Reseña: “Algunos me llaman El Rubio”, de Juan M. Velázquez

rubioRicardo Bosque

“No me quejo de mi suerte ni guardo rencor a nadie, sobre todo porque no sirve para nada, pero es hora de que cuente algunas cosas, a la vez que cuento parte de mi vida… No solo he sido el cerebro del atraco al Banco Central.”

58 años de edad y 41 de ellos metido entre rejas dan para mucho más que un libro que se centre en un solo atraco, por mucho que éste sea el cometido en el Banco Central en Barcelona en mayo de 1981, por mucho que se haya especulado sobre el contenido de un maletín que salió -gracias a ese atraco- de la caja 156 de la citada entidad.

Esto es lo que se dijo Juan M. Velázquez cuando, en el transcurso de una charla impartida en la prisión de Martutene, uno de sus inquilinos se le presentó con una enciclopedia abierta por una página concreta y le dijo, con cierto orgullo: “Éste de la foto soy yo”.

La foto, por supuesto, correspondía al famoso atraco; el inquilino era, cómo no, José Juan Martínez Gómez, a quien algunos llamaban El Rubio aunque José Juan no fuera muy aficionado a los apodos.

Fruto de ese encuentro tras los muros de una prisión es esta biografía novelada en la que recorreremos una aventura interminable -pues así hay que considerar la vida de este hombre- que arranca en con su nacimiento en Almería en 1956 y sus primeras fugas en cuanto su madre se daba la vuelta tras dejarlo en la escuela, a la que no asistió más que unos pocos días -cosa distinta fueron los reformatorios, de los que fue habitual en cuanto tuvo edad para frecuentarlos, llegando allí a establecer amistades para toda la vida y diplomándose con nota en lo que siempre ha sido su profesión.

Pues si algo en su intensa y acelerada vida -su carrera delictiva a los 25 años, cuando se convierte en el cerebro del mediático atraco, da para llenar las carreras de varios delincuentes simultáneamente- fue Martínez Gómez es un auténtico profesional con principios morales -por ejemplo, enseguida dejó de atracar joyerías al percatarse de que no todo el género estaba asegurado y tampoco era cuestión de arruinar innecesariamente a los propietarios de los establecimientos-, si bien los ideológicos nunca pareció tenerlos muy claros, comenzando -por conveniencia- a militar en las Centurias Amarillas de la OJE -lo más divertido que podía hacer cuando estaba fuera del reformatorio- a liderar grupos anarquistas de atracadores.

Una vida en la que la frontera entre España y Francia nunca lo fue, sino más bien un ecosistema natural en el que se movió a sus anchas. Una vida en la que tuvo un amor y varios escarceos, unos padres a los que respetar y unos hijos por los que merecía la pena trabajar -en lo suyo, claro-, una vida en la que llegó a convertirse en el número uno de los atracadores de España -y acaso de Europa-, una vida que le ha dado para atesorar secretos que, tal vez, algún día, quiera contar, si bien alguno de ellos conserva como una especie de seguro de vida.

La vida de José Juan Martínez Gómez exigía ser puesta sobre el papel; Juan M. Velázquez lo ha hecho con sobrada solvencia.

 

Algunos me llaman El Rubio
Juan M. Velázquez
Arte activo ediciones
 

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