Novela: “El legado de los espías”, de John Le Carré

Sergio Torrijos Martínez

“—Nos gustaría saber —dijo con tono distante— si has considerado trabajar para nosotros de manera más continuada. Nuestros colaboradores externos no siempre encajan cuando entran. Pero, en tú caso, confiamos en que te adaptarás. No pagamos mucho y aquí las carreras tienden a interrumpirse bruscamente. Pero nos parece que es un trabajo importante, siempre que creas en los fines y no te preocupen demasiado los medios.”

Probablemente sea la mejor definición del término espía que se podría ofrecer. Esta parrafada salía de boca de George Smiley e iba dirigida a Peter Guillam, algo que para los Lecarrografos, perdón por la invención, es suficiente para leerte de corrido la novela. Para los que no hayan leído al escritor británico esta obra está sumamente ligada a El espía que surgió del frío, novela que le descubrió como un muy buen escritor. Puede que alguien recuerde la película, que tampoco es mala referencia, pero Le Carré siempre gana mucho en la letra impresa, porque es tan importante lo que dice como lo que silencia.

Decía que la novela está muy entrelazada con aquella y de alguna forma sirve para explicar, al completo la primera y aprovechar para rellenar los espacios vacíos que dejó en la vida de los personajes desde aquella primigenia novela hasta El topo. Obra vital para entender el universo creativo del británico y sobre todo para hacerse una idea de lo que son las gentes del “Circus”, denominando así al grupo de personajes que forman lo más mollar de su carrera literaria y que no son otros que los espías británicos durante la guerra fría.

Ya lo sé, si seguimos así hablaremos de toda la obra del escritor y no de la novela, pero es inevitable encajar esta novela entre aquellas, porque forman parte de un mismo universo de ficción. George Smiley, omnipresente en la obra pero ausente, Control, Peter Guillam, protagonista de la novela, Jim Prideaux, Bill Haydon y más son criaturas literarias tan entrelazadas entre sí que es imposible explicarlas individualmente.

La gracia de la obra, aparte de las mañas literarias del autor que no son pocas, está en el universo de verdad / mentira / falsedad / certeza que circunda a todo el servicio del espionaje británico. Todos son piezas de un engranaje mayor, sospechando, cada personaje, cual es su lugar pero nunca con una certeza absoluta, como se demuestra en la descripción de la operación “carambola”, que nutre toda la ficción.

Ahora, con retrospectiva, observamos la operación al completo y comprobamos que los que antes creíamos que eran alfiles eran en el fondo peones dirigidos a otro propósito que desconocían, todo ello enmascarado en capas de secretismo, de medias verdades porque casi nadie tiene toda la información, es troceada y repartida y sólo en la cúspide se tienen claros todos los datos. Así, la novela nos muestra algo interesantísimo, cómo poco a poco nos va enseñando la complejidad de todo el artificio, lo que parecía sencillo se va complicando, lo blanco se vuelve gris y cambia de tono y color y todo contado con gran maestría como ya es habitual en Le Carré.

La novela es una delicia, no sólo por volver a dar luz a personajes que ya pertenecen a nuestro acerbo cultural, sino por el arte del escritor y la complejidad del entramado. El libro parece un interrogatorio donde el autor intenta resistirse a contar la verdad, la trocea, nos da carnaza, la escatima, la suministra en pequeñas dosis para así poder esconder lo íntimo que supone no tener más secretos. El protagonista y el lector estamos en el mismo lado de la mesa, resistiendo, intentando escapar de la verdad pues de alguna forma el secreto es tan nuestro como nuestro oficio que se basa en conseguir y en guardar secretos.

No merece que recomiende la lectura, creo que lo que deberían hacer es empezar por el principio, es decir El espía que surgió del frío como ya se comentó, luego la trilogía de Carla, compuesta por tres novelas, El topo, El honorable colegial y La gente de Smiley, para quién escribe la mejor de la trilogía, y terminar por esta. No se arrepentirán.

El legado de los espías

John Le Carré
Trad.: Claudia Conde Fisas
Planeta

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