Montse Sanjuan: “Lo que se atribuye a ser hombre o mujer no deja de ser una construcción de la sociedad patriarcal”

 

Laurentino Vélez-Pelligrini

Licenciada en Ciencias de la Información y Filología Hispánica, Montse Sanjuan iba para periodista, pero acabó siendo novelista y profesora de lengua y literatura en la enseñanza secundaria. Bloguera y animadora de la vida cultural, ha sido una de las impulsoras del Festival de novela negra, El Segre de Negre, cuya primera edición tuvo lugar en 2016. Montse Sanjuan es hoy en día una de las autoras más con popularidad entre la literatura negro-criminal catalana, gracias a la creación de un personaje singular , la sargento de los Mossos de Esquadra de Lleida, Anna Grimm. Una figura de ficción que pronto adquirirá vida en la pequeña pantalla autonómica. La editorial Milenio acaba precisamente de traducir al castellano la primera obra de Sanjuan con dicho personaje, Anna Grimm, investigadora criminal (Milenio, 2016). El año pasado apareció El misteri del bressol buit ( Pagés Editors, 2015), la segunda novela protagonizada por la mujer policía y que esperamos también llegar a leer en castellano. A lo largo de esta entrevista converso con Montse Sanjuan sobre la construcción de su personaje, la representación de las mujeres en la novela negro-criminal y la situación general del “Noir” en nuestro país.

Dentro de tu trayectoria, primero caminaste por el sendero del periodismo, del que te alejaste para tomar rumbo a la enseñanza, instalándote finalmente en las dos orillas de la docencia y la creación ficcional. ¿Qué fue exactamente lo que te ocurrió, que no lograbas encontrar tu lugar o, en cambio, que sabiendo cuál querías que fuese te metiste por caminos equivocados? 

Siempre había querido tener una profesión relacionada con los libros. No sabía qué quería hacer al acabar COU y al final me decanté por Ciencias de la Información. Creo que estudié Periodismo porque me gustaba escribir. Pero más tarde, estudié Filología Hispánica porque no quería alejarme del mundo de la Literatura.

Muchas veces he pensado que, como yo vivía en Lleida y me moría por ir a estudiar a Barcelona y todo lo que conllevaba: abandonar la casa de mis padres, vivir en un piso de estudiantes, ser independiente…., escogí unos estudios que no se pudieran hacer en Lleida. El año que terminé COU empezaron a impartirse en mi ciudad estudios universitarios de Filología y eso significaba quedarme en Lleida. Así que esa circunstancia me hizo decidirme definitivamente por Periodismo que necesariamente había que estudiar en la Autónoma. Pero, ya ves, al final terminé en Filología, trabajando como docente durante más de 30 años y he de decir que es una profesión que me entusiasma todavía hoy. Lo compagino con la escritura y, aunque me gustaría tener más tiempo para mis historias, lo llevo bien.

Pero si no querías alejarte de la literatura, también te  quedaba como vía la crítica literaria…

La crítica literaria la encuentro muy difícil. Pero, desde mi punto de vista, no deja de ser algo subjetivo las impresiones que un libro te puedan provocar. Me es también complicado hacer reseñas negativas de una publicación pues detrás de cada novela o libro de poemas o ensayo hay un trabajo por parte de un autor o autora que merece un respeto. De hecho, en mi blog de reseñas literarias  “Llibres llegits i per llegir” solo he hecho comentarios de libros que me han gustado. Quizás alguien pensará que esto es poco objetivo pero mi opinión es que si mi propósito es animar a la lectura, poco conseguiré con críticas negativas.

Aunque parezca que no hago otra cosa que señalar lo evidente, algo me dice que te sientes mucho más cómoda como profesora y transmisora de conocimiento literario.

Tienes razón. Me siento muy cómoda siendo profesora. Llevo muchos años trabajando y me encanta dar clases. Ahora bien, es una profesión en que la experiencia puede jugar a tu favor ya que conoces los recursos o estrategias que puedes necesitar para la labor pedagógica o en tu contra, pues muchos años de profesión pueden llevarse mal, “te quemas”, pero afortunadamente no es mi caso. Dicho esto, me gusta escribir. Casi es un proceso catártico sumergirme en ese universo creado por mí, mis personajes, mis historias… Y también he descubierto que me seduce presentar obras de otros autores, moderar mesas redondas… En el fondo todo es hablar de libros o de literatura, denominador común de todas estas actividades.

