Reseña: “Plato de mal gusto”, de Álvaro Aguilera Fauró

Teresa Suárez

Palacios, asesino a sueldo, vive sin vivir en él. Se siente viejo, agotado y, desde la muerte de su mujer tras una larga enfermedad, perdido para la causa. Más que dispuesto a abandonar su oficio, un último encargo (con formas de elegante y rica mujer), muy bien pagado por cierto, le brinda la posibilidad de un retiro dorado.

Pero a la hora de cobrar todo se tuerce: los cadáveres le rodean, el dinero no aparece y su integridad física empieza a correr grave peligro. Dispuesto a todo por la pasta, su pasta, recorremos juntos el barrio de su infancia, ese que ya no reconoce como suyo porque las tiendas de ultramarinos han sido suplantas por las de chinos, los extremeños o andaluces por inmigrantes sudamericanos y los garitos poco recomendables, pero de confianza, por otros no más recomendables pero donde uno ya no se siente como en casa.

Juntos nos adentramos en el submundo de los negocios inmobiliarios y urbanísticos, ese donde prohombres de moreno perfecto, que juegan al golf, conducen coches últimos modelo y visten trajes exclusivos, se despojan de la máscara dejando al descubierto su verdadero rostro: el de alguien capaz de lo que haga falta, lo que sea, por el éxito y el dinero, más dinero, mucho dinero.

Seguro que a todos les suena aquello de “no eres tú, soy yo”. Es una frase hecha, supuestamente sutil, que suele utilizarse cuando uno de los miembros de la pareja quiere dejar la relación, sin hacer daño al otro, porque el amor se ha ido debilitando hasta diluirse preso de la convivencia que, admitámoslo, nunca es fácil. Todos merecemos sinceridad y respeto por lo que cuando empleamos esa expresión u otra parecida, lo que pretendemos es cargar sobre nuestras espaldas cualquier atisbo de culpa o de responsabilidad, para que la otra parte no sufra.

Por eso cuando les diga que Plato de mal gusto no es mi novela, tengan presente que, probablemente, “no es Álvaro Aguilera Fauró, soy yo”. Los lectores habituales de novela negra saben de lo que hablo.

El comienzo es puro Falcó, casualidad, copia u homenaje encubierto, como prefieran.

La enfermedad y muerte de la esposa de Palacios ya las experimenté, ¡y de qué manera!, en Así es como se mata de Mirko Zilahy.

Las entrañas de las grandes empresas y multinacionales las visite, recientemente, de la mano de Pierre Lemaitre y sus Recursos inhumanos.

En los ambientes sórdidos del noir de barrio madrileño me introduje de la mano de mi compañero de banda José Andrés Espelt (¡cuídate alhaja!), quien me envió, con cariñosa dedicatoria que agradecí sobremanera, Regalo de la casa de Juan Madrid, la tercera novela de Toni Romano, a quien no conocía, cuya historia (ricos que esconden en sus armarios de diseño esqueletos que amenazan con destruir su maravilloso mundo de lujo), además, recuerda mucho a ésta que nos ocupa.

Así las cosas, ¿qué les digo?

¿Está bien escrita Plato de mal gusto? Sí, lo está.

¿Entonces?

Pese a las buenas intenciones del autor, la sensación de “yo estuve allí” no me dejaba respirar, ¡me ahogaba!

El esfuerzo, mucho, por imprimir a los personajes un aire chungo se nota demasiado y la naturalidad brilla por su ausencia. Nada fluye como debería.

Los destellos salvajes, que los hay, no terminan de imprimir ese carácter violento, buscado y deseado, a la historia.

Tíos muy duros, mujeres muy malas, o no, empresarios pusilánimes y corruptos acostumbrados a tener el mundo a sus pies con una sola palabra.

Deseos de cambiar de vida que resultan misión imposible porque, cuando llegas, es la vida la que te ha cambiado a ti.

