“Perdida (Gone Girl)”, de Gillian Flynn, por José Luis Muñoz

perdida flynnJosé Luis Muñoz

Desconfiar por sistema de los best-sellers puede llevar al lector de buena literatura policial a perderse esta primera y brillante novela de la joven escritora norteamericana Gillian Flynn que llega a España catapultada por un éxito de ventas en su país. Perdida, título conciso que define muy bien al personaje femenino de esta historia y a su estado, es una buena historia policial y una buena novela al margen de su género y que puede enganchar hasta a los no adictos al negrocriminal. Toca con habilidad Gillian Flynn el momento crucial de un matrimonio finiquitado, cuando ya no se soportan (¿Acaso no son esos todos los matrimonios al fin y al cabo?) y narra, no sin cruel ironía, la retorcida venganza que Amy Elliot Dunne trama contra su marido Nick Dunne fingiendo su secuestro.

Nick se casó conmigo cuando era una mujer joven, rica y hermosa; ahora soy una mujer pobre y desempleada que se encuentra más cerca de los cuarenta que de los treinta. He dejado de ser hermosa, ahora soy hermosa para mi edad. Es la verdad: mi valor se ha reducido. Lo noto en el modo en que me mira Nick.

Perdida, pese a sus numerosas páginas ─ puede que le sobran unas cuantas ─ es una novela que atrapa al lector porque a través de ella un buen número de parejas en crisis se verán reflejado. Se ha mencionado a Patricia Highsmith, una de las maestras indiscutibles del género negro, como referente de la autora. Comparte Flynn con la creadora del malvado Ripley primar el dibujo psicológico de los personajes frente a la acción, y para conseguirlo tiene la autora de Perdida la brillante idea de construir su novela a dos voces, las Nick y Amy, que van alternándose en sucesivos capítulos y aportan su visión de los acontecimientos, aunque Amy, de personalidad mucho más compleja y contradictoria, gane a su marido por noqueada. La esposa de Nick Dunne es un personaje impagable, cerebral y perverso, un Ripley con faldas que pone contra las cuerdas al algo simplón Nick que se resiste a creer que su media naranja haya tejido tal tela de araña a su alrededor para atraparlo y destruirlo.

Habla Gillian Flynn en su novela del poso amargo que queda cuando en una pareja el amor y el deseo fenecen para dar paso al desprecio y al odio. Actúan los dos protagonistas de la novela como la pareja Michael Douglas y Kathleen Turner en la vitriólica La guerra de los Rose, porque es una verdadera guerra a muerte la que entablan ambos cónyuges. Y es una novela que está imbuida del tiempo presente, en el que el poder de los medios de comunicación, las redes sociales y los reality pueden contribuir al linchamiento de alguien, en este caso el atribulado Nick Dunne, por una mera sospecha y su torpeza a la hora de comunicar que lo convierten en culpable de un crimen que no ha existido.

─Yo gano, señor Dunne. Gano casos imposibles de ganar, y el caso al que creo que puede que se enfrente en breve es, no quiero ser condescendiente, de los duros. Problemas monetarios, matrimonio en crisis, esposa embarazada. Los medios de comunicación se han puesto en su contra, el público se ha puesto en su contra.

Maneja con soltura Gillian Flynn un estilo dinámico con frases cortas en el que abundan los monólogos interiores que sirven para hacer una diagnosis precisa de sus personajes; hace servir la ironía, cuando lo cree necesario. Tienen sus diálogos una frescura indudable y contribuyen a perfilar sus personajes.

Anuncio de tampones, anuncio de detergente, anuncio de compresas, anuncio de limpiacristales. Pensaría una que lo único que hacemos las mujeres es limpiar y sangrar.

Y describe admirablemente a sus personajes, incluso en lo físico, como a Tanner Bolt, el abogado que contrata Nick Dunne.

Tanner cruzó una pierna y mostró la fila inferior de dientes, incómodamente montados y manchados en comparación con la perfecta valla blanca de arriba. Después se agarró un momento el labio con los dientes torcidos.

Pero es sobre todo la creación magistral de esos dos protagonistas impagables sobre cuyas vicisitudes hace girar la autora toda la novela, sin que el interés desfallezca, el principal valor de Perdida, una original novela que demuestra que aún se pueden decir cosas nuevas dentro del género negro huyendo de caminos trillados.

Termina Gillian Flynn su narración con un diálogo demoledor, revirtiendo el final de ese combate boxístico que es la novela, en el que Nick Dunne adopta el papel de Reth Butller en Lo que el viento se llevó mientras Amy Elliot Dunne se mete en la piel de Scarlett O`Hara, dándose cuenta, demasiado tarde, de lo enamorada que realmente está de su marido.

─Caray, Nick, ¿por qué eres tan maravilloso conmigo?

─Porque me das lástima.

─¿Por qué?

─Porque cada mañana tienes que despertarte y ser tú.

 
Perdida (Gone Girl)
Gillian Flynn
Trad.: Óscar Palmer
Mondadori Roja & Negra

Un comentario en ““Perdida (Gone Girl)”, de Gillian Flynn, por José Luis Muñoz

  1. “Perdida” es una maravilla, como las otras dos novelas de Flynn, “La llamada del kill club” y la escalofriante “Heridas abiertas”.

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