Anna Grimm. ¿Por qué una mujer policía como protagonista de tu obra, cuando lo fácil habría sido acomodarte a los tópicos de la novela negro-criminal, en términos generales, caracterizados por los conglomerados simbólicos y los sistemas representacionales adscritos a una profesión mayoritariamente masculina?  

En primer lugar no sé si hubiera sabido crear un personaje masculino… De todas maneras yo quería como protagonista una mujer y quería llamarla Anna como un homenaje a una amiga que murió hace tiempo. Por otra parte, me planteé configurar un personaje que no fuera autodestructivo como pudieran serlo Harry Hole o Kurt Wallander, sino una mujer normal que trabaja de policía y que aparte de su labor de investigadora tiene otros problemas más domésticos… y que resuelve sus agobios o su estrés nadando en la piscina del gimnasio en lugar de atiborrarse de cervezas.

Hum… Eso me suena a alegato contra los tópicos que han dominado muchas veces la negro-criminal…

Pues es verdad que no quería caer en el tópico del policía solitario y deprimido. Abandonado por las mujeres y abrazado al alcohol porque no tiene a nadie más…

Sin embargo, veo que tu rechazo a los tópicos en torno al lado oscuro de la figura policial, no te hace por igual renunciar a la ilustración de sus contradicciones, dado que, por lo que conozco de Anna Grimm, estamos ante una mujer con muchos aspectos grises, roída por la mala conciencia y la culpa, estado emocional que oculta detrás de una personalidad hermética y fría respecto a su entorno…

Tienes razón, pero tampoco podía concebir un personaje plano. Siguiendo la teoría de la novela policíaca, el personaje de Anna Grimm es complejo y con las contradicciones propias de una persona que se enfrenta a las miserias y más  bajas pasiones del ser humano y ese contacto con el crimen y la violencia conforma un carácter y una personalidad difícil y complicada. Además en esta primera novela se añade el desgarro emocional que le produce la desaparición de su hermana Clara y esa sensación frustrante de haber fracasado en su búsqueda.

Si me permites un comentario algo provocador, yo empatizo mucho con tu personaje, me atrae su parte emotiva y sufrimiento. Sin embargo, hay algo que me gusta menos de Anna Grimm y es su prepotencia y afán de ser la mejor, y esto es frecuente en muchas mujeres policías reales, que detrás de esa máscara de autosuficiencia, ocultan una profunda inseguridad en sí mismas, sobre todo en una profesión tan masculina…

No estoy de acuerdo con esto que comentas. Parece que si una mujer tiene ambición o deseo de ascender en su profesión sea producto de sus problemas personales o inseguridades…Yo quería reflejar que la ambición profesional es tan lícita en una mujer como en un hombre. Fíjate que si Anna fuera un personaje masculino no nos haríamos ni siquiera este planteamiento. También he de decir que quería romper con el papel que se le tenía asignado tradicionalmente a la mujer en las novelas negras: El papel de víctima, mujeres que solo aparecen porque son violadas o asesinadas. Afortunadamente, hoy en día y cada vez más,  la mujer es un personaje protagonista también en puestos de responsabilidad como corresponde a lo que sucede a nuestro alrededor. Anna Grimm ayuda a la percepción que una mujer pueda tener autoridad y responsabilidad en este mundo policial del que hablamos y contribuimos así a normalizar la función de la mujer en la sociedad. Por otra parte, Anna Grimm es un personaje que evoluciona y a veces delante de las cuestiones que te plantea la vida podemos darnos cuenta de qué es importante o no lo es.

Pero entonces insertamos a la mujer en los peores valores masculinos…

¿Qué entiendes por valores masculinos?

Pues el poder mal entendido, el autoritarismo, el abuso…

Creo que lo que se atribuye a ser hombre o mujer no deja de ser una construcción de la sociedad patriarcal. Situamos el poder, la responsabilidad, el autoritarismo, dentro del ámbito masculino mientras que lo femenino queda relegado al mundo doméstico, al mundo de las emociones o sensaciones. Pero que cuando alguien rompe con este esquema patriarcal con los roles dominación/sumisión establecidos a cada uno de los dos géneros. Anna Grimm cuestiona este esquema ¿Se le debería castigar por hacerlo? ¿Es menor su valía como mujer y profesional?

