Sebastià Bennasar: “¿Hay algo más criminal que el capitalismo salvaje?”

 

Laurentino Vélez-Pelligrini

Hablar de Sebastià Bennasar es sobre todo aludir a una de las figuras más preeminentes y eruditas del “Noir” que existen en este país. Aunque muchos se piensen que es catalán, por los numerosos años que lleva en Barcelona, en realidad nació y creció en Palma de Mallorca. Periodista, escritor, traductor y crítico literario, Sebastià Bennassar tiene una amplísima producción, entre novelas, relatos, ensayos, antologías y participación en obras colectivas. Ha sido galardonado con el Premi 25 d’abril Vila de Benisa de novela corta (2007) y Premi Joaquim Ruyra (2013). También hay que atribuirle la paternidad del Festival Tiana Negra, el principal evento sobre novela negrocriminal en catalán y que se que se celebra a cada principio de año. Fue director de nuestra llorada Bearn Black, de cuyo equipo tuvo el honor de formar parte un servidor y es colaborador del diario digital Vilaweb. De creación literaria mayoritariamente en lengua catalana, Bennasar ha dado al gran salto al mercado editorial y librero nacional, sobre todo gracias a la traducción al castellano de su novela El país dels crespusles ( Crims.cat 2013, El país de los crespúsculos, Alrevés 2016). Este año acaba de ver la luz en castellano El imperio de los leones (Alrevés, 2017) y de la que existe también una versión en catalán en la colección dirigida por Alex Martin Escribà. Una obra muy bien acogida y que, por mis vínculos sentimentales y culturales con el país vecino, no pude otra cosa que leer con sumo interés y placer. A lo largo de esta entrevista, hablamos de su novela y los entresijos que la estructuran.

Lyon, Francia… ¿Por qué el país vecino como ambientación de El imperio de los leones?

En este caso no podía escoger. El 70 % de la novela está basado en casos reales, en una banda que existió y que estuvo activa entre 1972 y 2006, cuando cae su principal líder. Por tanto Lyon y Francia venían predeterminados por la realidad. Por otra parte siempre he tenido una doble vertiente en mis influencias literarias: Francia y Portugal. Francia es el amor por la lengua aprendida en el instituto, por esa literatura fascinante del siglo XIX, de Jules Verne a Stendhal, pasando por Víctor Hugo, Zola, Maupassant, Flaubert y Dumas. Portugal es el descubrimiento de adulto de otra lengua y otra literatura fascinante y oculta y luego vuelve a ser Francia y su novela negra, que cuenta para mí con algunos de los mejores escritores del mundo: Boris Vian, Léo Malet, Manchette, Jonquet, Didier Daeninckx, Jean Claude Izzo, Fred Vargas, Dominique Manotti… Escritores en todo caso muy comprometidos, muy engagés y muy politizados.

Sebastià Bennassar

Al empezar tu novela, me vinieron al espíritu las películas de gansterismo de los 70, con actores emblemáticos del polar cinematográfico, como Gabin, Delon, Ventura, Belmondo… Puede que vaya por camino errático, pero no puedo resistirme a la tentación de preguntarte en qué medida esos films influyeron en la estética de tu obra.

Conozco poco ese cine de los setenta más allá de los grandes clásicos. Soy más de cine americano, pero me encanta la estética de una película algo anterior, Al final de la escapada, de Godard. Belmondo me parece un actor genial y Alain Delon también. Pero lo que me gusta sobre todo de esa película es que es muy francesa pero a la vez muy americana, con Jean Seberg guapísima vendiendo el International Herald Tribune. Hay una película de la que se habla poco que sí que tiene mucho que ver con la estética de mi libro: French Conection.

Alrededor de tu protagonista, Jean Neige, aparece la sombra de otras dos figuras icónicas del “Noir”: Al Capone y Vito Corleone. ¿Qué hay de ellos en tu personaje?

En realidad muy poca cosa, puesto que ya te he dicho que Jean Neige es el trasunto de un personaje real. Eso sí, el personaje real era muy fan de El padrino, pero mucho más del personaje de Michael Corleone que no de don Vito. Michael es mucho más inteligente que su padre y en este sentido, el clan de los leones se parece más a la segunda generación que a la primera.

¿Los pieds noirs fueron en Lyon lo que lo sicilianos en Chicago?

No. Los pieds noirs fueron muchas cosas, y fueron muy pocos los que optaron por la senda criminal. Los pieds noirs fueron la principal piedra en el zapato de los gobiernos franceses de la segunda mitad del siglo XX. Fueron la constatación de una mentira de Estado y del fracaso de De Gaulle en Argelia. Y fueron el símbolo de que la igualdad, la fraternidad y la libertad tenían diferente rasero.

