y corazón de la metrópolis; al noroeste, el apacible y residencial barrio de Outremont, el refugio tradicional de la burguesía francófona de Montreal en el que reside Gamache.
Uno de los grandes activos de la ciudad es el turismo y la oferta gastronómica puede llegar a desbordar al viajero, hasta el punto que dicen que para probar al menos una vez en cada uno de sus restaurantes habría que dedicar trece años de nuestras vidas comiendo fuera de casa.
Muchos de esos restaurantes se encuentran en el Montreal subterráneo -conocido como RÉSO por su acrónimo oficial en francés-, una red de túneles y pasajes comerciales bajo tierra que se extiende a lo largo de más de treinta kilómetros entre las plazas de las Artes y de las Armas repletos de tiendas, restaurantes, cines o museos. Si deciden hacer una visita, vayan con cuidado: el haber sido un espacio desarrollado sin ningún tipo de planificación inicial hace que incluso los propios vecinos de Montreal se pierdan en más de una ocasión por semejante laberinto subterráneo.
Un lugar sin duda recomendable para protegerse del frío invierno pero, sinceramente, nosotros preferimos caminar por la superficie, donde hay mucho y muy interesante que ver.
Gamache, como cualquier nacido o residente en Montreal, conoce Habitat, un extraño y exótico complejo de viviendas creado para la Expo del 67. Isabelle Lacoste jamás había estado en el interior de una de esas viviendas, así que no duda en ofrecerse voluntaria cuando toca visitar al padre de uno de los vecinos destacados de Three Pines en el transcurso de una investigación:
Aquellos edificios fueron considerados vanguardistas en su momento, y todavía lo eran. Estaban en Cité du Havre, en el río San Lorenzo, y eran un tributo a la creatividad y la imaginación. Una vez visto, Habitat no se olvida. En lugar de un edificio cuadrado o rectangular para alojar a la gente, el arquitecto había diseñado cada habitación en un bloque separado, como un cubo alargado. Parecía un montón de bloques de construcción infantiles revueltos, apilados unos encima de otros, uno conectaba con el de encima, otros con los de abajo, otros con los de al lado, de modo que la luz del día penetraba en el edificio y todas las habitaciones estaban iluminadas por el sol. Y todas las habitaciones tenían una vista espectacular, ya fuera del gran río o de la magnífica ciudad.
En todo caso, ya hemos dicho que Gamache y su equipo se mueven más por Three Pines que por Montreal, así que queremos recurrir ahora a una mujer que, si bien nació en Carolina del Norte, reside con su gato en la ciudad quebequense -concretamente en Centre-Ville, sobre ese laberinto subterráneo del que acabamos de hablar-, donde cubre el puesto de directora del Departamento de Antropología Forense de la provincia de Quebecy trabaja para el Laboratorio de Medicina Legal: se trata de la doctora Temperance Brennan, creación de la escritora nacida en Chicago Kathy Reichs.
Aficionada a comer de lo que pille en cualquier take away -libaneses, griegos, vietnamitas o italianos- y protagonista de una veintena de novelas -menos de la mitad de ellas editadas en España-, conoceremos a Temperance en la titulada Testigos del silencio, recién llegada a Montreal -estamos en 1994- dejando atrás un matrimonio fracasado y una hija, de nombre Kathy. Como regalo de bienvenida, un caso en el que deberá trabajar con los restos de un cadáver descuartizado y meticulosamente ordenado en bolsas de plástico, algo que le recuerda a un anterior asesinato, el de la joven Chantale Trottier, de dieciséis años de edad.
Será el primero de muchos casos en los que abundan la casquería y los huesos, motivo por el cual nuestra doctora es conocida como Bones. ¿Les suena?
Seguro, porque mientras las novelas son, en nuestra opinión, prescindibles -un personaje que no se hace querer, demasiado presuntuosa y altiva con sus colegas y novelas demasiado extensas para lo poco que cuentan, como vendidas al peso-, en 2005 un guionista y productor estadounidense se inspiró en la escritora Kathy Reichs -también antropóloga forense- y en su personaje para crear algo muy diferente a la versión literaria, empezando por trasladar la acción a Washington D.C. y siguiendo por dotar a su protagonista, igualmente llamada Temperance Bones Brennan, de un carácter mucho más empático que la original. Por cierto, que además de antropóloga, Bones es escritora de exitosas novelas de misterio protagonizadas por la antropóloga Kathy Reichs. Un lío, como pueden ver.
Doce temporadas nada menos -casi doscientos cincuenta capítulos de una hora de duración- que dan buena cuenta del éxito alcanzado por la serie televisiva, producida por 20th Century Fox Television. ¿Una de las claves? Saber combinar investigaciones interesantes con la vida personal de Bones y el agente especial del FBI Seeley Booth, entre quienes existe tanta química -y no precisamente de la que encontramos en su laboratorio- que terminará pasando lo que tenía que pasar.
Y lo que tiene que pasar ahora es que debemos abandonar definitivamente la provincia de Quebec para dirigirnos al oeste, a Ontario, donde nos espera una de las fundadoras del género negro en América del Norte y una gran estrella del cine unida de por vida a unas faldas y unas cataratas.
¿Nos acompañan?
Próxima etapa: Toronto y Niagara Falls





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