Novela: “El origen del mal”, de José Carlos Somoza

Marisa Arias

“Creo en la literatura, dice mi amigo el librero. El poder de la palabra para… transformar y cambiar las cosas”.

Así comienza El origen del mal, futuro lector, y yo no puedo estar más de acuerdo. Esta es una novela escrita en primera persona, en voz de un desconocido y que comienza con la siguiente frase: “Estoy muerto”.

¿Qué pasaría si a las manos de un librero llegara un manuscrito de repente? El manuscrito pasaría a manos de un escritor amigo del librero y con su lectura comenzaría esta apasionante e intrigante novela, la vida de Ángel Carvajal, el protagonista (Valencia, 1917), hijo de un militar que a los tres años se trasladó a Toledo. Estudió en Granada y su ambiente de juventud transcurrió enmedio de revueltas entre falangistas y contrarios.

“Amigos obligados a matar”. “Cobardes que huyen de un insulto”. “Provocadores del pueblo”. “El atardecer se tiñe de rojo”. “El suelo se alfombra de víctimas”. A eso se enfrentaba nuestro protagonista. Un hombre noble, fiel a sus ideales, hogareño, consecuente con la realidad que le tocaba vivir. En suma, misantropía de un mártir.

Los años le arrastraron a confiar en el destino. Los caminos no los elegía, los elegían a él. Aunque lo difícil o casi imposible en esos años era ser uno mismo. Soldados de una patria rota. La muerte de Calvo Sotelo será el momento decisivo.

El protagonista avanza cuerpo a cuerpo en este frente descrito, pero también en el de sus sentimientos que le transmite la familia. Fusil en mano, vive con la sombra del enemigo a su espalda, el miedo resecándole la garganta y el silencio de rostros desconocidos taladrándole la mirada. El origen del mal son las memorias de un soldado entregado a la causa. Sus pensamientos y sentimientos quedarán escritos en un papel por una sencilla razón: “Para impedir que otros mueran”. “Las palabras vivirán para siempre. Las palabras importan, por ellas matamos y morimos”.

Ángel Carvajal se adentra en Tetuán por obligación laboral. Estamos ya en los años 50 y la vida se le estrecha. El protagonista es un espía inmerso en las redes franquistas del norte de África. Los grupos influyentes toman el poder. En esta novela todos los grupos políticos están retratados a la perfección. Ángel Carvajal, pitillo en mano, con sombrero y gafas de sol, avanza por el mundo oceánico de las traiciones. Pero aún no es momento de morir (“por mucho que repique en su cabeza la palabra BRUJAS”).

El protagonista tendrá que coordinar un centro de espionaje en Ceuta. Ángel soñaba con un mundo distinto donde no era preciso engañar para ser leal. Su amistad con Hidalguito será su apoyo personal, también como guardaespaldas.

Ángel Carvajal llegará a Madrid y empezará una nueva etapa junto a su amigo Elías Roca, que al ser un espía antifranquista lo traicionará. Mientras, suena de fondo Lili en la garganta rota de Marlene Dietrich.

Elías Roca jugará con inteligencia con ambos bandos, al menos eso creerá él. Pero el gran final de El origen del mal que espera al lector será sorprendente. Una vez más, se cumple la lucha entre el bien y el mal.

Hay una reflexión en esta novela que hay que compartir: “El escritor es un ser que hace alquimia con el aburrimiento”. Y en este caso se cumple con nota.

Sólo me queda decir como lectora que creo y siempre creeré en las palabras. Porque no hay mejor historia que aquella que imaginamos antes de comenzar a leer.

El origen del mal
José Carlos Somoza
Ediciones B

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