Suscribo esa crítica cultural tuya a los binarismos de género, por supuesto. Pero me da la impresión que esa parte “fría” y racional de Anna Grimm ensombrece por momentos su lado más entrañable y humano como personaje literario, o sea, el de una mujer melancólica, herida, autoculpabilizada…

No hay que olvidar que Anna Grimm forma parte de una trama literaria. Es un personaje que actúa como motor de la investigación criminal y que crea unos lazos importantes con el lector. Es un personaje complejo y, por tanto, desde mi punto de vista también debe asumir contradicciones como persona. Es una mujer con su parte humana, es lógico. Pero hay que sumarle la parte profesional. Me gusta lo que dices de la sensibilidad y humanidad de Anna Grimm porque es lo que buscaba, pero a la vez quería dar esta imagen de policía que, aunque no lo comentes, también la influye pues no puede dejar de empatizar con las víctimas y sentirse, incluso en ocasiones, cerca de los asesinos.

Hay algo que también me llamó la atención y es la estética de tu personaje. Una mujer guapa pero, sin embargo, con rasgos muy austeros e incluso sexualmente desmotivantes…

Piensa también que Anna se encuentra en un momento de su vida que está pendiente más de sus problemas, la desaparición de Clara o el asesino que tiene que encontrar, que de su aspecto personal. Sin embargo, a pesar de eso, quise hacer un personaje atractivo pero a todos los niveles, no solo físico sino también desde el punto de vista de personalidad. Y de hecho creo que así ha sido, pues muchos lectores me han comentado que se sienten atraídos por ese personaje, ya que, de alguna forma, han empatizado con ella.

Veo también que aunque defiendes y estás implicada en la defensa de la figura de la mujer en tu novela, rompiendo con los sistemas representacionales masculinos, tampoco pareces comulgar con los “esencialismos” que defendió, por ejemplo, el “feminismo de la diferencia” en torno a la categoría “mujer” y de la que también se llegó a hacer eco la creación, teoría y hermenéutica literaria…

Como profesora estoy muy implicada en la defensa de las mujeres, pues considero que hay que tener permisividad cero para cualquier actitud discriminatoria ya sea por sexo o por origen. Soy una militante de estas cuestiones. Por otra parte, no estoy metida en todos estos conceptos que comentas y, francamente, cuando escribí la Grimm tenía más la idea de hacer una novela policiaca con un personaje femenino que, por otra parte, estuviera lejos de los estereotipos tradicionales de la mujer en la sociedad de hoy en día. Precisamente este es uno de los problemas con los que me encuentro. Muchos lectores me preguntan por su historia sentimental con Artur y no querría caer en el tópico de que evolucionara acorde con lo que, a veces, se espera de nosotras. Historia de amor, convivencia, ser madre… Como han hecho otros personajes femeninos de escritoras célebres.

Justamente una productora acaba de comprarte los derechos para la realización de una serie en TV3, la televisión autonómica y con tu personaje como protagonista, ¿no?

Sí, acabo de venderme los derechos tanto de la primera novela La sergent Anna Grimm como de la segunda de la serie El misteri del bressol buit para adaptación televisiva y cinematográfica a una productora, pero no para ningún medio en concreto. Santi Lapeira, productor y director del CECAAC (Centro Experimental de Cinematografía) se interesó por mis novelas y pensó que eran unas historias susceptibles de ser llevadas a cabo al mundo de la imagen. No sé todavía si será una serie o una tv movie que, en principio, sería dirigida por la directora catalana Judit Colell. No hace falta decir que estoy muy ilusionada con este proyecto y que ver a Anna Grimm investigando por las calles de Lleida como si fuera un personaje “real” es muy motivador como autora.

¿Supongo que tendrás una amplia batería de argumentos críticos al comprobar que la existencia de mujeres policías como personajes principales de serie no brilla por su abundancia?

