“En caída libre, como en un sueño”, de Leif GW Persson, por Sergio Torrijos Martínez

caida libreSergio Torrijos Martínez

Esta novela es la tercera parte de la trilogía El declive del estado del bienestar, una obra que ha pasado un tanto desapercibida por nuestras librerías tal vez por hallarse en mitad del marasmo escandinavo de un bombardeo novelístico por saturación.

Es sueca, pero no es el mismo juego que otras muchas. En la narrativa de Persson existen muchas cosas en común con los Mankell o con Sjowal o con otros grandes escritores escandinavos pero como creador da un paso más, lo que le hace navegar por aguas un tanto diferentes.

La novela tratará sobre el intento de resolución del asesinato de Olof Palme, haciendo una revisión, mitad ficción mitad real, sobre los hechos y la investigación posterior del asesinato que hoy en día continua sin esclarecerse.

Sin duda, para el escritor sueco el asesinato de Palme es un antes y un después en el llamado estado de bienestar, sus motivos tiene, aunque que nadie piense que esto es un panfleto político, ni mucho menos, el escritor intenta mostrarnos, a través de ficción basada en hechos reales, la decadencia de un modelo de sociedad.

En caída libre, como en un sueño nos muestra lo que será la dinámica narrativa de Persson. En ella aparecen claramente reflejados lo que serán sus obsesiones o su propia manera de ver la obra literaria.

Resumo en tres factores:

1. La presencia de la chapuza como un ingrediente más de los casos policiales. En otras obras, un elemento mucho más presente, pero en esta subyace como trasfondo de todo. La chapuza puede ser propiciada por los propios policías o por personas ajenas. En esta obra destaca la visión de que fueron otros quienes contribuyeron, con sus errores, a convertir un caso en irresoluble. La chapuza, lo siento repetir tanto el término, es algo que Persson considera muy sueco y que cuando lo leemos nos hace recordar ideas propias de nuestro pequeño rincón del mundo.

2. La labor policial clásica representada en esta novela por los cuatro principales protagonistas, con Lars Martin Johanson a la cabeza, que pondrá cara a esos policías concienzudos y obsesivos que tanto juego han dado en la narrativa nórdica. Hay que considerar que la presente novela se maneja en un caso mucho más complejo, por lo que la labor policial tiene momentos de despiste para el lector, aunque a cambio nos ofrece un panorama mucho más complejo.

3. El sentido del humor representado por Evert Bäcktröm. Sin duda el elemento más característico de Persson y que le ofrece un plus de calidad por encima de otros escritores. El reflejo de Bäcktröm en el papel es de una densidad y de una simpatía que apabulla. Engarza esa línea con el punto primero pero sin duda es lo que le da a la narrativa de Persson un carácter propio. Se mezcla el sentido del humor, chusco por supuesto, con los toques más propios de un personaje singular y despreciable como el citado. Su machismo, su sentido de la oportunidad, su cutrería nos recuerdan al hispánico Torrente aunque con menos caspa y por supuesto sin ser del Atleti, lo que claramente hace que se halle por debajo del personaje patrio. Será esta línea la que más desarrolle el escritor sueco con un éxito sin parangón. También será la que le otorgue una legión de rendidos lectores que esperan su sentido del humor y esa capacidad, que no cuadra mucho en la novela policíaca nórdica, de diversión.

A los que hemos leído a Persson en otras novelas posteriores nos cuesta hacernos una idea de lo que esta novela nos muestra. Es una investigación mucho más seria, cargada de matices, con multiplicidad de personajes y con muy diferentes líneas de actuación, en suma una investigación muy compleja, pero ello no es óbice para que no nos parezca entretenida y con ciertos toques de humor que sazonan un relato duro. Esta claro, después de leer la obra, el giro que dio Persson a su obra literaria, sin duda acertó, el camino de la seriedad, por llamarlo de algún modo, tenía un estrecho margen de mejora, mientras que el que tomó daba para un largo camino.

Persson es un gran escritor, capaz de conjugar lo mejor de la novela nórdica y aportarle elementos nuevos. Tiene un estilo conciso, preciso y muy dinámico. No tiene ese talento natural de Mankell para las historias pero a cambio las construye mucho mejor, con más densidad y los personajes que aparecen en la novela son más humanos, menos fríos que en su homólogo.

La novela merece nuestra recomendación. Les aconsejo que antes de iniciarla le echen un vistazo a lo que se sabe del asesinato del primer ministro sueco, ayudará a hacerse una composición de lugar más precisa. Pero una vez se inicien en las hostilidades doy por seguro que no van a dejar de terminar la novela. Es adictiva.

En caída libre, como en un sueño

Leif GW Persson
Trad.: Mayte Giménez y Pontus Sánchez
Planeta

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