Reseña: “Alcohol de 99º”, de Manu López Marañón

alcohol-99Ricardo Bosque

Por esas casualidades que de vez en cuando nos sacuden, casi todas mis lecturas en lo que va de año -a excepción de lo nuevo de Camilleri y poco más- han sido novelas con los malos como protagonistas absolutos y narradas, lógicamente, desde su punto de vista. Así sucede en la estupenda El imperio de los leones, de Sebastià Bennasar, en la muy interesante biografía de José Juan Martínez Gómez -el famoso atracador del Banco Central en Barcelona en 1981- escrita por Juan M. Velázquez y que lleva por título Algunos me llaman El Rubio y en esta última, Alcohol de 99º, de Manu López Marañón.

La novela, escrita con un estilo preciosista que tal vez despiste en un principio a quienes están habituados al más limpio y rudo típico y tópico del género, narra la infancia, adolescencia y primera juventud de Arturo y Asís, nacidos en Bilbao y residentes habituales en reformatorios y cárceles varias desde el principio de los tiempos. En una de esas cárceles conocerán a Fredi, el tercero en discordia, y juntos comenzarán un viaje a ninguna parte que comienza con el menudeo de droga y acaba con un periplo por el nordeste del país rumbo a Barcelona, en busca de la novia del último de ellos que ha decidido probar suerte y abrirse camino en algún club de la ciudad condal.

Dos décadas atormentadas para los protagonistas, que en el único momento de su adolescencia en el que tienen ilusión en algo -un viaje a Inglaterra para conocer al presunto padre de Artur-, ese algo se les escapa de las manos como arena entre los dedos con el asesinato del presunto al otro lado del Atlántico. No hay esperanza para los malditos.

Rota pues esa ilusión, toca aferrarse a la cruda realidad de los palos en gasolineras, visitas a puticlubs de carretera, callejeo por barrios góticos, ravales o ramblas barcelonesas hasta que la suerte les ponga ante uno de esos golpes que te pueden arreglar la vida o, en el caso de Arturo, proporcionar el instrumento necesario para llevar a cabo una venganza demasiado tiempo aplazada.

A ritmo vivo, no faltan los personajes bien caracterizados como el Piro, Fabián, Dora o Luli acompañados de interesantes y originales cameos protagonizados por “estrellas” criminales de la época como los Silva Sande o el Camarada Arenas, en definitiva tan fracasados en el mundo del terrorismo como nuestros protagonistas en el mundo de la delincuencia común.

Novela pues muy recomendable en la que la esperanza es lo primero que se pierde y que viene a demostrar aquello que cantaba el bueno de Rubén Blades a finales de los setenta y que popularizó en España la Orquesta Platería con su versión de 1979: “si naciste pa martillo, del cielo te caen los clavos”.

 

Alcohol de 99º
Manu López Marañón
Ediciones Oblícuas
 

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