Tienes razón, pero creo que poco a poco este paradigma va cambiando. Rosa Ribas, Giménez Barlett, Margarida Aritzeta, Jaume Benavente o Dolores Redondo apuestan por personajes femeninos. ¿Y por qué no? Hay muchas mujeres que forman parte de la policía y que están en unidades de investigación como la Grimm.

Me refiero también a la parte audiovisual…

Pues aparte de la serie Petra Delicado de Giménez Barlett o la película recién estrenada de Dolores Redondo no recuerdo muchas protagonizadas por mujeres. Con las series americanas pasa igual pero las protagonistas son potentes. Destacaría a Olivia de Ley y Orden o a la detective de Caso abierto. También estaba muy bien la serie inglesa de Primer sospechoso con Helen Mirren.

A mí también me encanta Caso abierto, porque nos habla de las injusticias del pasado y puesto que la mencionas, también me gusta Kathryn Morris en su papel de la detective Lily Rush y, de hecho, si me permites el comentario, creo que tiene un perfil muy similar al de Anna Grimm.

Pues igual sí que tiene cosas en común con la detective Lily. Aunque la detective americana arrastra un pasado complicado y problemas en la infancia… precisamente a Anna le ocurre todo lo contrario: un pasado feliz pero que el presente con la desaparición de Clara se ha desdibujado totalmente.

¿Los personajes atormentados, por su pasado o su presente, son literariamente más interesantes?

Sin duda. Un personaje necesita tener unas vivencias, un pasado que pueda definir un presente, que tenga que luchar contra sus fantasmas… El personaje debe ser complejo. Como autora me gustan más estos personajes y creo que los lectores se sienten más seducidos por un o una protagonista con una personalidad difícil, producto de su propia trayectoria vital que no por un personaje plano, que no sufre ni evoluciona.

Anna Grimm responde a estas preferencias mías. Evoluciona y ya sabemos que la desaparición de Clara ha incidido en su forma de ser y de actuar en la novela.

Ese personaje de Clara es fundamental en el estado anímico de Anna Grimm. Veo que las relaciones filiales también es algo a lo que te gusta darle cancha ficcional…

Creo que la trama lo requería. El desgarro emocional de Anna no se entendería sin una buena relación familiar y el papel de Clara en la cohesión del grupo. Se empatiza mucho más con la desaparición que provoca la ausencia de Clara si esta es fundamental para todos ellos.

Hablemos precisamente de la trama de Anna Grimm, investigadora criminal: cuatro varones muertos que apuntan a un asesino en serie. Perdona la guasa, pero ¿decidiste  tomarte tu revancha literaria frente a los tópicos de la eterna víctima femenina y el “deja vu” de mujeres asesinadas, descuartizadas y abandonadas en un saco de basura?

Jaja… La verdad es que tengo un amigo muy lector y que ejerce de crítico de mis novelas que siempre me dice que “mato” mucho… pero me pareció que cuatro cadáveres daban ritmo y suspense a la historia aparte de que imprimían un desasosiego a Anna que podía ser compartido por los lectores.

Hablando de matar, tú, que eres una de las participantes en la compilación de Anna María Villalonga, Noves dames del crim, ¿crees de verdad que las autoras tenéis otra forma diferente a la de los varones, de configurar, por decirlo en la jerga procedimentalista, la “escena del crimen”?

Pues estoy bastante de acuerdo con ella, además Anna Maria Villalonga ha hecho un estudio sobre ello. Aunque debo decir que no he leído tanto como para opinar con fundamento. Te puedo comentar, sin embargo, que hay temas que, como autora, no me interesan: el mundo de los bajos fondos, las drogas, la violencia explícita… me gusta más incidir en los motivos que llevan a una persona aparentemente normal a solucionar sus problemas con la violencia. Qué les lleva a cruzar esa línea tan tenue entre el bien y el mal. Le oí decir en una ocasión  a la escritora Empar Fernández que se sentía atraída por las historias que pueden suceder entre el sofá de un hogar y la puerta que da a la calle. Ese mundo cerrado que a veces es una olla a presión: celos, disputas, venganzas… Todo esto es también lo que me gusta reflejar a mí.

