Cine: “La suerte de los Logan”

Teresa Suárez

Tras reventarse la rodilla en un partido, a Jimmy Logan, proyecto de ídolo deportivo local, solo le quedó un futuro de mierda, una exmujer que lo putea, una hija a la que adora pero apenas ve, y una evidente cojera que le sigue jodiendo la vida.

A Mellie, la única chica, le obsesionan los coches. Peluquera de profesión, por necesidad no por vocación, aprovecha cualquier ocasión para disfrutar de su auténtica pasión, la velocidad, aunque ello le suponga algún que otro problemilla con los agentes de la ley ante los que no duda en poner en práctica “su magia” para librarse de las multas.

Clyde Logan, veterano de guerra, regresó de Irak con un brazo menos y con escaso reconocimiento por haber servido a su país. Mientras sobrelleva la falta de respeto de los asiduos parroquianos del tugurio en el que trabaja como camarero, achaca la mala suerte de los Logan a una supuesta maldición que pesa sobre el clan familiar.

Cansado de ser un “pringao”, Jimmy urde un plan para acabar con su mala fortuna y la de sus “tatos”: robar la cámara acorazada del circuito de carreras Charlotte Motor Speedway, durante la celebración de la carrera Coca-Cola 600, en Carolina del Norte.

Para perpetrar tan intrépido plan precisan la ayuda de un experto en demoliciones, de nombre Joe Bang quien exigirá que en el trato entren sus hermanos, dos bocachanclas consumados. Dado que el revientacajas elegido se encuentra pasando una temporadita en la cárcel, el plan de los Logan comienza con una fuga.

Así que tenemos a una familia de desarrapados que, hartos de ser machacados por un sistema que los ignora, para cobrarse sus taras y mutilaciones, al más puro estilo Robin Hood, deciden robar a los ricos para dárselo a los pobres, es decir a ellos mismos.

¿Lograrán sus propósitos o conseguirá atraparlos la arrogante pero tenaz agente del FBI que los persigue?

No es la primera vez que lo digo: Steven Soderbergh nunca estará entre mis directores favoritos. Aunque mis desencuentros con su cine vienen de lejos (Oceans 11 y 12, la 13 ya me negué a verla, o Solaris, una de las películas de ciencia ficción más aburridas que he visto en mi vida) alcanzó su clímax, nunca mejor dicho, con su Magic Mike. Para que se hagan una idea de lo que les digo, aquí les dejo parte de la crítica que escribí sobre tan excelsa obra:

“Muy alto dejaron el listón los chicos de Full monty (…) Demostraron que pese a tener cuerpo escombro lo importante para deleitar al público femenino era la gracia, la picardía y, sobre todo, la actitud. Su “acero caliente” consiguió traspasar la pantalla y emocionar y divertir a partes iguales. Comedia, drama social y gente que buscando una solución al gravísimo problema del paro encuentra una salida a ritmo de Hot Chocolate y Donna Summer, con sus You Sexy Thing y Hot Stuff, haciendo bailar a medio mundo con ellos.

Con Magic Mike tenemos sobre un escenario cutre una caterva de individuos cuyo casting no tiene desperdicio (…) Un Flashdance, versión masculina, con menos acrobacias y más culos al aire. En la versión femenina tenemos a Alex, chica, que sueña con ser bailarina y que, mientras lo consigue, trabaja por el día como soldadora y de noche baila en un club nocturno ligera de ropa. En la versión masculina tenemos a Mike, mostrenco, que sueña con tener su propia empresa, para que nadie le mandé (…) y que, mientras lo logra, trabaja por el día en una obra y por la noche baila en un club, bueno más que bailar menea sus atributos, también ligero de ropa.

Película superficial, plana, sosa y encima moralizante”.

Entenderán que, con esos antecedentes, mi desconfianza hacia esta película fuera alta y eso a pesar de que uno de los protagonistas es Daniel Craig (¡ay omá!), cuya carrera sigo de cerca, muy de cerca (aunque no tanto como me gustaría, la verdad).

Esta historia de paletos perseguidos por el mal fario, en busca de justicia karmica, sigue la estela de películas como Comanchería, aunque sin rozar siquiera su calidad, y recuerda, aunque en rural, al cine de Guy Ritchie más urbanita. Pero a Soderbergh le falta chispa y una porción de la mala leche que al ex de Madonna le sobra.

En La suerte de los Logan hay imágenes, hay diálogos, hay bromas, que buscan incansablemente la carcajada pero que, la mayoría de las veces, apenas te arrancan una media sonrisa.

Pese a todo la película entretiene y seguro que si les pilla con la guardia baja les hace pasar un buen rato.

Ya me contarán.

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