Novela: “Progenie”, de Susana Martín Gijón

Ricardo Bosque

Cuando uno lleva unas cuantas horas de vuelo en esto de leer novelas con tintes criminales -así, en general, sin entrar en el detalle de si se trata de novela negra en sentido estricto, misterio, detectivesca, domestic o rural noir por citar unas pocas etiquetas de las que circulan por ahí- suele adquirir una especie de sentido arácnido que le permite detectar el peligro con cierta antelación.

Así, a las pocas páginas de Progenie, la última novela de Susana Martín Gijón, un ligero cosquilleo en el cerebro me advierte de que, por el terreno que pisa la autora y por sus formas, esta es una de esas novelas que van a levantar ampollas, que van a resultar controvertidas, que no van a dejar indiferente a nadie, lo que se traduce en nuestro país en que te van a caer hostias como panes -permitáseme la expresión- a izquierda y derecha. Lo que, a su vez y en el caso que nos ocupa, equivale a que te lleguen desde la sección masculina y desde la femenina.

Porque Progenie se adentra en un tema peliagudo y novedoso dentro del género -al menos para quien suscribe- como es el de unir crimen y maternidad. Maternidad aplazada, concretamente. Es decir, esa a la que muchas mujeres -dicen- se lanzan cuando el reloj biológico ya no marca las horas, ya sea por presión social -”Y tú qué, ¿no piensas tener hijos?”- o laboral -”Así que está usted casada. ¿No pensará tener hijos, verdad?”

Y lo hace mediante un thriller policial -excelente medio de denuncia o, simplemente, de exposición al público de determinados asuntos- con su intriga perfectamente dosificada, redactado en capítulos cortos que mantienen siempre viva la tensión en el lector y con un plantel de personajes variopinto en su concepción y atractivo en los roles asignados a cada uno de ellos, desde la protagonista, Camino Vargas, una inspectora convertida en jefa accidental del grupo de homicidios y “no madre” por decisión propia, hasta una forense especialmente sensible con el caso a resolver por ser una de esas mujeres empeñadas en ser madres cueste lo que cueste, económica y anímicamente.

Camino se rodea de un equipo, el que le toca en suerte, con cierta devoción por el jefe “de verdad”, que se encuentra en coma después de un tiroteo semanas atrás. Un equipo de hombres y mujeres en el que hay de todo, como en botica: el recientemente divorciado con deseos de volver al mercado y una opinión no demasiado favorable hacia las mujeres por culpa de la experiencia vivida, la que está pensando ya más en la jubilación que en el trabajo diario de la comisaría, el chulillo al que le gusta ir por libre… Un equipo con muchas facetas diferentes que sirve perfectamente a los intereses de la autora y resulta atractivo para los lectores.

No diré nada de la trama -en la contraportada está la sinopsis editorial, mucho más que suficiente en mi opinión-, pues creo que con pocas palabras se podría desvelar demasiado. Si diré que la he disfrutado de principio a fin, que me ha resultado una lectura muy amena y que me ha dejado con ganas de más Vargas.

Por poner un pero, tal vez un desenlace algo previsible, ya no tanto en la forma como en el fondo. Pero qué quieren que les diga, igual es eso de las miles de horas de vuelo que ya me hacen sospechar hasta del mayordomo a las primeras de cambio.

Progenie
Susana Martín Gijón
Alfaguara

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