Este Plato de mal gusto no me envuelve, no me atrapa, no me asquea, no me conmueve, no me sorprende, no me…

¡Demasiados noes para un primer encuentro!

Pero insisto, que yo no sea la persona adecuada no quiere decir que Álvaro Aguilera Fauró sea una mala elección para una primera cita con otros lectores.

En sus manos lo dejo.

 

Plato de mal gusto

Álvaro Aguilera Fauró
Akal

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4 comentarios en “Reseña: “Plato de mal gusto”, de Álvaro Aguilera Fauró

  1. Leí hace como un mes esta novela. Me la recomendó un amigo que conoce al autor y al que le había gustado mucho.
    La verdad es que no tenía ninguna esperanza (eso de los amigos en fin…) pero paseando la feria del libro la vi y dado su bajo precio me hice con ella.
    No lo lamenté. Hacía mucho tiempo que no leía un libro en apenas un día y hacía mucho más que no leía una novela policiaca contemporánea que no fuera un enorme desierto de lugares comunes.
    Leo la crítica de Teresa Suarez y puedo entender lo que dice (es verdad que hay cosas muy del género) aunque no lo comparto. Justo porque mi sensación fue contraria. Cuando parecía que me metía en el terreno del cliché de siempre la novela daba un giro y me sorprendía.
    Lo que más me ha sorprendido de la crítica es comparar los ambientes de este libro con los de José Andrés Espelt porque desde el cariño y el respeto creo que Aguilera le da unas cuantas vueltas. En fin que a mí me enganchó y eso ya es mucho hoy en día, pero además me sorprendió y me pareció que estaba espléndidamente escrita. Lo que más me gustó fue la cacatúa. Ahí lo dejo para el lector que sienta curiosidad.

    • Que la novela está bien escrita, es algo que señalo en mi reseña. Que a otros lectores les podría gustar, también. Probablemente mi manera de escribirlo te haya llevado a ello, pero los ambientes con los que yo comparo los de Plato de mal gusto son los de Regalo de la casa y creo, al igual que tú desde el respeto, que Juan Madrid gana por goleada a Álvaro Aguilera Fauró.

      A mi, fíjate por donde, lo que más me sorprende es que la cacatúa sea lo que más te gustó, pero también lo dejo ahí y que cada cual indague.

      Espero que la próxima vez, si es que la hay, coincidamos en el gusto…nunca mejor dicho.

      Saludos.

      • Quizá yo también me expresé mal. No es que lo de la cacatúa sea lo que más me guste pero la metáfora que yo creo que representa sí aunque quizá son cosas más mías que del propio autor o de sus verdaderas intenciones. A veces vemos cosa que no son las que quería decir el autor.
        La comparación con Juan Madrid, ya me extrañaba que se comparara con una persona que hace críticas pero es lo que entendí, no la veo muy clara. Juan Madrid que es uno de mis escritores preferidos habla del centro de Madrid y de Malasaña siempre y en los años ochenta, y en la novela de Aguilera se habla más de la periferia y tal. No sé, son cosas como distintas así que yo creo que no puede haber goleada porque no hay partido. Me da la impresión de que te has tomado mal el comentario y no era mi intención molestar pero fíjate que lo que dices de Falcó por ejemplo no puede ser ni homenaje ni copia porque la novela está fechada en 2010 (me llamó la atención por lo joven que debía ser el autor) así que imposible. Pero para gustos los colores. A mí me pareció una novela buenísima y lejos del aburrimiento de los Baztanes y Bevilacquas que hay en España. A lo mejor es que no me lo esperaba para nada. Pero ya digo que para gustos están los colores y no nos vamos a pelear por un libro. Seguro que coincidimos si haces una reseña de Regalo de la casa que es un novelón. Saludos

  2. Hilario, te prometo que no me he tomado mal ninguno de tus comentarios. Las diferencias de opinión, cuando se expresan de manera educada como tu lo has hecho, nunca ofenden. Saludos.

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