“Trilogía americana”, de James Ellroy, por Sergio Torrijos Martínez

Sergio Torrijos Martínez

La trilogía Americana de Ellroy es probablemente la obra más ambiciosa que se ha llevado a cabo dentro del género negro. Consta de tres poderosos volúmenes, “América”, “Seis de los Grandes” y “Sangre Vagabunda”. De la primera a la última parte han pasado una buena cantidad de años y eso se percibe en cada recodo de las novelas.

La ambición no solo es por el volumen de las novelas, impresionante, sino también por el carácter ambicioso de la obra, el trabajo depositado sobre ella y la dosis, elevadísima, de talento que nos ofrece.

Los acontecimientos que narra la trilogía se inician en 1958 y concluyen en 1972. Ese período, básico para la historia de USA, y los acontecimientos cruciales de esos años vertebran toda la obra y son el basamento sobre el que Ellroy echa toneladas de ficción. Usa el autor, con gran descaro, acontecimientos históricos, personajes reales con hechos de ficción e incluso con mitos o pseudomitos y lo hace a su manera, sin importar a quién ofende -y no son pocos los que pasan por entre las páginas y no son tratados con miramientos.

Ellroy es siempre imprudente, inconsciente, descarado, subversivo, inquietante, atrevido, políticamente incorrecto y socialmente lacerante.

A lo largo de las novelas, que suman más de dos mil páginas en total, circulan y son tratados con mano dura mafiosos, agentes del FBI, integrantes del Ku Klux Klan, emigrados cubanos, mormones, agentes de la CIA, policías brutales de varias ciudades, investigadores privados del peor pelaje, mercenarios extranjeros, políticos de todo tipo y también multitud de personajes reconocidos y reconocibles. Desde Hoover hasta Marilyn Monroe, pasando por los Kennedy o Rock Hudson, de Sam Gianccana a Santo Trafficante, de Howard Hughes a Sony Liston, Martin Luther King a Jack Ruby, todos ellos y muchos más asoman entre las páginas de las novelas, se mezclan y entrecruzan con otros personajes puramente de ficción, creando entre todos una pseudomitología que forma parte de la mitomanía del autor.

Ellroy aprovecha para mostrar hechos reales protagonizados por personajes en algunos casos verídicos y en otros inventados, aunque siempre sosteniéndolo todo con un buen bagaje de realidad, y su realidad es en algunos momentos verdaderamente asfixiante. Desarrolla una buena cantidad de datos, nombres y hechos, que tienden a despistarnos en algún momento, en especial si trata de asuntos muy americanos que nos resultan ajenos. No aporta mucha literatura a ello y el uso de su prosa posibilita que parezcan situaciones aún de mayor crudeza.

Los personajes entran y salen de las novelas y se identifican dentro de ellas por pertenecer a lo que el autor llama “La Vida”, que no es otra cosa que hallarse en el justo borde de la legalidad, un lugar inhóspito donde se hacen chanchullos de alto calado o se sustancian negocios en sucios callejones, en donde se sirve al jefe del estado o a un jefecillo mafioso. Es en ese territorio -áspero y brutal, en el que Ellroy se mueve como pez en el agua-, donde sus personajes toman verdadero calado.

Algunas de las criaturas creadas permanecerán en la historia colectiva de la literatura.

El secreto de Ellroy para crear semejantes bichos literarios es sencillo: les va quitando capa a capa la poca humanidad que tuvieran y luego los va reconstruyendo poco a poco hasta moldear una figura que tiene sombras, luces y espacios oscuros plagados de dolor. Poco a poco nos va mostrando un poco más de su perfil y lentamente, van evolucionando y van moviéndose en una dirección insospechada. Ahí, en ese lugar final, oscuro y que tiene tintes de sumidero de residuos el autor los junta y nos expone a lo que siempre llegarán, a la idea de la culpa, al concepto del castigo y de la vida no digna que han llevado. En ese espacio coinciden todos y parece evidente que es donde aparecen las propias ideas del autor.

