“Gatas salvajes”, de Julián Ibáñez, por Sergio Torrijos Martínez

gatas-salvajes-julian-ibanezSergio Torrijos Martínez

Bellón en estado puro.

Aunque pensándolo mejor sería más correcto decir: Julián Ibáñez en estado puro.

No es el alter ego más conocido del maestro, Novoa ocupa ese privilegio, pero Bellón ya carga con tres novelas como tres golpes contundentes.

Sin duda, está es la mejor de las tres.

No por el ambiente que rodea al protagonista, que se parece mucho al de entregas anteriores, sino por tener más ritmo, más viveza, más carnosidad, esa cualidad que únicamente Ibáñez es capaz de dar en dosis masivas.

Ibáñez es incalificable, siempre que le leo, con gran placer, me viene a la cabeza el escritor norteamericano Ellroy, también algo de Hammett, algo de Montalbán, algo de González Ledesma, algo de Chester Himes, algo de Charyn y podría así seguir sumando escritores de primer orden, porque lo que hace Ibáñez no es mestizo, es uno de esos que crean influencia porque tiene una manera muy propia de ver la novela.

Crea y recrea un mundo personal, plagado de derrotas y de tratos sucios.

Sus personajes son supervivientes de un naufragio de grandes proporciones, en algunos casos se hallan precariamente sujetos al único madero que no les da la salvación sino que prolonga su existencia, lo precario es un elemento más de Ibáñez. Una existencia al límite, que nos pone en la verdad de las cosas, en la verdad del ser humano y de las cosas que hace para sobrevivir.

Al maestro Ibáñez le sobra la geografía o la imagen precisa de algún lugar, podría ambientar sus novelas en París o en Roma porque lo que cuenta es universal y lo hay en los Campos Elíseos o cerca del Tíber. Le da igual que indique un lugar con escasa concreción o que se invente cualquier garito, está por encima de las nimiedades que nos ofrece la realidad. Lo que importa y lo que es definitivo en él es su capacidad para mostrarnos, con muy pocas palabras, verdades absolutas, en este caso el amor y lo hace desde un nada complaciente Bellón. Que por cierto no he explicado nada de él y puede que algún lector tenga cierto interés en saber de que pie cojea.

Bellón es un buscavidas. Un trilero de la realidad. Vive en precario, ayudando a unos, cobrando deudas a otros, pidiendo prestado, dando algún golpe, protegiendo a alguna señorita, recibiendo a cambio un billete “pequeño”… No le preocupa lo más mínimo el futuro, su perspectiva en cuanto a eso llega al fin de semana. Pero ocurre algo, de pronto una mirada de Ángela, una prostituta que hace la calle, lo cambia todo, no es una atracción salvaje, ni tampoco sexual, pero Bellón lo arriesgará todo, su vida es su única propiedad, por ella.

Ibáñez no se entretiene en metáforas o en una construcción del personaje que incluya su psicología, seguramente consideraría que era una pérdida de tiempo, algo que no va al meollo de la cuestión, que sería un circunloquio absurdo, porque él construye las novelas a modo de albañil a destajo, paletada a paletada, ladrillo a ladrillo. Al final la obra parece precaria pero se sostiene en pie, tan bien que muchas de otras novelas más sesudas no consiguen.

Para el maestro una de sus prioridades es que las novelas tengan ritmo y que atrapen la atención del lector, por ahí siempre triunfa, siempre interesa lo que cuenta y siempre, esto es de gran mérito, es inesperado. Con Ibáñez es difícil prever algo, nunca aciertas, lo cual le da a la obra un aliciente más.

Creo que sobra decir que la novela me ha encantado, ¿no les parece?

La mejor de la saga Bellón y en la larga carrera de Ibáñez una de las destacadas.

Una recomendación imprescindible para los que no conozcan a Ibáñez, con su lectura comenzarán a comprender algo del trasfondo de la novela negra española. Para los ya iniciados es una obra a tener en cuenta, se lee de una tacada, y se disfruta tanto como una buena conversación con un viejo amigo. En las obras de Ibáñez sirven benjamines de champán aguado en cuestionables club`s, en sus novelas todo es bebida de la mejor calidad y de la máxima graduación. Un chupito de una bebida irrepetible.

Gatas salvajes
Julián Ibáñez
Cuadernos del Laberinto

Puedes seguirnos en Google+, Twitter y Facebook


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s