“El bosque de los inocentes”, de Graziella Moreno, por Teresa Suárez

bosqueTeresa Suárez

¿Argumento?

Iris, abogada, despierta una noche más aterrada por un sueño que se repite una y otra vez. Desconcertada, agotada, acepta la invitación de su tía para pasar el fin de semana en el pueblo en el que transcurrió su infancia, convencida de que ello le reportará la paz y el descanso que sus pesadillas últimamente le niegan. Ya en Rocablanca, la desaparición de un niño la sumergirá en una investigación criminal de la que acabará siendo protagonista.

¿Opinión? Como diría Jack the Ripper, vamos por partes.

Dado que soy propensa a la incontinencia verbal, defecto que tantos sinsabores me reporta y tan pocas alegrías, he contado hasta diez antes de empezar a escribir esta reseña.

La primera impresión fue francamente desalentadora. ¿Motivo? Experimenté un déjà vu en toda regla. Desde el principio tuve la sensación de que esa historia no me resultaba novedosa y pronto comprendí que el motivo tenía nombre: El guardián invisible de Dolores Redondo.

Según avanzaba las similitudes que descubría entre ambas novelas ralentizaban una y otra vez la marcha de la lectura produciendo en mí un desanimo contra el que, decidida como estaba a terminarla, tuve que luchar hasta el final.

¿No me creen? Pues pasen y vean:

El guardián invisible / El bosque de los inocentes

Portada de ambas: letras en blanco sobre un fondo de hojas donde predominan las tonalidades verdes y rojizas.

El Baztán / el Montseny.

Policía Foral / Mossos d’Esquadra.

Mujer alta, guapa y rubia, inspectora homicidios / mujer alta, guapa y pelirroja, abogada penalista.

Ambas protagonistas tienen una mala relación con la madre y adoran al padre.

Ambas protagonistas regresan a los maravillosos paisajes de su infancia donde se ven envueltas en varios asesinatos.

Las dos novelas hablan de tradiciones y leyendas de sus respectivas zonas.

Mitología vasca-navarra / brujas y apariciones.

Especial sensibilidad de ambas protagonistas para percibir presencias y ver seres que el resto de las personas no pueden ver.

En ambas novelas se adivina, mucho antes de llegar al final, quien es el asesino.

Para ambas autoras es su segunda novela.

Encontré bastantes defectos en El guardián invisible: el excesivo empeño de la autora en demostrar que se había documentado sobre perfiles criminales, técnicas forenses y asesinos en serie, su aspiración a tratado de antropología, lo poco creíble que resultaba el hecho de que la inspectora de la sección de homicidios de la Policía Foral, Amaia Salazar, necesitara contactar con un agente del FBI de Nueva Orleans como si en el resto del territorio nacional no hubiera ningún experto que le pudiera asesorar, una investigación criminal que apenas aparece y, lo peor de todo, que esa mujer fuerte, independiente y con una profesión de responsabilidad, necesitaba a su maridito para sentirse segura y solo podía ser feliz si se quedaba embarazada (cosas ambas que huelen a rancio).

Pese a todo, la de Dolores Redondo es mejor novela que la de Graziella Moreno. ¿Por qué? El guardián invisible se lee de un tirón, utiliza un lenguaje más cuidado, los escenarios de los crímenes, insertos en paisajes de bosques, lluvia y niebla, tienen un aire trágico y romántico, trabaja más la psicología de sus personajes y los conflictos familiares que marcan la personalidad, para mí lo mejor del libro, están descritos de manera creíble, sentida y profunda.

Por todo lo expuesto, cuando terminé El bosque de los inocentes me pregunté si recomendaría esta novela. Tras pensarlo detenidamente llegué a la conclusión de que si lo haría pero siempre teniendo en cuenta el tipo de lector al que iba dirigida dicha recomendación.

En esto de leer novela negra (bueno cualquier género), al igual que en los idiomas, podemos establecer diferentes Niveles:

Nivel A1: iniciación.
Nivel A2: básico.
Nivel B1: intermedio.
Nivel B2: intermedio alto.
Nivel C1: avanzado

Conforme a dicha clasificación, El guardián invisible lo incluiría en el Nivel B1, mientras que a la novela de Graziella Moreno le asignaría el Nivel A2.

¿Qué quiero decir con esto? Pues que aunque a mí, aficionada añeja, El bosque de los inocentes no me haya gustado, creo que es una novela entretenida que puede hacer las delicias de los lectores que están empezando en esto de lo negro y criminal.

El bosque de los inocentes

Graziella Moreno
Grijalbo

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