“Bahía de La Habana”, de Martin Cruz Smith, por Sergio Torrijos Martínez

Sergio Torrijos Martínez

Que Martin Cruz Smith es un autor “particular” a nadie se le escapa, más aún conforme se leen sus libros. Si el primero, una obra magnífica llamada El Parque Gorki, ya nos sorprendió, no lo hace menos éste, Bahía de La Habana, en el que el autor ha vuelto a tomar a su investigador franquicia, Arkady Renko, y lo ha trasladado a la capital cubana.

Pero lo particular de este autor y de sus novelas no es la dinámica propia de la obra, el ritmo o las investigaciones. A mi me sigue sorprendiendo la capacidad de meterse en la mente de un ruso “soviético”, no sólo por la condición de norteamericano del autor, lo cual debe ser todo un handicap, sino por la facilidad con que lo hace y nos traslada sin que nos demos cuenta a una manera de pensar tan eslava como sólo podría hacerlo alguien completamente alejado de aquellas tierras.

A ello le tenemos que sumar que el autor sitúa la novela en una época postcomunista, donde todo aquel entramado ha caído o está al borde del precipicio. Pero aunque todavía humeen sus ruinas, los personajes -tan bien recreados están que parece que van a aparecer en la puerta de nuestra vivienda- siguen creyendo en aquellas ideas, en aquellas maneras de hacer las cosas y, sobre todo, todavía poseen esa mentalidad. No son cosas extrañas, por otra parte, ya que fueron muchos años de un régimen muy similar, pero nos sorprende que todavía haya seres que puedan definir a otro personaje con una palabra, “camarada”, con todo lo que ésta implica.

Es por esos detalles y otros aún más nimios por lo que las novelas de Cruz Smith son tan vívidas, incluso se permite hacer chistes de todo pelaje, muy propios de la zona donde sitúa la trama de la novela o de otras latitudes. Sirva como ejemplo:

“Como yo la creía inocente, me convertí en sospechoso y a Pribluda le encomendaron la tarea de entregarme una carta de nueve gramos en la nuca, como nosotros la llamamos.” Pag. 28.

Martin Cruz Smith aprovecha que sitúa la novela en Cuba para repartir estopa por doquier, no sólo al régimen cubano, sino a todo quien ande cerca, desde la mafia hasta la política de los USA, pasando, claro está, por las relaciones ruso cubanas. Aunque se centra sobre todo en la realidad cubana, algo tan decadente como vital, demostrando que Cuba puede ser una ruina económica o social, pero allí habita un pueblo con un espíritu tan fuerte y propio que simplemente apabulla.

Destaca en la narración la concepción de la novela del autor, algo que ya sabíamos por su primera obra y que ésta nos lo confirma. Para el autor no existen grandes crímenes ni grandes criminales, la lógica de los acontecimientos es su base para encauzar la investigación, como por ejemplo que el círculo más cercano al fallecido suele tener mucha más información que dar que la ofrecida en un primer momento y que con seguridad tengan que ver con los hechos luctuosos. Para el autor esto es una realidad y la vence de una manera muy sencilla, con perseverancia, el personaje principal no es una luminaria, ni un tipo intuitivo pero tiene dos cosas siempre a su favor, su experiencia como investigador y sobre todo la capacidad de no rendirse pese a que sus resultados puedan ser ínfimos.

La investigación de un crimen se ejecuta como es en realidad, sin prisa y no dejando ni una pista por explorar, a veces se vuelve sobre el mismo asunto, otras veces los personajes dudan de la verdad o de las verdaderas intenciones de los investigados, pero todo al final se cierra demostrando que la cadena de intereses o móviles es lo que mueve a los implicados. En ese punto es donde este autor siempre lo deja en suspenso y toda la novela toma impulso al final de la misma al descubrirlo, y es solo entonces cuando nos damos cuenta de lo que hemos ido sospechando desde el comienzo de la narración.

La prosa del autor es sencilla y nos permite una lectura fácil y agradable, aunque cabe destacar algunos pequeños fragmentos que no tienen mucho sentido, seguramente propios de una traducción no muy cuidada.

Agradeceríamos a alguna editorial que se dedicara a publicar toda la obra de este autor, puesto que cada novela suya está editada en una casa diferente, creando una cierta confusión puesto que alguna novela se ha editado con posterioridad a otras que cronológicamente la preceden.

En resumen, una novela muy interesante, que a los amantes del género policiaco no defraudará. Y para quien no conozca nada de este autor será buena ocasión de acercarse a él, seguramente no le dejará impasible.

2 comentarios en ““Bahía de La Habana”, de Martin Cruz Smith, por Sergio Torrijos Martínez

  1. Agradable novela que se lee facilmente. Con un acercamiento sobre la isla digno de elogio. Por cierto, la trama de la novela, esta basada en un hecho absolutamente real. Lo que relata es algo que en la isla siempre se comento hace años, aunque nadie puede decir si es cierto o no. Con muchas licencias, pero parecido a una historia que circulo de boca en boca

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