Novela: «Déjame en las sombras», de Óscar Beltrán de Otálora

Sergio Torrijos Martínez

La novela narra las peripecias de Juan Lecuona, un personaje que cuesta definir. Participante activo de nuestra guerra civil, exiliado, ladrón, espía para los aliados y de nuevo ladrón de guante más o menos blanco, porque el delito tiene la facultad de ensuciar todo lo que toca.

Con ese currículum acontece algo que pone en marcha la novela y es un robo que tiene éxito, pero resulta que se roba a quién no se debe. Los servicios de espionaje de Francia le captan y le piden que espíe a la OAS. En este punto hay que destacar la labor de documentación del autor, verdaderamente destacada.

Si hay alguien novato en los tejemanejes del mundo de mediados del siglo XX les voy a hacer una mínima introducción.

Todo tiene que ver con Argelia y su descolonización. El general De Gaulle decide descolonizar el país africano y en su contra se levantan tanto militares, como políticos y franceses residentes en Argelia, creando un ejercito en su contra y posteriormente una organización terrorista de las de tronío. Su mayor logro, aparte de un salvajismo nada despreciable, fue el intento, en varias ocasiones, de matar al propio De Gaulle.

En ese nido se tiene que internar nuestro protagonista para conseguir información y robar su base económica. Claro, no estamos hablando de gente friendly, más bien de hijos de… redomados. Con esas piezas se mezcla la trama de espionaje con la del robo y todos los ingredientes que aportan este tipo de historias.

La novela de espionaje, sería cuestionable esta afirmación, tiene en su alma más íntima algo de aventura, de acción y, para mí, tiene ese pulso propio de las novelas clásicas de aventuras, lo cual las hace sumamente divertidas. Estamos en un caso parecido: es una novela disfrutona, divertida, de la que no tienes ni la menor idea de qué puede ocurrir. Es verdad que existen buenos y malos, pero todos tienen más aristas de las que pueda parecer en un primer momento.

Me gustaría destacar la labor del autor, sobre todo en la documentación y el entorno, lo hace francamente bien. La novela es correcta, con ese punto de tensión que la hace muy apetecible y provoca una lectura rápida y entretenida. Noto muchísimo la influencia de Trevanian en el autor y me parece de lo más sugerente. Si no han leído a Trevanian no se lo pueden perder, es momento de dirigirse a cualquier biblioteca o librería y adquirir cualquiera de sus novelas.

Este libro no tendrá un pase en grandes superficies, es algo que descubrirán los lectores medio escondido o que algún conocido le recomendarán. Decidí arriesgarme con él y quiero decirles que acerté. Se lo recomiendo.

Déjame en las sombras

Óscar Beltrán de Otálora

Espasa

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