Entrevista con Begoña Huertas. Por José Ramón Gómez Cabezas



José Ramón Gómez Cabezas

Una noche en Amalfi es como una buena copa de buen vino, al principio saboreas sus aromas, luego disfrutas de su cuerpo en la garganta y finalmente el poso que te deja lo recuerdas durante mucho tiempo. La gijonesa Begoña Huertas ha conseguido con su narrativa precisa y directa una novela corta de ritmo inevitablemente adictivo. Un thriller angustioso donde la tensión psicológica de la trama sobrevuela desde los primeros pasos del aparente viaje turístico de Sergio y Lidia.

 

¿Cómo surgió la trama de la novela y porqué situarla en un entorno paradisíaco como la costa amalfitana?

La trama se debió ir armando poco a poco en algún lugar de mi cabeza: el germen de una idea a la que venía dándole vueltas hace mucho tiempo, el libro divulgativo sobre neurociencia que estaba leyendo, el interés por un tipo de personaje que me apetecía retratar… Todo eso, como digo, se debió ir armando sin que yo me diera mucha cuenta hasta que una noche me desvelé y la novela apareció de golpe: fue como ver una película. La vi de principio a fin. El momento de “la aparición mariana” (es broma, no tuvo nada de místico) no sé si duró un par de minutos o media hora. El caso es que a la mañana siguiente me puse a escribir. No me había pasado en la vida y no creo que sea fácil que vuelva a ocurrirme.

Otra de las piezas que encajó fue mi reciente estancia en la costa amalfitana. Con esto respondo a tu segunda pregunta. Por eso la situé, de manera natural, allí. Aunque luego es verdad que ese paisaje da mucho juego. Puede pasar del paraíso glamouroso de la dolce vita a ser un lugar inquietante, que te aplasta como una hormiga entre la implacable montaña a tu espalda y delante el mar inmenso.

Begoña Huertas. Foto: Miguel Roig

¿Te planteaste una novela corta desde el principio o fue como consecuencia de ese estilo tan directo que has sabido plasmar a la perfección en el libro?

No, no me planteé en ningún momento si se trataría de una novela corta o larga. Empecé a escribir y cuando acabó, acabó. Es cierto que lo que sí me propuse fue ir al grano, evitar digresiones, centrarme en la trama presente y que las incursiones al pasado fueran mínimas. Me quedó una novela “en los huesos”, como he dicho alguna vez.

Una noche en Amalfi tiene pocos personajes, pero de una abrumadora intensidad, tan poderosos como los protagonistas de una obra de teatro.

Me interesa mucho trabajar la psicología de los personajes. De hecho en las novelas que me gustan (y en las que intento escribir) quizás el argumento tenga o no tenga peso, pero los personajes siempre tienen una importancia esencial; su relación con ellos mismos y con el mundo que les rodea sustenta el texto, sea cual sea la peripecia e incluso si no existe ninguna.

Tú los ves en teatro, yo los veo en cine, pero es lo mismo, sí, creo que Una noche en Amalfi es muy visual y muy fácil de plasmar en imágenes. Bueno, ojalá alguien se anime!

En la novela está muy presente ese optimismo humano que nos lleva a sobrevivir a veces disfrazado de autoengaño. ¿Te interesaba explorar en un thriller como este el fondo psicológico del ser humano?

Yo no veo optimismo, sí autoengaño. Y sí, esto era una de las cosas que me apetecía explorar, la facilidad del cerebro para interpretar la realidad a su favor, para autoengañarse. Es difícil ver la realidad tal y como es. Existen filtros inconscientes que lo complican todo: nuestros prejuicios, los recuerdos –a menudo maquillados-, los miedos, nuestros deseos y nuestras expectativas, etc. En fin, que a veces acomodamos los hechos a nuestra manera para hacernos creer que tenemos el control.

Me consta que no te gusta mucho hablar de los proyectos futuros hasta que no están definidos, pero el magnifico final de la novela me plantea una duda ¿sabremos mas de alguno de los personajes en un futuro cercano?

No creo. En realidad es cierto que la novela termina en un punto en el que “algo” comienza, en el que “algo” tendrá que comenzar inevitablemente. Pero prefiero dejarlo al gusto de cada lector. Que la imaginación de cada uno continúe la historia.

Por último, ¿sería posible que nos recomendará alguna lectura negra o policial que le haya impresionado últimamente?

Soy muy fan de Patricia Higsmith, cualquier libro suyo es recomendable, El talento de Mr. Ripley o Extraños en un tren son una maravilla. No hace poco que lo leí, pero no puedo dejar de mencionar El mar, el mar, de Iris Murdoch, una novela fascinante (como cualquiera suya, realmente). También me gusta Chandler. Y 1280 almas, de Thompson, me impresionó en su día. Y ya yendo hacia atrás, La piedra lunarLa dama de blanco, de Wilkie Collins, esas estupendas novelas de misterio victorianas… (perdona porque me has preguntado por novelas leídas “últimamente”, pero es que las que recuerdo con más impresión son estas, y las que me parecen más recomendables).

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