No quiero que piensen que todos los personajes se parecen, ni mucho menos, cada uno funciona de una forma diferente y es marcado tanto por su pasado como por como afronta su presente o su futuro. El escritor angelino dota a todas sus criaturas literarias de un trasfondo y de una mentalidad que siempre deriva, lógicamente, en algo nuevo, y que puede llegar a sorprendernos. Ellroy no necesita grandes charlas o disertaciones morales, solo es preciso tener un terreno umbroso y acondicionado, plantar una semilla y aguardar el momento en que el personaje reciba ese toquecito creador que le provoque que tome un camino u otro, y por insospechado que sea siempre nos parecerá lógico porque y eso es muy importante para comprender al autor, la lógica prevalece.

Literariamente los libros son muy diferentes entre sí, se nota la cantidad de años que han transcurrido entre la creación de unos y otros. Todos tienen el sello del escritor americano, pero me parece especialmente áspera la segunda entrega, “Seis de los grandes”.
”América” y “Sangre Vagabunda” tienen una prosa muy cercana y se acercan al Ellroy más sereno y centrado. “Seis de los Grandes” es una salvajada, no solo por su contenido sino por una prosa bestia, sin concesiones, indómita y que en un momento te golpea pero que te empuja a leer y leer. Personalmente, pese a que otros opinen todo lo contrario, me place mucho más esa novela y esa prosa verdaderamente salvaje.

Se percibe ese cambio, esa evolución en el escritor y esas etapas que ha ido quemando como creador. Sería muy complicado asegurar si ha mejorado o empeorado, creo que con el paso del tiempo el escritor se ha ido quitando de encima miedos y se atreve a contemplar el texto con otra mirada, un poco más atrevida pero más consciente de lo que hace.

La trilogía es también un ajuste de cuentas con la historia americana y es una muestra, clara y patente, del compromiso del autor. Muchos personajes y mucho de lo tratado en las novelas no es agradable ni bonito, pero era real y era americano, y el escritor no ve otra forma mejor de reprenderlo que contarlo tal y como era, sumándole un poco más de sarcasmo, un poco más de crítica y otro poco de humor, pues existen momentos que te llevan verdaderamente a la carcajada.

Aprovecha el autor para desmitificar, atacar historias, leyendas o miles de tonterías más y pone las que a él le placen y lo hace torticeramente, aprovechando que todo es ficción, por eso engañará a los crédulos y se reirá de ello pues siempre tiene un tono gamberro al que nunca renuncia y lo hace conservando la mítica de los asuntos callejeros.

Las tres novelas han sido publicadas por ediciones B en todo un alarde de sentido del buen gusto y de la oportunidad, en varios formatos, ofreciendo buena cantidad de posibilidades a los posibles lectores.

Personalmente recomendaría aprovechar un período de largo descanso y acometer la lectura de la trilogía al completo, pero también entiendo que es lectura ambiciosa y que puede llegar a saturar.

Me cuesta recomendar semejantes novelas, creo que es un acto poco digno por mi parte, es algo así como engañar. Ellroy para mí es uno de los mejores escritores -si no el mejor- de novela negra de la actualidad, una bestia literaria de primer orden, menospreciado en su labor creativa por ocuparse de tales tramas y temas, pero no precisa más de media docena de páginas para obligarte a terminar una novela de ochocientas. ¿Otros pueden decir lo mismo?

A Ellroy no se le puede juzgar por la belleza de sus frases o por la concreción de sus pensamientos, probablemente se reiría de semejantes palabras, se le debe observar a través de las imágenes que nos muestra y también a través de la viveza de sus historias, complejas y retorcidas.

Ellory saltó a la fama por sus primeras novelas, cuya versión cinematográfica le afianzó en un status envidiable. El escritor es mejor cuanto más callejero parece, es mejor cuanto más se acerca a la época que ha vivido, según dicen, intensamente. En esta trilogía existen muchos motivos para contemplar al verdadero Ellroy y para mí, sería motivo más que suficiente para internarse en la lectura sin perder ni un minuto.

 
América, Seis de los grandes, Sangre vagabunda
James Ellroy
Ediciones B

2 comentarios en ““Trilogía americana”, de James Ellroy, por Sergio Torrijos Martínez

  1. La droga produjo su efecto, Heshie desencajo las mandibulas y esnayo una sonrisa.
    Pete retiro la aguja.
    (Sobre el asesinato de Kenedy)
    Sera a seis calles de aqui.Acercate a la ventana hacia las doce y cuarto.Veras pasar los coches.
    “No te quedes dormido Hesh, no se ve una espectaculo asi todos los dias”-Pete

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s