Eso explica entonces que en tu novela brille por su ausencia esa morbosa estética de lo sangriento a la que se prestan algunos autores y que los rituales criminales a los que son sometidas las víctimas sean bastante rudimentarios…

Tienes razón. No creo que haya de haber sangre para que la novela sea más atractiva o más interesante. Como te he dicho, prefiero más adentrarme en la psicología de los personajes… Alguna vez me han preguntado por qué no soy más morbosa plasmando más los efectos físicos de un navajazo o de un disparo… pero en mis historias, desde mi punto de vista, no es necesario. Eso no significa que haya novelas que el mismo argumento lo demande pero no es el caso de Anna Grimm.

Otro de los aspectos interesantes de tu novela es la contextualización y veo que, tanto Rafa Melero como tú, sois dos autores que habéis puesto en evidencia las tinieblas y bajezas humanas en una ciudad apacible y de provincias.

No creo que hayamos inventado nada, pues en los últimos tiempos la localización próxima de las historias parece una constante. En mi caso, debo confesar que me cansé de los nombres de calles de parajes nórdicos y lejanos y pensé que los lectores de Lleida también podrían reconocer las calles y rincones de su ciudad si alguien les escribía una novela ambientada en Lleida, y me dije: ¿por qué no?

¡Así me gusta! Veo que tú también estás harta de ese ridículo complejo de inferioridad que nos caracteriza y según el cual lo de fuera siempre es mejor que lo nuestro…

Sí, en efecto. Creo que nos han llegado excelentes novelas pero también se han colado productos de baja calidad. Hay historias de aquí buenísimas que no tienen el reconocimiento que se merecen pero, aparte del complejo de inferioridad, también es por el bombardeo mediático a que nos someten grupos editoriales que tienen grandes recursos. Creo que la novela negra autóctona debe vencer un montón de obstáculos. Este curso, hemos leído en el grupo de lectura de novela negra que coordino en la biblioteca de Lleida novelas de autores locales que han gustado mucho más que otras de autores internacionales consagrados y, sin embargo, a la hora de los más vendidos el de aquí no está ni se le espera y, en cambio, el autor internacional está en el “top-ten” durante semanas. Es imposible luchar con vallas publicitarias, entrevistas en horas “prime time” en las televisiones, reportajes a todo color en los periódicos…

Y ahora que hablas de productos de mala calidad, te hago la misma pregunta que a casi todos: ¿hay una “burbuja” del “Noir”?

Creo que el mero concepto de “burbuja del Noir” desmerece el género y no me gusta. ¿Pasa algo porque haya cantidad de lecturas de novela negra? ¿Pasó algo cuando la había de novela histórica? Quizás haya títulos que no tienen calidad, pero tanto hace unos años como ahora es normal porque esto sucederá siempre. Tendrían que ser los lectores los que eligieran qué les gusta y qué no, aunque esta elección, como hemos visto muchas veces, no es libre puesto que está mediatizada por los bombardeos publicitarios o intereses editoriales. Los gustos y las preferencias cambian y los géneros se alternan: histórico, noir, romántico… lo que ocurre es que muchas novelas que no pertenecen a un género en concreto se aprovechan del momento álgido de un género determinado. Así, ahora nos encontramos en las librerías con novelas con la definición de “novela negra” por doquier que de criminal tienen poco o nada y esto es confundir al lector. El engaño  sí que hace daño no solo a la novela negra sino a la literatura, en general.

Al hilo de lo que cuentas, Anna Grimm y otros personajes y novelas de género negro están empezando a entrar en los institutos de enseñanza secundaria de Cataluña. Me pregunto si pueden contribuir a que los alumnos ejerciten la gimnasia lectora e incluso a que tengan una mirada crítica sobre la realidad social y la condición humana… 

La sergent Anna Grimm está recomendada como lectura en la ESO por el Ayuntamiento de la ciudad dentro del programa educativo Educació a l’abast y ha sido muy bien acogida por los institutos a los que he acudido a comentar la novela con los alumnos. Para mí, como autora, me resulta estimulante ver que les ha gustado mi libro y que quizás se animen a leer otras historias. Es muy positivo despertar el gusto por la lectura puesto que los lectores son parte fundamental de la Literatura y los jóvenes de hoy deben descubrir el placer por la lectura puesto que es un privilegio al que el ser humano no debería renunciar.

