“Tu corazón, Idoia”, de José Luis Muñoz, por José Vaccaro Ruiz

José Vaccaro Ruiz (http://vaccaroruiz.wordspress.com)

ETA y su entorno es un tema que nos toca muy de cerca, propenso a ser tratado de forma maniquea, con una clara distinción entre buenos y manos, cuando no con una asepsia que solamente atiende a lo superficial, sin profundizar en su raíz, sin esforzarse en ver la parte de justicia, y por supuesto también de injusticia y criminalidad, que existe en el origen, la historia y el presente de esa organización. Un sociólogo diría que el tema de ETA está contaminado a un lado y otro de la trinchera, con una enorme dificultad para poder realizar, no ya un análisis mínimamente neutro, sino también para sentar unos elementos previos de acuerdo sobre el qué, el por qué y el para qué. De ahí lo arduo y comprometido que es escribir sobre ello en tanto toca fibras muy sensibles.

Tu corazón, Idoia va al centro del problema (si es que ETA, además de muchas más cosas, es eso, un problema). Y lo hace sin prejuicios, con la distancia y a la vez con la cercanía que la literatura y la imaginación permiten. Con la potencia de una frase o una palabra José Luis Muñoz es capaz de sugerir e inducir en el lector ahondando en sus claroscuros y lo hace amoralmente, entendiendo por amoralidad la ausencia de apriorismos. Es una historia narrada en primera persona por su protagonista Tiburón, un etarra. Esa visión desde dentro enriquece la trama y la densifica porque introduce el factor humano, las vísceras y la carnalidad en todas sus manifestaciones (amor, sexo, odio), y en consecuencia aleja a la narrativa del cartón piedra y el cliché con que estamos habituados a ver reflejada a ETA en los medios.

Por debajo de las frases cortas y afiladas que componen el tono de la historia, como cuchillos o balas que van siendo vomitadas por un Hecker & Koch MPS, José Luis Muñoz nos ofrece una reflexión sobre las razones que pueden llevar a matar, la espiral diabólica en que víctima y verdugo están encerrados sin poder escapar, turnándose y alternándose la una y el otro en unos roles especulares igual de macabros y ensimismados. Nos muestra sin veladuras ese diálogo de violencia alejado de lo que en su inicio pudo tener de ético y lícito el movimiento etarra (el derecho a la autodeterminación), hoy ahogado y enlodado en unas manifestaciones y acciones que no consiguen otra cosa que generar baños de sangre. En esos dos roles de víctima y verdugo Muñoz hace hincapié en la simetría de ambos: la exclusión, la represión, la exterminación del enemigo por parte del Estado por una lado; y por la otra la lucha armada, el crimen y la extorsión. El autor de Tu corazón, Idoia, nos señala con negrita el espacio, la tierra de nadie que los separa, el lugar en donde caen las víctimas inocentes de uno y otro bando. Napoleón decía de la guerra que siempre es el pueblo quien la pierde.

El libro de Muñoz es, además de una novela negra magistralmente escrita, un bisturí que nos muestra, con la neutralidad de una ecografía, lo insensato de la violencia como medio de imposición de las ideas, y lo absurdo que la práctica de esa violencia comporta respecto de un sistema alternativo, distinto y deseable, no basado en las armas, sino en la palabra y la razón, algo que hoy no se da.

Otra de las bazas positivas de Tu corazón, Idoia es el limitado número de los personajes de la novela, prácticamente tres, Tiburón, Idoia y Berenguer, ya que permite al lector adentrarse al mismo tiempo en tres visiones distintas alejadas del arquetipo unidimensional del terrorista o del sicario, conocer sus distintos miedos, sus inseguridades, hurgar en el pasado que les ha llevado hasta la posición en que se encuentran, lo que esperan del futuro. Y También los jirones de su propia vida que han dejado atrás.

La madurez de José Luis Muñoz, con una larga y densa carrera en los más diversos géneros (histórico, negro, policíaco, erótico) tiene, en Tu corazón, Idoia, un ejemplo más de su biografía de escribano comprometido con los problemas de su tiempo, tratando un tema que nada tiene de cómodo ni tampoco de fácil. Por debajo –o por encima- de una prosa fluída y amena circula la reflexión de alguien que huye de los lugares comunes, orzando al pairo de su propio y personal viento.

Habrá quien piense que Tu corazón, Idoia, es una novela políticamente incorrecta. Y lo es si consideramos que se separa de lo que, utilizando un concepto estadístico, está a la moda, la cúspide de la campana de Gauss, aquello que opina la sociedad bienestante y bienpensante sobre ETA y su entorno. Pero precisamente por esa razón, además de sus valores literarios, o gracias a ellos, nos adentra sin prejuicios ni censuras previas, humanísticamente, dando a ese humanísticamente el sentido de integral, en lo que es ETA. Una ETA que he definido en esta reseña, y en parte, como un problema, haciendo con ello un juicio de valor, y que tal vez sea, y simplemente sea, en lugar de un problema, un hecho, un hecho complejo y cargado de pasión, plomo, amor y odio, pero un hecho. Y es así, como un hecho, que aparece en la novela de José Luis Muñoz.


Tu corazón, Idoia
José Luis Muñoz
Ediciones Corona Borealis



Un comentario en ““Tu corazón, Idoia”, de José Luis Muñoz, por José Vaccaro Ruiz

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