“Una bala en la cabeza”, de Matz y Colin Wilson, por Francisco J. Ortiz

Francisco J. Ortiz

Al igual que ocurre con otros títulos recientes –caso de Sherman de Desberg y Griffo, de crítica inminente en esta misma revista–, Una bala en la cabeza es un cómic de procedencia francesa pero de ambientación estadounidense, y que también arranca con el asesinato de un político… aunque en este caso la acción se desarrolle en nuestros días y pronto tome derroteros muy diferentes.

La historia arranca en el barrio de Brooklyn, Nueva York, donde dos individuos discuten sobre hechos triviales en el interior de un coche. Cuando llegan a su destino, el lector descubre que se trata de dos asesinos a sueldo cuya misión es la de liquidar a un senador, aunque como daño colateral imprevisto también acabarán con la vida de una menor de edad con la que aquel mantenía relaciones. Pero el asunto se complicará por culpa de un par de perros acribillados a balazos y unos zapatos de dos mil dólares manchados de excrementos…

Estos dos sujetos responden a los nombres de Louis y Jimmy, proceden de Nueva Orleans, y son una de las dos parejas que protagonizan la obra. La otra la forman Perry y Carlisle, dos policías de Nueva York que pronto se ven apartados del caso expuesto en el párrafo anterior después de que el FBI tome las riendas del asunto. Y todavía intervendrá otra pareja más: los periodistas Frank Birelli y Kate Stewart, que husmearán en el suceso con el fin de escribir el reportaje que los convierta en estrellas de su profesión.

A partir de estos seis personajes y otros de corte secundario, el guionista Alexis Nolent, más conocido por el sobrenombre artístico de Matz y célebre por su serie Asesino junto al dibujante Jacamon, construye un relato de relaciones interpersonales e intereses creados donde nadie es lo que parece y en todo momento cualquier personaje está a punto de desaparecer. De hecho, alguna que otra muerte inesperada sorprenderá al lector, que verá a las tres parejas reducidas a la mitad sin poder intuir siquiera quién vive, quién muere… y quién maneja los hilos desde las sombras.

No es difícil apreciar en los diálogos de Una bala en la cabeza la influencia del escritor norteamericano Elmore Leonard y, por extensión, de su apóstol cinematográfico Quentin Tarantino: ambos convirtieron a sus policías y criminales de ficción en personas reales que no hablaban sola y necesariamente de su trabajo mientras lo llevaban a cabo; y, de hecho, la primera conversación entre Louis y Jimmy sobre llevar unos zapatos de importación hechos a mano o unas zapatillas deportivas y la clase en el modo de vestir recordará enseguida al diálogo entre los pistoleros encarnados por John Travolta y Samuel L. Jackson al comienzo de la emblemática y muy influyente Pulp Fiction.

Acerca de la edición española es de justicia señalar que resulta muy apropiado respecto de su naturaleza hardboiled y casi pulp el formato elegido: por supuesto, el original de tres álbumes de gran tamaño permite disfrutar mucho más del dibujo, detallista al estilo europeo, del neozelandés Colin Wilson, pero el haber recopilado aquí los tres en un solo tomo y en formato de bolsillo lo convierte en un producto mucho más asequible y popular, y que, como digo, entronca mucho más con la historia editorial de la novela negra. Además, permite leer el relato de una sentada sin necesidad de esperar un año entero entre cada entrega, como les ocurrió a los lectores galos de enero de 2004 al mismo mes de 2006.

En definitiva, Una bala en la cabeza es un cómic de lo más entretenido, y que a partir de cierta alianza que se forja hacia el tercio final del relato nos recuerda una de las máximas sobre las que se sustenta el género negro: que la frontera que separa a los que defienden la ley de los que la inflingen es en ocasiones muy difusa.

“Bullet to the Head”, de Walter Hill

Nota bene.- El presente cómic ha sido adaptado al cine como Bullet to the Head, una producción estadounidense protagonizada por Sylvester Stallone y dirigida por el veterano Walter Hill, que ya se acercó al género en filmes como Driver, Traición sin límites o El último hombre. Al parecer, la cinta se toma ciertas libertades respecto al original, y ha generado cierta polémica en la medida en que la estrella de Rocky ha cogido las riendas del montaje definitivo en perjuicio de un Hill que vivió tiempos mejores como realizador. La respuesta definitiva, el año próximo en los cines.

Una bala en la cabeza
Matz (guion) y Colin Wilson (dibujo)
DeBolsillo

Un comentario en ““Una bala en la cabeza”, de Matz y Colin Wilson, por Francisco J. Ortiz

  1. Estoy de acuerdo: muy muy buena y recomendable. Guión y dibujo perfectos, con esos guiños que citas a Tarantino. Y la edición me aparece adecuada a una estética negra que nace del pulp. Queremos más.

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