Hablando de adolescentes, cada año nos machacan con esa huevada del Informe Pisa y sus diagnósticos apocalípticos sobre el bajo nivel de nuestros alumnos en términos de redacción y comprensión lectora, por cierto, sin que sus autores se hayan dignado todavía a explicarnos su base metodológica y variables analíticas…  

Creo que el informe Pisa puede ser un indicador más pero no el único. Estas pruebas son las mismas y no tienen en cuenta los medios con los que se cuenta o el contexto educativo no solo de cada país sino de cada centro, lo cual es básico al hacer cualquier tipo de evaluación.

Países como Corea del Sur o Japón aparecen en los primeros lugares pero el tipo de educación, muy competitiva y coercitiva, no es en absoluto, desde mi punto de vista, un modelo a seguir.

Por otra parte, Finlandia, que también es uno de los países que siempre está en el podium, cuenta con una sociedad que respeta y cuida a los profesores como un bien preciado. Es otra mentalidad. Con el informe Pisa se juzga a los alumnos, a las escuelas y a los profesores… pero habría que ir más al fondo de estas estadísticas y plantearnos qué funciona bien y qué funciona mal pero teniendo en cuenta el contexto de nuestros centros, de su realidad, de sus alumnos y de sus profesores.

Volviendo al tema literario, me sorprende que, siendo una autora que reivindicas la contribución de las mujeres a la novela negro-criminal, te hayas quedado muda en la áspera polémica entre Rosa Ribas y Julíán Ibañez en las páginas de Fiat Lux. Digo yo una cosa, ¿qué pasa, que eres una persona de paz o no te gusta significarte?

Sí me signifiqué. Acuérdate de lo de los jarrones y tuve como protesta un jarrón como imagen de facebook durante semanas. Aparte de manifestar mi solidaridad con Rosa Ribas. Soy mujer de paz, es verdad, pero ese ataque y derribo fue injusto. En este sentido, no sabes cómo me alegro del triunfo de Empar Fernández en Tenerife entre otras muy buenas novelas que también estaban seleccionadas.

¿Por qué perdemos la serenidad cada vez que se debate sobre cuestiones relacionadas con el género?

Son posiciones diferentes que nos atañen a todos muy directamente y cuando algo se discute con pasión puede pasar esto que tú comentas…

Estás entre las organizadoras del festival de novela negra de Lleida, El Segre de Negre, del que todos han comentado que fue el primer evento organizado únicamente por mujeres. ¿No te parece desalentador que la gente se quede con detalles tan tangenciales, cuando en realidad puedo dar fe que el festival fue muy plural tanto en los usos lingüísticos como respecto a los participantes?

Era un detalle relevante en la medida que se destaca muchas veces la preponderancia del género masculino en estos festivales. Además el año pasado se leyó al inició de todos los festivales un documento consensuado entre todos los festivales de Noir a favor de la igualdad y contra la violencia de género y de alguna forma era noticia. Es verdad que el festival resultó un éxito pero este aspecto creo que también se resaltó en los medios de Lleida.

Bueno, Montse, nos toca, como se suele decir, empezar a “hacer un pensamiento”, pero sí me gustaría hacerte unas últimas preguntas sobre Anna Grimm. Por ejemplo, ¿te ha tocado tener que defenderla frente a lectores hostiles o colegas críticos con tu personaje?

Sí, claro. Pero, en general, son novelas que gustan y estoy contenta de las críticas que he recibido. Anna Grimm, investigadora criminal en lengua castellana acaba de ser publicada pero la novela original en catalán ya va por la tercera edición y me comentan en la editorial que sigue habiendo demanda. Si piensas que el libro se editó hace tres años ya, está muy bien.

¿Pero qué longevidad  literaria le piensas dar a tu protagonista? ¿Trilogía, serie…?

No sé ahora mismo cuántas Grimm habrá. La tercera está en una primera fase y con muchas ganas de escribir y presentarla en la editorial.

¿Nos adelantas algo sobre el próximo crimen al que se va enfrentar Anna o lo tienes bajo secreto de sumario?

Bueno. Todavía es pronto ya que de las primeras ideas surgen otras y, al final, de la historia inicial queda poco.

Esperamos con impaciencia tu nuevo hijito…

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