Novedad: “Mercancía robada”, de Lluna Vicens

Leer la historia que cuenta Lluna Vicens en Mercancía robada estremece tanto por la veracidad de los hechos a los que se refiere, como por la maestría y calidad de su escritura. Pocas veces una novela transmite con tanta intensidad una experiencia vital, y lo hace sin perderse en descripciones innecesarias ni reflexiones personales, solo con la fuerza de la narración intensa, directa y sincera de una autora de la que vamos a oír hablar durante mucho tiempo. José María García Sánchez

Una historia que arranca con lentitud, que se demora en los detalles de una cotidianeidad casi naif o ingenua, y que no anticipa el horror que estallará más adelante. Ese horror, lejos de ser un condimento inherente a toda novela negra, empuja al lector al vacío. A mí, al menos, me generó una empatía que atribuyo a una prosa que, en contradicción solo aparente con lo que narra, huye del efectismo. Una prosa contenida como el aliento de quien se interna en una habitación oscura que sabe habitada por alguien o algo amenazante. Guillermo Orsi

Roberto Arlt, el creador de la novela moderna argentina, fue un escritor brutal con poco interés por las formas, cosa por la que fue cuestionado por las élites locales siempre enamoradas de Borges, pero con una garra para construir historias que lo puso en lo más alto de nuestra tradición literaria. Su frase era: escribo como un crossa la mandíbula. Y esta es mi opinión sobre Mercancía robada: un cross a la mandíbula, una lección de vida y de literatura, un testimonio que dialoga con Primo Levi o con Ana Frank, la monstruosidad en la que vivimos mirando para otro lado, eso, una brutal pregunta al lector: ¿Vas a seguir haciéndote el boludo? ¿Vas a seguir consumiendo mujeres como quien compra una hamburguesa? ¿De verdad crees que esa chica gentil, joven y bella, te acaricia para hacerte feliz? Y si acaso ella goza, ¿Vas a creer que eres un macho capaz de conmover a una piedra? Mercancía Robada es una patada en los huevos del macho, es el recordatorio de que si uno no abre los ojos es tan miserable como el que somete, apalea y viola a una niña de dieciocho años para su propio beneficio. Gustavo Abrevaya

Mercancía robada
Lluna Vicens

Grupo Tierra Trivium

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