El largo adiós. Sidney Lumet (1924-2011)

Sidney Lumet (1924-2011)

Francisco J. Ortiz

Si el género negro, en cualquiera de sus vertientes, es un instrumento de denuncia de todo aquello que no funciona en la sociedad actual, y por extensión una herramienta para combatir un status quo corrupto y por tanto criminal, con la muerte de Sidney Lumet aquel ha perdido a uno de sus adalides más destacados.



Y es que aun siendo un realizador de lo más versátil, Lumet hizo de dos subgéneros muy concretos del noir (el thriller policíaco y el llamado “cine judicial”) sus preferidos a la hora de desarrollar una serie de proyectos que lo convirtieron en figura clave de la llamada “Generación de la televisión” del cine norteamericano de los años 60 y 70, y en la que también militaron realizadores como John Frankenheimer, Delbert Mann, Robert Mulligan, Alan J. Pakula, Arthur Penn, Martin Ritt o Stuart Rosenberg.

Precisamente su debut para la gran pantalla después de más de un lustro trabajando para la televisión acabaría convirtiéndose en un clásico incontestable de las películas de juicios: me refiero, por supuesto, a 12 hombres sin piedad (1957), protagonizada por un memorable Henry Fonda en la piel de un miembro del jurado que pone en entredicho la rapidez con la que el resto de sus compañeros deciden el veredicto del mismo.



Posteriormente, Lumet reincidiría en este género con otro de sus trabajos más memorables, Veredicto final (1982), que deja para el recuerdo un enfrentamiento actoral de muchos quilates entre Paul Newman y James Mason. Y ya en el ocaso de su carrera, el cineasta todavía realizaría Declaradme culpable (2006), basada en hechos reales, y en la que el actor Vin Diesel se apartaba de su habitual registro de héroe de acción para interpretar al carismático gángster Jackie DiNorscio.

En cuanto al cine policíaco, la primera aportación importante del director de Network: Un mundo implacable (1976) es al mismo tiempo, sin lugar a dudas, uno de sus mejores trabajos a pesar de ser también de los menos conocidos: estoy hablando de La ofensa (1972), un tratado sobre la tenue y delgada línea que separa la ley del crimen, el Bien del Mal, manifestado en un antológico duelo entre el policía que encarna Sean Connery y el supuesto delincuente interpretado por Ian Bannen.

Si la película anterior pasó injustamente desapercibida para muchos, no ocurriría lo mismo con su siguiente trabajo, a la sazón uno de los más memorables de su carrera y al que el paso del tiempo ha convertido en un film clave del cine norteamericano de los 70: me refiero, claro está, a Serpico (1973), basada en el best seller de Peter Maas, a su vez centrado en la figura real de Frank Serpico, policía de la ciudad de Nueva York que destapó la corrupción reinante en el cuerpo ante la incomprensión, cuando no el odio más exacerbado, de sus compañeros. Un memorable Al Pacino, que fue nominado al Oscar por su trabajo, encarnó a Serpico en la gran pantalla.



Dos años más tarde Lumet realizaría Tarde de perros (1975), basada en un artículo periodístico y centrada en el atraco a un banco, de nuevo con Pacino al frente del reparto. Pero la corrupción policial sería su tema predilecto, reapareciendo en tres de sus mejores aportaciones al género: El príncipe de la ciudad (1981), Distrito 34: Corrupción total (1990) y La noche cae sobre Manhattan (1996).

Otras películas de Lumet afines al género que nos ocupa serían Llamada para el muerto (1966), Supergolpe en Manhattan (1971) y Asesinato en el Orient Express (1974), basadas respectivamente en las novelas de John Le Carré, Lawrence Sanders y Agatha Christie; La trampa de la muerte, según la obra teatral de Ira Levin, con reminiscencias de La huella de Mankiewicz; los thrillers A la mañana siguiente (protagonizado por Jane Fonda y Jeff Bridges), Una extraña entre nosotros (con Melanie Griffith encarnando a una policía en el seno de la comunidad judía ortodoxa de Nueva York), El abogado del diablo (con Rebecca de Mornay y Don Johnson) y Gloria (nueva versión del filme homónimo de John Cassavetes con Sharon Stone sustituyendo a Gena Rowlands).

La muerte de Lumet ha querido que el film que quede para la posteridad como su último trabajo sea el soberbio Antes que el diablo sepa que has muerto (2007), título cargado ahora de reminiscencias trágicas y a la postre una de las aportaciones más rigurosas y perfectas que ha dado el cine estadounidense al género policíaco en los últimos años… de la mano de uno de sus realizadores más competentes.

Sidney Lumet nació en 25 de junio de 1924 en Philadelphia, Pennsylvania (EE.UU.), y falleció en 9 de abril de 2011 en Manhattan, New York a la edad de 86 años.



3 comentarios en “El largo adiós. Sidney Lumet (1924-2011)

  1. La generación de los televisivos fue genial. De Lumet, no recuerdo una sola película que no me haya, al menos, entretenido. Y la primera y la última (Doce hombres… y Antes de que el diablo…) me parecen, sencillamente, magistrales.

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