“Cuando éramos ángeles”, de Beatriz Rodríguez, por Jesús Lens

angelesJesús Lens Espinosa de los Monteros

Hay mucha poesía en el título de la novela de Beatriz Rodríguez. Uno de esos títulos con capacidad de evocación, que nos ponen melancólicos y nos invitan a recordar.

Cuando éramos ángeles.

¿Os acordáis?

Porque todos hemos sido ángeles. Aunque ya haga tanto, tanto tiempo… El primer acierto de Beatriz Rodríguez es, con solo tres palabras, transportarnos mental y emocionalmente a un pasado juvenil por el que transcurre parte de su novela.

El pasado. La juventud. Pero la juventud de verdad, no esa juventud sociológica, engañabobos y marketiniana según la cual, a los 35 palos, se sigue siendo jóven.

Cuando éramos ángeles, publicada en la prestigiosa colección Biblioteca Breve de Seix Barral, nos retrotrae a esa adolescencia que, recién abandonada la infancia, permite a sus protagonistas encarar el futuro con decisión, libertad, ilusión, esperanza, deseo. Y con un punto de inocencia. También.

Un pasado, sin embargo, al que viajamos desde el presente. Y el presente… ¡ay, el presente! El presente es otra cosa. Muy diferente.

En el presente, por ejemplo, han asesinado a Fran Borrego, uno de los prebostes del pequeño pueblo en que transcurre la trama de la novela. Razones para matar a Fran las hay. Y muchas. Y candidatos para haberlo apiolado, también. De ahí que la investigación del crimen no vaya a ser precisamente fácil. Sobre todo, porque su muerte ha acaecido en plenas negociaciones sobre la venta de las mejores tierras de la comarca a una empresa de gestión de aguas.

A saltos entre el pasado y el presente, iremos conociendo en qué han quedado las esperanzas de ese grupo de amigos que, por afinidad y por vecindad, coincidían en Fuentegrande. Sobre todo, en verano, cuando las familias volvían a pasar las vacaciones. Y es que en verano, los jóvenes están en plena ebullición. Sobre todo, cuando cae la noche…

Así, los pasajes que narran las relaciones entre los protagonistas en aquellos largos y cálidos veranos resultan especialmente sensuales. Y descriptivos. Y, sobre todo, sirven como contrapunto o espejo en que se refleja la cruda realidad en que toda aquella pasión ha terminado desembocando. En algunos casos, llegamos a encontrarnos frente al mismísimo retrato de Dorian Grey.

Pero el asesinato de Fran lo revuelve todo. Y removerá el pasado. Sobre todo, porque Clara, joven periodista, no dudará en husmear en la vida de los protagonistas.

Cuando éramos ángeles es una novela de estructura compleja, en la que hay que estar muy atentos para no perderse entre unos y otros personajes. Los de entonces y los de ahora. Porque las relaciones humanas son precisamente eso: complejas. Y cambiantes.

Una historia en la que la comida también desempeña un papel muy trascendental. Porque en la novela negra mediterránea se come mucho y bien. Es parte de nuestra cultura. Y, sobre todo, porque Beatriz Rodríguez ha escrito una novela de texturas, matices, olores y sabores.

Algunos, muy fuertes. Sabrosos. Y contundentes. Como fuerte, sabrosa y contundente es “Cuando éramos ángeles”.

Éramos.

Que no fuimos.

Ojo.

@jesus_lens

 
Cuando éramos ángeles
Beatriz Rodríguez
Seix barral

2 comentarios en ““Cuando éramos ángeles”, de Beatriz Rodríguez, por Jesús Lens

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