Reseña: “El carbonero”, de Carlos Soto Femenía

carboneroJesús Lens Espinosa de los Monteros

Es difícil encontrar una novela negra española que te no te la esperes y te sorprenda. Que te sorprenda enormemente.

Me ha pasado con El carbonero, de Carlos Soto Femenía, publicada por Destino. La acción transcurre en Mallorca. Pero no en la Mallorca más bulliciosa y bullanguera, sino en una zona rural, alejada del mundanal ruido. Una Mallorca de hace muchos, muchos años, que la que el carbón se “fabricaba” a mano e ir por hielo a los neveros era una profesión.

Una Mallorca de caminos y trochas que se recorrían en mulo. O a caballo. Una Mallorca en la que las relaciones sociales estaban muy definidas y en la que ascender por la escala que no te correspondía era misión imposible.

Segundo párrafo de El carbonero: “Habían asesinado a mi madre. Le habían partido la cabeza con un hacha. El buhonero, que era quien había venido a darme aviso, no había sido tan explícito, naturalmente. Los detalles los sabría más adelante”.

Y, a partir de ese segundo párrafo, la historia de Marc sigue creciendo en intensidad. Porque el asesinato de una madre no se olvida. Y que le hubieran abierto la cabeza de un hachazo, menos. Sobre todo porque aquella barbaridad dejó muy tocado al padre de Marc. Un Marc que se vio obligado a crecer deprisa.

Un Marc, además, que es el carbonero al que hace referencia el título de la novela. Que no pasa nada si lo sabes porque el autor lo cuenta muy al principio de la historia.

Ser carbonero no es fácil. Sobre todo porque, además de ser un trabajo muy solitario, exige largas vigilias para evitar que la leña se haga yesca. Una labor, pues, que te obliga a llevarte muy bien contigo mismo, que vas a pasar muchas y largas horas pensando. En muchas cosas. Por ejemplo, en quién mató a tu madre, pegándole un hachazo en la cabeza.

En novelas como El carbonero, el gran riesgo es que todo lo atmosférico se coma la historia principal y desvíe la atención del lector, entreteniéndole con los detalles sobre una profesión tan desconocida como esta, sobre la que aprendimos mucho en Tasio, la excelente película de Montxo Armendáriz.

Pero Carlos Soto Femenía tiene el talento y el tino suficientes como para que todo lo referente a la profesión de Marc esté perfectamente integrado en la narración, facilitando y contextualizando las relaciones entre los diferentes personajes de la novela.

Y sí. La novela es negra. Ruralmente negra. Y eso es mucho decir. Una novela negra con aroma a western, por supuesto. Que si yo tuviera que elegir un referente cinematográfico con el que comparar a El carbonero, me quedaría con Sin perdón, la obra maestra de Clint Eastwood.

A partir de aquí, ya depende de ti, querido lector, comprar la novela y saber el cómo y porqué. Y sus consecuencias.

 

@jesus_lens

 
El carbonero
Carlos Soto Femenía
Destino

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