Reseña: “El arrecife del escorpión”, de Charles Williams

arrecifeRicardo Bosque

Si hay un autor de novela negra injustamente olvidado, ese no es otro que Charles Williams, texano de nacimiento y marino de vocación hasta el punto de hacer del mar el escenario -además de ser un personaje más- recurrente de su obra, un curioso y exótico contraste cuando el común de los lectores asocia el género al entorno más puramente urbano.

Entre los títulos más conocidos de su producción destacamos, obviamente, El arrecife del escorpión, publicada originalmente en 1955 y reeditada felizmente ahora en España por Medianoche Editorial. Otros títulos del autor que merecerían volver a salir a la superficie son, por ejemplo, Dead Calm (Mar calmo en España, en edición de Tiempo Contemporáneo de 1963) o The sailcloth Shroud (publicada en la mítica Biblioteca Oro de la editorial Molino en 1961 con el título de Por mortaja una vela). Al tiempo.

Recibo con alegría, pues, la iniciativa de esta editorial de recuperar la obra de un autor perteneciente a la segunda hornada de escritores de novela negra, a la altura de los Jim Thompson, James M. Cain, Horace McCoy o Ross Macdonald. Y lo primero que hago al abrir mi ejemplar es, por una vez, leer el prólogo, esa antesala de muchas novelas por la que solemos pasar de puntillas pero que, en esta ocasión, hay que leer por narices. Lo firma Hernán Migoya, autor de la biografía Charles Williams. La tormenta y la calma (publicada por Glénat en 2001), con quien, según compruebo en las primeras líneas del mismo, comparto algo: ambos descubrimos al autor en la imprescindible colección Club del Misterio de Bruguera cuando, allá por el mes de abril 1982 y en su número 48, publicaba la novela que ahora podemos volver a disfrutar.

Su arranque no puede ser más clásico: hombre solitario recibe encargo sencillo que huele mal desde lejos por parte de rubia despampanante de irresistibles aires nórdicos. El hombre solitario es Bill Manning, buceador profesional, escritor mediocre y fracasado en el amor que sueña con una embarcación, la Ballerina, que le permita recorrer el mundo e intentar retomar su carrera literaria. La rubia de aires nórdicos es Shannon, al principio de apellido Wayne y más tarde Macaulay. El sencillo encargo, recuperar un rifle del fondo de un lago, algo que cualquier aficionado podría realizar sin tener que pagar por ello a un profesional.

Ah, falta un tercer elemento que añade clasicismo al asunto: el marido, en este caso perseguido por una banda de gángsteres que, evidentemente, se encargan de complicar ese sencillo asunto que debía resolver el buceador cuando fue contratado.

Con estos tres ingredientes esenciales se pueden construir muchas historias o, lo más habitual, se puede construir la misma historia muchas veces, ya sea con la variante del vendedor de seguros embaucado por la mujer fatal para cargarse al marido, con la del tipo perdido por la California más rural que da con sus huesos en un local regentado por una bella mujer y un hombre del que no le importaría deshacerse o con la del empleado de banco aficionado a la pintura, una esposa que no le comprende y una joven que admira sinceramente su modo de usar los pinceles, por poner tres ejemplos por todos conocidos.

Pero con estos tres ingredientes, sólo Williams es capaz de escribir una trama tan brillante, tan compleja en apariencia pero tan simple en el fondo, tan bien trabajada. Sólo Williams es capaz de robar el aliento al lector de este modo, de hacerle sentir partícipe de la acción en todo momento, de sumergirle en la claustrofóbica sensación de compartir un velero de doce metros de eslora con otros cuatro pasajeros, de meterse en el pellejo de Shannon y -sobre todo- de Bill, en un continuo juego psicológico entre la verdad y la mentira, entre lo real y lo que queremos considerar real, entre la duda y la certeza, entre la confianza ciega y la inseguridad que impone la lógica.

Hard boiled puro y duro, El arrecife del escorpión es también una historia de amor loco, apasionado, visceral; una historia de una huida desesperada, una huida hacia adelante en busca de un sueño imposible; una historia con uno de los desenlaces más inesperados, ingeniosos, gloriosos de la historia de la literatura criminal, un puñado de páginas finales que constituyen otra novela en sí.

Tal vez se perdieron la ocasión de leer esta auténtica maravilla en la edición de 1982, tal vez les resulte imposible encontrar aquel librito en formato pulp con colorida portada e ilustraciones interiores, pero no tropiecen dos veces en la misma piedra, no cometan de nuevo el mismo error y háganse cuanto antes con un ejemplar en esta nueva edición de Medianoche Editorial.

 

El arrecife del escorpión
Charles Williams
Trad.: Beatriz Podestá
Medianoche Editorial

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