Un nacionalismo más o menos chauvinista y el sentimiento anti-árabe vienen marcados a fuego en tus personajes. Pero, ¿las veleidades xenofóbas eran realmente tan marcadas en la mafia lyonesa?

No conozco todos los grupos. En la banda en la que se inspira la historia, sí. Piensa que eran chicos que habían perdido todo su sueño de infancia. Habían nacido perteneciendo a las clases altas en Argelia y habían vuelto a casa para sufrir el menosprecio de sus conciudadanos o como mucho el acogimiento buenista de sus familiares directos. Era muy lógico este resentimiento.

Lo que veo es que Neige procede de una familia francesa “media” de origen rural, lo que allí llaman con malicia Français de base. No sé si querías romper con el mito de los orígenes “lumpen” de los capos de la mafia…

El Neige real y toda su banda (excepto tal vez René) provenían de esa clase media tan extendida –media baja, si quieres–. Neige y Michel Aubriot incluso están estudiando en la Universidad. Por tanto, por lo menos en los años setenta, el grupo que llega a controlar la delincuencia organizada en Lyon, no tenía un origen lumpen. Pero puede ser perfectamente que sean la excepción.

Neige y su clan viven al margen de la ley, pero al mismo tiempo participan de unas aspiraciones de ascenso muy comunes. ¿Debemos deducir que el crimen organizado no es del todo una anomía y desviación social, sino, por lo contrario, una voluntad de integración social por vías alternativas a las formalmente legitimadas?

Por supuesto. Ellos no aspiran a hacer nada que no se pueda hacer con dinero. Su aspiración no es cambiar el mundo, sino apropiarse de él de cualquier manera posible, porque saben que sólo con dinero serán respetables, que es su máxima aspiración. Tal vez por ello empatizamos con la banda.

Para muchos jóvenes pobres, en especial los procedentes de la inmigración italiana, el ideal de virilidad, triunfo social y poder también lo encarnaron los capos de la mafia, ¿no?

Yo creo que ese ideal lo representaron sobre todo los futbolistas en Europa desde los años sesenta, luego los actores en el caso americano y sólo en tercer lugar los mafiosos, mucho menos conocidos. Es cierto que en ambientes claramente mafiosos como Sicilia el ascenso social de personajes como Lucky Luciano sí que marcaron un modelo de éxito, pero eso fue en los años treinta y cuarenta.

Algunos de los personajes de la novela han sido grandes idealistas, que van saboreando el placer del enriquecimiento. ¿El mensaje es que el dinero lo puede todo, incluso acabar con las más profundas convicciones?

El mensaje es que el dinero lo corrompe todo, pero lo sorprendente en mi banda es que hay un principio que sobresale por encima de todos los demás, que es la amistad. La novela es una indagación sobre la amistad por un lado y por el otro sobre la violencia, el poder y las relaciones paterno-filiales.

Otro de los aspectos que me han llamado la atención al leerte, es la violencia primitivista y sádica de los personajes. Visto así, no sé si suscribirías la tesis de Manchette y según la cual el crimen organizado no fue otra cosa una micro mimetización de los regímenes totalitarios…

Ya sabes que yo soy muy manchettiano y que por tanto no voy a contradecirle. Solo matizaría en el hecho que la violencia de mis personajes es instintiva, mientras que en los regímenes totalitarios suele ser planificada. El clan Neige actúa así porque para ellos la vida (de los demás) tiene muy poco valor.

Veo que también ilustras los vínculos entre el crimen organizado y el terrorismo de Estado…

En Francia fueron muy evidentes. Muchos golpes y atracos a sucursales bancarias tuvieron como objetivo financiar a la OAS, pero en Italia está comprobada la implicación de algunos miembros de la Banda della Magliana en, por ejemplo, el atentado de Bolonia o en otros hechos de la llamada Operación Gladio. Por cierto, la historia de esta banda, explicada por Giancarlo di Cattaldo en Una novela criminal y después plasmada en cine y televisión, también tiene mucho que ver con la estética de mi novela.

A pesar de ese “primitivismo” también se trata de personajes muy paternalistas, filántropos y generosos. Son seres ambivalentes y que, en mi opinión, vuelven a negar la existencia de una “maldad total” en el individuo…

Por supuesto. La maldad total y absoluta no existe, aunque haya individuos que la rocen. En mi caso, esa maldad primitiva como tú la llamas, se frena con el convencimiento del ascenso cultural que tienen que protagonizar mis criminales.

