Novela: «Carne de sirena», de Montero Glez

portada_carne-de-sirena_montero-glez_202202010930Sergio Torrijos Martínez

“Entonces se le antojó que, más que un fruto, aquella mujer era una flor; una de esas flores que solo se mantienen vivas si son regadas con saliva.” Pág. 47-75.

Si empiezo así la reseña es un pequeño aperitivo para los que no han tenido el placer de leer a este escritor. Si les ha gustado la muestra les puedo asegurar que la novela no les decepcionará. Montero Glez escribe así porque así ve la realidad. Es un escritor con una prosa tensa, tan tensa como un tambor y de tramas intensas, potentes y descarnadas. Siempre, y eso es una seña de identidad, la desgracia ronda toda la narración.

En esta ocasión mezcla la desgracia, que existe como un personaje más, con la violencia y le añade la sangre y el mar. Montero Glez coloca la acción en la costa y el protagonista, Andrés Bouza, es un marinero cuyo principal propósito es ser el guía de toda la narración y de alguna forma influir, quiera o no, en toda la acción.

No quiero hablar mucho de la trama porque ahí reside buena parte de la sorpresa de la novela, aunque cualquier lector avezado puede intuir por donde irán los tiros, pero lo verdaderamente gozoso del artificio es disfrutar del uso del lenguaje que hace el autor, tan particular como sobresaliente. La trama se apoya en escenas que son troceadas minuciosamente por el autor y a partir de ahí se desarrolla la acción que siempre tiene ese tono terminal muy propio del escritor.

Montero Glez es un escritor de culto o al menos quien escribe lo considera así. Te gusta o te asquea, no hay término medio, personalmente siempre me parece que destile humanidad, en el amplio sentido que los fluidos pueden aportar a esa frase, por lo tanto siempre habrá sangre, semen y saliva, la distribución de ello depende mucho de la trama y de como esta gire. Es para mí un escritor imprescindible junto con alguno más, pero son escritores escasos, que se la juegan en cada frase, porque no dejan indiferente a nadie.

Por contra, una narración tan intensa, les aseguro que lo es, exige atención al lector, no es una de esas novelas de lance que permiten una lectura relajada, Montero Glez exige atención porque en cualquier recodo de la narración te puedes encontrar una joya o puedes perder el hilo de algo importante. El resultado es más que convincente, es purita literatura, corta e intensa pero literatura de la mejor clase.

Si en algo les vale mi recomendación tengan en cuenta que es un autor y esta una novela que merece la pena, no se la pierdan. Les dejo para rematar la faena otro de esos fragmentos que te dejan pensando lo bien que describe una sensación por la que muchos hemos pasado y no hemos tenido el talento de describirla así.

“Andrés Bouza respiró hondo, esperando que con ello todo se asentase, y fue entonces cuando se vio dominado por el espectro de la fatalidad, por la atmósfera asfixiante que envolvía aquel escenario sucio de vejez y donde el aire guardaba la tibieza de los sitios que permanecen sin ventilar.” Pág. 44.

Carne de sirena

Montero Glez
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