Novela: «Romperás la noche con un grito», de David Orange

portada_romperas-la-noche-con-un-grito_david-orange_202112140940Sergio Torrijos Martínez

Reflexionaba el autor, en boca de uno de sus personajes, sobre alguna crítica recibida a los personajes atormentados o complejos y aseguraba que eran de obligada aparición si se quería construir una ficción intensa. No le quito la razón, pero de ahí a que todos los personajes que aparezcan tengan alguna tara, algún conflicto, algún complejo, pues hay un mundo. Es cierto que se consigue tensión y puede que al juego literario le aporte más que la normalidad, pero el abuso de ello también tiene sus contra indicaciones.

Puede que como lector proceda de otro mundo. No necesito gente atormentada con profundos traumas, con historias complejas, con infancias rotas, siempre que aparece una colección semejante recuerdo al gran Mankell o al inigualable Markaris y esa reflexión sobre la normalidad y la labor policial. Y si ya quiero rezar el rizo me encomiendo al enorme Montalbano, un tipo… mejor será dejarlo para otro momento.

Quiero decir con todo esto que para crear tensión, una narración trepidante, no es necesario tanta complejidad, justamente la novela policíaca permite conseguir eso con ritmo y acción, recomendaría a los lectores que no entiendan esto que lean algo de Lawrence Block para entender que la acción y el ritmo se pueden hacer sin moverse de la barra de un bar o desde el cuarto de un traficante de droga, no es preciso machacar a los policías con traumas por doquier.

La novela es tan frenética que me ha agotado. De ahí la charla anterior.

El secuestro de un bebe, la investigación llevada a cabo por un equipo de investigación muy peculiar y los giros de la trama, que giran y giran a modo de tío vivo, terminaron con mi paciencia.

No quiero decir que la novela sea mala, está bien construida, bien trabajada y bien ejecutada, la idea es original… es lo que no veo. No puedo entender que gente que debería estar en el psicólogo lleve una investigación con hechos tan graves como estos, que luego se sazonan con asesinatos, palizas y cualquier cosa que el lector pueda imaginar.

Ya, ahí va mi última crítica, la extensión y la propia dinámica de intensidad obligan al lector, por lo menos en mi caso, a un esfuerzo continuo por no abandonar la lectura, cuya extensión se prolonga y se prolonga…

Creo que voy a parar aquí y que ustedes juzguen por sí mismos.

Romperás la noche con un grito

David Orange
Planeta

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