Sin hacer spoiler, pero sí a título de información para los lectores, te muestras sumamente transgresor respecto a algunos protagonistas de la novela e incluso rompes con muchos de los esquemas simbólicos y representacionales que dominaron la ilustración ficcional del mundo de la mafia.

Podemos hacer spolier puesto que está en el capítulo segundo: El hijo de Jean Neige, Pascal, tiene una relación homosexual perfectamente consentida por su padre. Estamos en el año 2006 y las cosas han cambiado bastante. Es cierto que la homosexualidad casi no existe en la mafia (seguro que altera su código de honor), pero seguro que hay mafiosos que son homosexuales y no pasa nada. Quería hacer un homenaje explícito a Ricardo Piglia y su Plata Quemada y en menor medida a otro autor muy interesante, Jean Genet y su Querelle de Brest, novela negra y muy gay además de muy buena. Pero es cierto que la homosexualidad se ha tratado poco en la novela negra, más allá de los estereotipos. Aquí muestro una relación sólida y sexualmente explícita.

Precisamente lo que me gusta es que hayas pintado a maricas “malos”, algo “degeneradillos” y con cierto gusto por la sangre. Al margen de que sean una historia y unos personajes reales, veo que esquivaste esa ridícula corrección política con la que algunos autores presentan a los gays, siempre como seres socialmente “respetables”…

Es cierto que es una imagen que tal vez se corresponde más con lo que dicen las estadísticas… Pero seguro que también hay gays en todas las clases sociales y estratos.

Sorprende también la inteligencia del clan de los Neige, que no recurren solo a la violencia, sino a la astucia y el arte de la mentira y el engaño.

Es que para convertirse en el número uno de la delincuencia de cualquier ciudad no sólo se puede usar el músculo.

Y dominar los resortes que dan información, ¿no?

Sí, pero eso viene después.

¿Los tentáculos del crimen organizado son realmente tan largos como lo describes en tu novela?

Evidentemente que sí. Cuando nos referimos a crimen organizado hay que ampliar el concepto. Crimen organizado es el asalto sistemático a las arcas del Estado por parte del Partido Popular a través del caso Bárcenas o de Gürtel. Y tantos y tantos otros casos de corrupción mayores y menores que afectan a la inmensa mayoría de partidos políticos. El crimen organizado son las preferentes de los bancos. El crimen organizado son la subida del precio de la luz de las eléctricas. El crimen organizado es que no tengamos un precio regulado para el pan, el aceite, la leche… el crimen organizado son los rescates bancarios en España, el crimen organizado es Abertis y tener que pagar los peajes o estar condenados a la inseguridad vial. El crimen organizado es un Estado que no quiere que sus ciudadanos sean lectores. Un crimen organizado es comprar aviones para el ministerio de defensa en plena crisis, o en un ámbito local reformar el Paseo de Gracia o la Diagonal en lugar de pagar becas comedor o alquileres sociales. ¿Seguimos?

También le das cancha a los vasos comunicantes entre el crimen, la política y el mundo de los negocios, digamos, legales. ¿Debemos concluir, entonces, que la estructura del capitalismo salvaje de hoy es esencialmente mafiosa?

Por supuesto. Ya lo decía Honoré de Balzac: detrás de cada gran fortuna se esconde un crimen. ¿Hay algo más criminal que el capitalismo salvaje?

Como ya has señalado, tu novela habla de la amistad y la lealtad y eso es sin duda lo que le da magnetismo. Sin embargo, al llegar al final de la historia, el gran interrogante que se me planteó es dónde deben estar los limites éticos de nuestros actos comunes, por grande que sea la camaredería que nos pueda unir…

Interesante. Me preguntas sobre nuestros límites éticos, pero deberíamos preguntarnos por sus límites éticos, por los de los chicos del clan, claro. La ética es demasiado elástica y adaptable y esa es su grandeza. A mí me fascina ver lo que llegaron a hacer por la amistad, o con la amistad como único principio.

¿Qué nos traerá Sebastià Bennasar en su próximo libro, otro latigazo literario contra el tiempo que vivimos?

Pues no lo sé. Las novelas negras que escribo siempre son novelas sociales, pero el próximo libro que publicaré va más allá del género: es una novela de espías ambientada en buena parte en Lisboa y que indaga en el programa de la CIA sobre la Guerra Fría Cultural.

Humm… ¡Interesante!

 

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