Sergio Torrijos Martínez
Antes de nada quiero comentar que este no es un libro para todo el mundo, no por contener brutalidades, ni por tener una trama excesivamente compleja. No, ni por asomo, es más bien por el ambiente del que dota el autor a la obra. De alguna forma, personalmente me he identificado, traslada al lector la sensación de la naturaleza más feraz y el pensamiento muy antiguo sobre la relación del ser humano con su entorno. No estoy hablando de ecologismo o algún elemento cercano en el tiempo, estoy hablando de los ritos prehistóricos sobre la fertilidad y el concepto de madre tierra que sumerge sus raíces en tiempos tan pretéritos que simplemente sólo podemos adivinarlos o especular sobre ellos.
Si recordamos las clases de instituto y aquella venus de Willendorf, seguro que lo recuerdan, estaremos entrando en materia con lo que juguetea la novela. Para ello traslada la acción a Cerdeña, una isla que asociamos a las fiestas Bongo Bongo del afamado Berlusconi, pero que es famosa por su naturaleza salvaje. También por sus particularidades geográficas, su propio dialecto y la naturaleza de sus habitantes que aunque considerándose italianos han tenido una larga historia en la que varios países han dominado la isla.
Ya entrando en materia, dos investigadoras inician, bueno mejor dicho, continúan una investigación de crímenes que tienen mucho que ver con ritos arcaicos y una puesta en escena que ronda lo brutal y se acerca a lo tribal. Las dos investigadoras, como personajes bien perfilados, son dos caras de la moneda, una inteligente y dolida y otra arisca y sarcástica. Vemos un tandem que siempre funciona si se ejecuta con gracia. Aunque, a decir verdad, no hay nada que parezca nuevo o novedoso en esa simbiosis de esos personajes, que se ven arrastrados por la acción una y otra vez. La investigación es algo caótica y siempre anda por detrás de la trama, gracias a eso se la dota de un tono muy real.
La gracia no sólo está en ese ambiente tan peculiar, tan italiano y tan local, sino en lo que navega por debajo de la vista y que es como otro elemento más en la novela, que son esos ritos arcaicos y esa naturaleza tan presente a lo largo de todo el relato. Se habla mucho de los Nurargas y claro mi formación de historiador no puede salvo saludar semejante escenario y cuando se habla de los ritos Ctónicos no puedo salvo sonreír y seguir leyendo con fruición. Entiendo que para otros la novela no presente esas atracciones, de todas formas como obra de ficción está bien escrita y muy bien realizada. Es una lectura adictiva, bien estructurada para que el lector navegue a gran velocidad a través de sus páginas.
Para quién escribe mi recomendación más absoluta.
La isla de las ánimas
Grijalbo
Puedes seguirnos en Telegram, Twitter







