“Los amantes de Hiroshima”, de Toni Hill, por Noemí Pastor

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Henry James y su tuerca

Que Los amantes de Hiroshima comience con una cita de Otra vuelta de tuerca es todo un aviso. La novela de Henry James (y una de sus adaptaciones para el cine) vuelve a citarse varias veces durante el relato, que contiene en sí otros minirrelatos, ya que algunos de los personajes son escritores. Por cierto, uno de los pasajes más hermosos e intensos del libro es una conversación entre el inspector Salgado y uno de ellos.

Con tal panorama, con varios escritores, consagrados y en ciernes, con un inspector cinéfilo y, sobre todo, con semejante título de amor y muerte, no podemos evitar, según leemos el libro, acordarnos de Marguerite Duras e Hiroshima, mon amour, de Nagisa Oshima y El imperio de los sentidos e incluso de Pedro Almodóvar y Matador.

Volviendo a la cita de James, con ella, como digo, Toni Hill nos avisa de lo que nos espera: un inspector que es un americano en Europa, un alien, un desplazado y siempre un poco fuera de todo; una historia de amantes muertos que siguen condicionando el presente de los vivos y una mente, más o menos sana, pero fabuladora, que puede que haya construido un relato que en realidad no ha sucedido nunca; que ni siquiera nadie ha escrito nunca. No lo entendéis, ¿verdad? No importa: ya lo entenderéis cuando leáis la novela.

También nos adelanta esa cita que vamos a leer lo que se dice un novelón, una obra de factura clásica, con su trama principal y sus secundarias; e incluso con otras de continuidad que enlazan unas entregas de la saga con otras. Es una construcción impecable, una novela complicada, que no enrevesada; con tentáculos múltiples, ramificaciones que se alargan mucho, pero no se enmarañan jamás.

Salgado, el héroe discreto

Uno de los atractivos principales de Los amantes de Hiroshima y sus predecesoras es el protagonista, el inspector Héctor Salgado, un tipo que cae bien a los hombres y gusta a las mujeres; medio argentino medio catalán, cinéfilo perdido, un pelín asocial y huraño, tristón y, como la mayoría de los humanos, contradictorio: duro y frágil, indolente y tierno, deportista y fumador.

A propósito del tabaco, Salgado se repite continuamente a sí mismo que tiene que dejarlo, pero, claro, Toni Hill se resiste a permitírselo, porque entonces no habría excusa para sus ratitos nocturnos en la azotea, masticando reflexiones personales y profesionales, frente a una hermosa Barcelona oscura y eléctrica.

Y a propósito de la factura clásica de la novela, también Salgado tiene bastante de héroe a la antigua, porque no lo acapara todo, no protagoniza todas las escenas, no narra en primera persona, no nos hace saber sus pensamientos más tontos, sino que nos reserva solo lo interesante. Por eso le cuadra bien el título de la última novela de Vargas Llosa: El héroe discreto.

Quién más, dónde y en qué momento

A Salgado lo acompañan personajes a los que ya conocíamos de las dos novelas anteriores: familiares, amigas, vecinas, compañeros y compañeras de comisaría… De este grupito yo me quedo con la agente (¿se dice mossa d’esquadra?) Leire Castro. ¿Por qué? Pues porque me cae bien; porque es lista, gran profesional, buena persona y tiene ese toque de femme fatale capaz de querer a dos hombres a la vez, como en Jules et Jim, como en La buena estrella. Y no es la única de la novela con tal capacidad.

Luego están las chicas y los chicos que se ven envueltos en el crimen de esta entrega, jóvenes como los que todos conocemos: frustrados, geniales, rotos, precarizados, hipercreativos, atrapados por el barrio, libérrimos, malcriados, valientes, misóginos, violentos… De todo.

Le leo a Toni Hill en una entrevista que quiere escribir sobre gente normal, no sobre grandes mafiosos ni psicópatas; y lo cumple, lo hace bien. Así y todo, tiene un personaje, el doctor Omar, que no encaja en ese perfil de normalidad, pues es un malo malísimo, un retorcido, un Hannibal Lecter a la mediterránea que disfruta causando dolor para su propio divertimento y placer.

Y al fondo, envolviéndolo casi todo en permanente runrún, el 15M de 2011, la acampada de la plaza Catalunya, desahucios, escándalos políticos y sociales… Qué os voy a contar que no sepáis.

No puedo obviar que esto sucede y casi estoy por decir que solo puede suceder en Barcelona y que la Barcelona de Salgado y Hill no es para nada idílica; tiene espacios desaparecidos, muy deprimidos e incluso alienados, pero resulta igualmente fascinante. Así, acompañamos con mucho gusto a Salgado en sus paseos y desplazamientos callejeros; siempre es un placer.

Un año en Argentina

Eso nos dice Salgado al final de la novela que va a hacer: pasarse todo un año en Argentina. Y nos deja con un montón de preguntas: ¿volverá?, ¿habrá una cuarta entrega de la serie?, ¿podremos pasar un año sin él? Y, sobre todo, ¿nos dice la verdad?

Los amantes de Hiroshima
Toni Hill
Debolsillo (Penguin Random House)
 

10 comentarios en ““Los amantes de Hiroshima”, de Toni Hill, por Noemí Pastor

  1. Todo un placer leer tu crónica. Tan bien escrita que dudo que la novela esté a la altura. Desde luego que dan muchas ganas de leerla y y de avisar al autor, quw cuwnte contigo para las próximas…
    Como escritora.

  2. Tengo ganas de leer los libros del inspector Salgado porque he leído muy buenos comentarios, y después de leer tu crónica más, pero quiero empezar por el primero, a ver sí encuentro el tiempo!!!

  3. Estoy de acuerdo. De lo mejor en novela negra de factura hispana actualmente. Personajes creibles y con los que se empatiza facilmente e historias bien desarrolladas y sobre todo bien resueltas (crear intriga es muy fácil, sobre todo si se recurre a lo “paranormal”. Lo difícil es que su solución deje buen sabor de boca. Digo esto pensando, claro, en la para mí infumable y sobrevalorada gracias al marketing trilogía del Baztán, donde lo único creíble es el paisaje del Baztán). Los amantes de Hiroshima es la mejor de las tres, en mi opinión, pero es altamente recomendable empezar por la primera, “El verano de los juguetes muertos” para sumergirnos en la historia paralela que afecta a los protagonistas en toda la trilogía y para afrontar la tercera como viejos conocidos, con ansia. Las sensaciones son más profundas.
    Todo mi respeto y consideración a los admiradores de Dolores Redondo.

    • Hola, Raimundo. Gracias por tu aportación. No puedo opinar sobre la trilogía del Baztán, porque no la he leído.
      En cuanto a estos tres libros de Hill, como ya decíamos en una charla en Facebook, sepueden leer en desorden y por separado, pero en orden y seguidos se disfrutan más. Saludos.

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