Sergio Torrijos Martínez
Si juntamos la editorial, Cuadernos del Laberinto, y el nombre del autor de la presente novela, no nos queda otra que saber que será una novela negra. El grado de negritud es más relativo.
En otra reseña aludí al autor como heredero del gran maestro Julián Ibáñez y, si de algo vale mi opinión, esta novela me ha reafirmado en ese pensamiento.
Ya había tenido el placer de leer a este autor y me agrada mucho su manera de mirar el mundo, de dar la sensación de que algo malo va a pasar en cualquier momento y de mostrar que cosas malas le pasan a todo el mundo, que nadie está libre de cruzarse con alguien sin alma y de ese punto nace la idea de esta novela.
Un accidente termina con la vida de una muchacha y lo que hay detrás es pura novela negra. Hay mafiosos, policías tanto corruptos como honestos, personas normales, drogadictos, locos e incluso gente con pasado turbio y que se ha reformado, también hay dinero, venganzas y traiciones, todo fieramente humano como decía el poeta, ¿qué podría salir mal?
La novela se mueve en capítulos cortos, eléctricos, con escenarios variables, que se mueven sin parar y que dan una gran viveza a la narración. Los personajes se acoplan a esas actitudes, son descarnados y capaces de elevar la apuesta en el caso de que las cosas vayan mal, lo cual pasará.
Si tengo que poner una pega sería que no termino de ver el historial del coprotagonista, es un personaje sacado de ámbitos violentos pero no para este trajín, creo que me ha parecido que no encajaba, que de alguna manera se le forzaba al máximo para intentar que cupiera en este cajón, pero claro es un opinión personal. Es cierto que no es la primera vez que el autor busca introducir personajes en lugares a los que no pertenecen y así crear ese ambiente tan personal y esa sensación de precariedad tan interesante para el relato.
La prosa del autor tiene su aquel, un estilo muy propio, plagado de pequeñas metáforas que sorprenden y agradan. Son como pequeñitas perlas en mitad de la lectura. Lo cual llama la atención, pues en ese maremágnum de capítulos cortos, de acción continua, de pronto la lectura nos sorprende con una diminuta perla de belleza y de gran exactitud.
Perdonen por la reseña, he intentado no contar nada, porque la novela se disfruta más si no tienes la menor idea de lo que va a ocurrir. Lo que va pasando, debo decir que casi nunca me sorprendo, aquí me sorprendió y espero que a ustedes les pase lo mismo. Cuando se va precipitando el final, sólo tienes la seguridad de que habrá tragedia, pero hasta llegar a ese punto, la etapa final de la novela está sembrada de sorpresas.
Esta es una lectura que deben tener en cuenta porque merece la pena, sí le dan la oportunidad estoy seguro que se apuntarán el nombre del autor para próximas novelas.
Leones en invierno
Cuadernos del Laberinto
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