“Diecisiete instantes de una primavera”, de Yulián Semiónov, por Sergio Torrijos Martínez

Cubierta_DiecisieteSergio Torrijos Martínez

Esta novela viene a llenar un vacío importante, al menos para los amantes de las novelas de espionaje. Siempre hemos bebido de las mismas fuentes, es decir, de escritores occidentales y en especial británicos y americanos. De sobra sabemos los entresijos de la CIA, la NSA, el MI5 y MI6 y poco sobre los oponentes de ellos, es decir, en época de la guerra fría del KGB y de todos los servicios que existían en los países tras el llamado “telón de acero”.

Alguna objeción podemos poner a esto, Jan Guillou y alguna que otra honrosa excepción, pero en su mayoría provienen de ese mundo ya mencionado.

La presente novela viene del este, del lado ruso, y por ello nos muestra otra manera muy diferente de ver el espionaje. A nadie se le escapa que cuando se creó el predecesor de la CIA los rusos llevaban más de 70 años, he dicho bien los años, con departamentos de espionaje. De la vetusta Ochrjana hasta el NKVD predecesor del KGB, es ahí en el NKVD desde donde se dirige al espía Stirlitz infiltrado en el estado mayor del contraespionaje alemán. Sí señores, desde Moscú espiando en el centro de Berlín, todo ello en los últimos días de la segunda guerra mundial, en los últimos estertores de la Alemania de Hitler.

Stirlitz recibe la orden de sabotear las incipientes negociaciones de rendición de ciertos poderes alemanes a los occidentales. Desde el Kremlin se sospecha que se pretende apartar a los soviéticos de esas negociaciones. Sirva como ejemplo el siguiente texto, también para comprender el carácter de Stalin y sus métodos de gobierno:

“Naturalmente ―continuó Stalin―, debe usted darse cuenta de que las figuras principales en estas posible negociaciones por separado serán, lo más probable, los mas cercanos colaboradores de Hitler que tengan autoridad en el aparato del partido y frente al pueblo. Estos colaboradores cercanos deben convertirse en el objetivo de su observación más atenta. Sin duda alguna, los colaboradores del tirano, que está al borde de la derrota, van a traicionarlo para salvar sus vidas. Es un axioma en cualquier juego político. Si usted pierde de vista estos eventuales procesos, cargará con la culpa. La Checa es implacable ―agregó Stalin, empezando a fumar sin prisa―. No sólo con los enemigos, sino también con quienes ofrecen a los enemigos una oportunidad para la victoria, con intención o sin ella.”

La labor de espionaje se sazonará con la muestra de las principales personalidades de los más altos círculos de poder de Alemania. La descripción del carácter de varios jerarcas nazis es una narración preclara y precisa, salteándolas con algunas anécdotas que definen por sí mismas a los personajes. Entraremos en unos detalles históricos que le dan mucha tersura a toda la narración y dotándola de un aura de realismo muy interesante. Incluyendo esos elementos Semiónov consigue introducir acción, dosis de tensión narrativa y toquecitos de thriller que le sientan la mar de bien al relato.

Como narración es una muy buena novela, bien construida, bien estructurada y bien resuelta, también bien escrita porque el autor nos recrea con mucho talento el ambiente general de esa Alemania al borde de la derrota. Los bombardeos aéreos y continuos, la precarización de la vida diaria en Berlín, las relaciones en los refugios antiaéreos y por debajo de todo ello la humanidad que destilan los protagonistas cuando se enfrentan a problemas de absoluta gravedad.

La lectura ha sido una gozada, de principio a fin. Algo diferente, muy inteligente en su desarrollo, lo cual te hace replantearte mucho la calidad de las últimas obras del complejo anglosajón. Simplemente con leer el reclutamiento que realiza Stirlitz a algún agente nos queda claro que estamos hablando de otras cosas. No hay Bond ni Bournes por aquí, ni tampoco son precisos, estamos hablando de una novela de espías de verdad, seria y bien pensada. No es de extrañar que tuviera tan gran éxito en la extinta URSS, donde fue un auténtico fenómeno mediático.

Hay que agradecer que la editorial nos ha haya acercado, aún le agradeceríamos más si nos trajera otras obras de Semiónov, al que ya tenemos puesto en la agenda de los imprescindibles.

No se la pierdan.

Diecisiete instantes de una primavera

Yulián Semiónov
Trad.: Zoia Barash
Hoja de Lata

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