Novela: «Los nombres prestados», de Alexis Ravelo

nombres prestadosRicardo Bosque

“Contiene la q: injusticia o gran maldad en el modo de obrar”.

Confieso que la primera vez que me encontré con la palabra iniquidad no fue en Pasapalabra sino en el título de una excelente novela, La noche de piedra (La iniquidad I) a la que seguiría otra no menos estupenda, Los días de mercurio (La iniquidad II), ambas firmadas por el autor canario Alexis Ravelo.

Confieso que jamás he utilizado el término de marras que, por otra parte, parece ser más contagioso que la variante Ómicron del jodido bicho que nos rodea desde hace dos años, pues en la contraportada de su última novela y con la firma de Marta Marne para El Periódico, podemos leer: “Los personajes de Alexis Ravelo están hechos de piel mucho más que de tinta. Ni los buenos lo son por completo, ni los malos son la iniquidad hecha carne. Aman, sienten y sufren, aunque puede que no siempre lo hagan por los motivos más éticos”.

Los nombres prestados, la novela que nos ocupa, es una historia de traición, venganza y redención contemplada desde dos puntos de vista antagónicos personalizados en sus dos protagonistas absolutos: Marta Ferrer, traductora, y Tomás Laguna, corredor de seguros jubilado. Con esas profesiones tan anodinas nadie diría que pudieran protagonizar una novela negra como la pez, pero es que Marta y Tomás no son lo que dicen ser sino que más bien ocultan bajo esos nombres prestados un pasado violento del que desean huir, y ambos tratan de hacerlo en la pedanía de Nidocuervo, junto a la imaginaria localidad costera de San Expósito (ya presente, por cierto, en aquella primera novela que me dio a conocer el término del que hablaba al principio de esta reseña). Claro que, cuando la violencia ha formado parte de tu vida cotidiana, cualquier hecho casual (unas lluvias torrenciales, una inoportuna foto como portada de un periódico) puede hacer que ese pasado que tratas de olvidar vuelva para recordarte quién fuiste y quién no podrás dejar de ser jamás.

Poco a poco, a través de la aparición de nuevos personajes que estuvieron relacionados en tiempos demasiado recientes con los protagonistas y de la información que el autor va suministrando con cuentagotas, iremos conociendo más detalles acerca de ese pasado del que tratan de redimirse y del que parece ser imposible escapar.

Ambientada en la mitad de los años ochenta del siglo pasado, Los nombres prestados es una novela para disfrutar con cierto recogimiento a pesar de que el autor no da un respiro al lector, que no debe esperar poder esbozar una mínima sonrisa a lo largo de la misma pues no hay concesiones ni siquiera al humor negro que salpica las duras páginas de otras novelas del autor, como las protagonizadas por Eladio Monroy, por ejemplo.

Ganadora del Premio Café Gijón 2021, tal vez estemos ante la mejor novela de Ravelo (aunque para mí todas sus novelas sean las mejores), autor que, sinceramente, merece algo más que sobrevivir alimentándose de bocatas de chopped: al menos algo de mortadela de olivas un par de veces a la semana se ha ganado sobradamente.

Los nombres prestados
Alexis Ravelo
Siruela

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