Novela: “Lejos del corazón”, de Lorenzo Silva

Ángel Luis Pastor

Veinte años no es nada…

…que decía el tango. 1998: parece que fue ayer cuando Lorenzo Silva nos ofrecía la primera aventura de su extraña criatura. Extraña porque, en un género cuyo tópico es el de un detective privado o un policía de homicidios desplegando su talento -y su posible perfil cinematográfico- en un paisaje norteamericano, no me negarán que la elección de un agente de un cuerpo tan “cañí” y tan poco hollywoodiense como la Benemérita era una apuesta arriesgada. Así que, por mucho que “el abuelo” de nuestros detectives patrios ya fuera un marciano entre tanto anglosajón (el Plinio de García Pavón, ¡guardia municipal de Tomelloso, Ciudad Real!), la opción de Lorenzo Silva, tantos años después del sabueso manchego, fue un gran acierto.

Acierto que, título tras título y año tras año, ha instalado en nuestra vida al ahora subteniente Bevilacqua, ese guardia civil mitad detective y mitad filósofo de la vida cotidiana, con su punto de ironía y desencanto a base de edad y experiencia, aunque aún algo idealista frente a su siempre realista compañera Chamorro. A veces heroico en sus acciones pero antihéroe por carácter y vocación, es un personaje que ha crecido tanto que ya puede competir sin complejos con otras veteranas figuras del género. Silva ha logrado con talento y tesón a partes iguales levantar una saga de ya once volúmenes (algo irregular alguno, sí, pero no más que otras series de renombre) que, encabezada por la pareja protagonista y acompañada por muchos notables secundarios a lo largo de muchas buenas historias, nos ha dado tan buenos momentos que deseamos que esta nueva entrega sea sólo una más a la espera de nuestra siguiente dosis.

Lejos del corazón es un caso de secuestro de un joven informático con antecedentes por delitos cibernéticos. Un nativo digital sin conciencia clara de más ley que la de la selva (la de Internet) y rodeado de malas compañías como la de su abogado, un picapleitos listillo, presuntuoso y sin escrúpulos que ampara (cuando no diseña) los trapicheos de sus clientes. Un clásico policiaco con todos los ingredientes pero en un mundo virtual plagado de hackers y algoritmos; tarjetas de crédito anónimas y aplicaciones “gratuitas” que roban datos y dineros a los usuarios; bitcoins y especuladores rusos… El autor nos enfrenta con delitos nuevos que complican extraordinariamente las investigaciones de nuestros detectives: el repertorio completo de la más refinada ciberdelincuencia y su necesidad de blanqueo de dinero por nuevos medios que sumar a los chanchullos inmobiliarios, las empresas pantalla y las cuentas opacas en paraísos fiscales a los que estábamos acostumbrados.

Siempre atento a la actualidad, Silva sitúa la acción en el campo de Gibraltar y el Estrecho, añadiendo a ese mundo digital fraudulento un paisaje de redes de contrabando y narcotráfico, con sus planeadoras descargando a plena luz del día y sus persecuciones de las patrulleras del Servicio Marítimo, sus bufetes gibraltareños o sus paisanos asediando a pedradas a los mismísimos guardias. Como nos recuerda la contraportada, “En las novelas de Bevilacqua y Chamorro, las soluciones son cautivadoras y los problemas rabiosamente reales y contemporáneos” (Paul Preston) (*). Plantear reflexiones sobre temas actuales es uno de los mayores atractivos de la serie, añadiendo valor a la mera resolución ingeniosa del caso; en su último libro de relatos fueron las redes sociales, ahora los excesos de la tecnología y la posibilidad de hacer el mal sin ver a las víctimas ni mancharse las manos. Y siempre con el trasfondo social y político del momento en una comarca que, junto a un paraíso fiscal y frente a un “latifundio” de hachís, tiene a buena parte de su población viviendo margen de la ley.

Con su acreditada capacidad narrativa, el autor supera ‘cum laude’ este nuevo reto (sin duda, de los mejores de la serie) con un relato pleno de interés y de ritmo que aporta nuevas pinceladas humanas al maduro personaje de Vila, con nuevos desengaños y sorpresas; como la figura de su hijo, ya presente en anteriores entregas pero recién incorporado al Cuerpo en esta y la de… bueno, no hay que desvelarlo todo.

En resumen, una muy buena novela, ágil y redonda, con una trama bien armada y desarrollada, con unos personajes trabajados y unos diálogos muy sustanciosos, una de las más destacables habilidades del autor. Imprescindible.

(*) Coincidiendo con la salida de este último título, ha llegado a las librerías una edición conmemorativa del veinte aniversario de la primera novela de la serie, El lejano país de los estanques, con la única novedad de un prólogo del historiador e hispanista Paul Preston (en el que hace esta afirmación), que puede incitar a la lectura de las aventuras de nuestro ‘picoleto’ a los que aún no le conozcan, si es que queda alguien, claro.

Lejos del corazón
Lorenzo Silva
Destino

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