Cine: “La niebla y la doncella”

Teresa Suárez

Puesto que no he leído ninguno de los libros de la serie escrita por Lorenzo Silva, quiero dejar claro que esta crítica se basa única y exclusivamente en la película dirigida por Andrés M. Koppel. Como es obvio, desconozco hasta qué punto el guion, escrito por el propio Koppel, es fiel a la novela en la que está basado.

El argumento

Así lo resume la Web de cine Filmaffinitty: “No siempre las cosas son como parecen y a menudo, lo obvio no resulta ser lo real. Al sargento Bevilaqua le encomiendan la tarea de investigar la muerte de un joven alocado en la Gomera. Todo apuntaba a Juan Luis Gómez Padilla, político de renombre en la isla, al que un tribunal popular absolvió a pesar de la aparente contundencia de las primeras pesquisas. El sargento y su inseparable cabo Chamorro intentarán esclarecer este embrollado caso, con presiones políticas y con la dificultad añadida de intentar no levantar suspicacias al reabrir un caso que sus compañeros daban por cerrado”.

Apenas siete tramposas líneas, disfrazadas de neutras, que me hacen enarcar las cejas (si el calificativo de “alocado” asociado a la víctima me sorprende, lo de “contundencia de las primeras pesquisas” me mata) y me arrancan una irónica sonrisa por sus elípticas intenciones. Empezar la sinopsis aludiendo a una frase mítica de Jim Thompson (“Hay treinta y dos maneras de contar una historia y yo las he usado todas”, solía decir el novelista norteamericano, “pero sólo hay una trama: las cosas no son lo que parecen”), que resume el principio básico del género policíaco, además de ganarse el respeto de los aficionados más exigentes busca imprimir a la obra un sello de calidad que, a mi entender, está muy lejos de alcanzar y mucho menos merecer.

El título

La niebla (según he leído se forma por la acción de los vientos alisios en el NE de las islas), que ha favorecido la aparición de la laurisilva canaria (un tipo de bosque subtropical compuesto por laureles y plantas afines), proporciona un paisaje de ensueño (en La Gomera se localizan los mejores y más espectaculares bosques de laurisilva del mundo) que desperdicia su profundidad y misterio en una historia que carece de ambos.

La doncella. Si nos atenemos al literal del término (mujer virgen), no hay ninguna.

La investigación

Puedo decir, y digo, que si les contara exhaustivamente (pelos y señales incluidas) como transcurre la misma, lejos de destriparles el argumento lo único que lograría es, como se suele decir en basto y coloquial, “hacerles la picha un lío”. ¡Tal es el grado de embarullamiento!

Para que me entiendan, dos días después de ver la película aún sigo tirando de hilos que a nada conducen y devanándome los sesos intentando explicarme por qué matan a quien matan, por qué detienen a quien detienen, por qué reabren la investigación, porque la UCO envía a los investigadores peninsulares más “empanaos” que he visto, y, sobre todo, por qué la flamante pareja da por cerrado el caso mientras el espectador, completamente aturdido, abandona toda esperanza de entender lo que está ocurriendo en pantalla.

Los personajes

Sargento Rubén Bevilacqua: Quim Gutiérrez, cual hierática esfinge que guarda el secreto de la pirámide, compone un personaje siempre ausente, cuya manera de hablar (totalmente divorciada del lenguaje no verbal) resulta impostada, pedante e incluso pomposa. Además, no sé qué resulta más increíble, si la manera de dirigirse a sus subordinadas (más propia de una after en Ibiza que de una investigación seria en Canarias) o la de replicar a sus superiores (billete low-cost seguro a un “puro” que te cagas).

Cabo Virginia Chamorro: gracias a su contención y manera de moverse podría haber sido la más real, pero aún sigo preguntándome por qué una investigadora, enviada exprofeso diez días a la Gomera para resolver un crimen, cuando apenas lleva dos solicita regresar a Madrid para informar, en persona, de los avances de la investigación (¿será que la UCO no tiene acceso a las nuevas tecnologías?) y, más sorprendente aún, por qué se lo autorizan.

Teniente Nava: con la cara de “hijoeputa, mal nacido” (Pablo Escobar dixit) que se gasta Roberto Álamo, es difícil despistar sobre su verdadero papel en la narración.

Cabo Anglada: mi favorita, cuya motivación para entrar en la Guardia Civil fue, por lo que parece, tirarse a un miembro o miembra, desde cabo a teniente, hasta recorrerse todo el escalafón. No solo tutea a sus superiores sino que, mientras se contonea descaradamente, se dirige a ellos de manera desafiante. Desobedece ordenes directas y campa a sus anchas por los cuarteles dando rienda suelta a unas explosiones, digamos amistosas, tanto verbales como gestuales, muy celebradas por sus compañeros masculinos. Derrocha tanta energía sexual que casi podría pensarse que la elección del color verde para el uniforme de la Benemérita se debe exclusivamente a ella.

La Guardia Civil es un Cuerpo de Seguridad Pública de naturaleza militar y ámbito nacional sometido a una disciplina más férrea que el resto de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a las cuales pertenecen (así lo atestigua el hecho de que, según establece la Ley Orgánica 11/2007, reguladora de los derechos y deberes de sus miembros, éstos no pueden ejercer el derecho de huelga pero tampoco el de sindicación, algo que si está permitido al Cuerpo Nacional de Policía). Aunque se fundó en el año 1844, la incorporación efectiva de la mujer al Instituto Armado no se llevó a cabo hasta el año 1989 (¡un largo y tortuoso camino!). Si sumamos ambas cosas, a poco que uno piense, no hace falta explicar por qué el personaje interpretado por Verónica Echegui es lo que pone la puntilla al conjunto.

Veredicto

En esta adaptación, lo turbio no nace de la trama sino de la incapacidad del director para, más allá de la niebla, crear una historia sólida, mínimamente clara, que no roce, como sucede, el ridículo más espantoso.

Se lo dice una hija del Cuerpo, nacida y criada en una casa cuartel.

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5 comentarios en “Cine: “La niebla y la doncella”

  1. Uff, menos mal que no he ido a verla. Leí algunas críticas que la ponían mal (no sé si tanto…). Igual me leo el libro. No dudo de que es problema de la adaptación.

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