Reseña: “El fin de la historia”, de Luis Sepúlveda

Sergio Torrijos Martínez

“Como bien sabes, muchos de tus ex compañeros firmaron un acuerdo con los militares que, básicamente, legitima el modelo económico y se compromete a evitar todo tipo de subversión. Y en ese punto entras tú, Belmonte: un ex guerrillero en Bolivia, ex miembro de la escolta del presidente Allende, ex guerrillero en Nicaragua, formado en academias militares de la extinta Unión Soviética, la desaparecida República Democrática Alemana y Cuba, que vive sospechosamente alejado de todo en el culo del mundo…”

Quería empezar esta reseña con esa frase mítica… ”parar, templar y mandar”… que el maestro, también apodado “el fenómeno” o “el pasmo de Triana”, Juan Belmonte usaba para definir no sólo la lidia sino una actitud vital, una forma de entender el mundo y que nos venía a decir que había que ponérselo por montera y que todo se reducía a una cuestión de actitud, pero la precisión del currículo del protagonista de la novela, Juan Belmonte, me ganó y lo hizo desde la sencillez, porque a veces crear una criatura literaria no precisa de enormes esfuerzos, ni de grandes presentaciones, todo es mucho más sencillo si autores del nivel de Luis Sepúlveda lo acometen.

Se decía que Borges tenía la capacidad de escribir lo que todo el mundo había imaginado en algún momento escribir. Pues algo así ocurre con el autor: con cuatro trazos es capaz de mostrarnos todo un personaje literario interesantísimo. El resto es cuestión de técnica, pero ya, desde las primeras páginas nos engancha, nos arrastra tras la trama y pese a no ser muy sorprendente o no mostrar detalles que otros han mostrado es como un viejo cuento que funciona a la perfección. Lees la novela en un santiamén y con disfrute.

La obra muestra lo que puede dar de sí una trama sencilla pero bien confeccionada, los personajes que asoman tienen ese regusto de lo conocido, en algunos casos de lo manido, como pueden ser los torturadores de una dictadura como la chilena, pero también tienen ese toque, esa pincelada peculiar que en este caso viene de la mano de los cosacos del Don, nada menos. Sí señores, los mismos de Sholojov pero en Chile y si quieren leer algo interesante rayando con la extravagancia pueden probar por la historia del movimiento cosaco durante la segunda guerra mundial, una verdadera maravilla que arranca desde la primera guerra mundial y va de guerra en guerra hasta incluir casi todas, y no exagero. Y esa extravagancia del planteamiento me llevó a internet y de ahí a comprobar que todo el entramado cosaco y los hechos narrados eran de una fidelidad asombrosa.

La trama no es lo más interesante de la novela, es casi obligatoria al ser esta una segunda parte de otra obra anterior y aunque no ofrezca grandes novedades se agradece cuando se nos muestra una historia bien narrada y con ese saber hacer de un buen escritor. El citado protagonista es sacado de su retiro y obligado a descubrir el paradero de unos antiguos compañeros de armas que están involucrados en una operación de espionaje. Así, con muy poco, se levanta la ficción y todo circula con esa cadencia y precisión de las cosas sencillas y bien elaboradas.

Aprovecha Sepúlveda para dar unos cuantos palos a esos militantes de izquierdas que un buen día decidieron que el traje y el despacho eran más cómodos que las manifestaciones o la lucha en la calle, algo que a todos nosotros seguro que nos suena, ¿o no?

“Como muchos de los veteranos combatientes de los años setenta y ochenta, mis compañeros habían visto el acomodo de antiguos dirigentes, las conversiones de revolucionarios metamorfoseados en paladines del neoliberalismo o en simples parásitos del estado. Igual que otros muchos militantes de izquierda se habían descolgado del Partido Socialista para no ser cómplices de los administradores de la desesperanza.”

No es mi intención descubrir a Luis Sepúlveda ahora, más bien es una forma de rendirle un sentido homenaje, más aún cuando se nota que hay partes del libro tratadas con mucho cariño, con ese sincero amor que nos recuerdan las oportunidades perdidas, las cosas que se nos escaparon por poco o lo cruel que se mostró el destino.

 

El fin de la historia
Luis Sepúlveda
Tusquets

Puedes seguirnos en Google+, Twitter y Facebook

Un comentario en “Reseña: “El fin de la historia”, de Luis Sepúlveda

  1. No la he leído, pero por lo que comenta Torrijos puede que Borges lo imaginara, pero algo muy parecido lo había imaginado ya Juan Madrid en “Adiós princesa”.
    ¿Es que acaso eso que llaman “novela negra” no puede salir de sus propios esquemas?
    Enrique

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s