“Crímenes de película”, de Jake Arnott, por Sergio Torrijos Martínez

crimenes-de-pelicula-9788439723653Sergio Torrijos Martínez

La presente obra me viene recomendada por el director de esta web, una persona en cuyo juicio tengo depositada gran confianza y cuyas apuestas tienen tendencia a no defraudar. No obstante, y creo que por haber recibido elevados elogios, el listón con que inicié la lectura fue demasiado alto.

La novela es una buena novela, muy por encima de la media habitual pero no llega al adjetivo de magnífica. Además, para entenderla completamente es preciso haber leído las dos anteriores, Delitos a largo plazo y Canciones de sangre. El conjunto sería mucho más tratable en un artículo, pues cada una de las tres da y recibe influencias, personajes y tramas de las otras. En su conjunto el collage que muestra es mucho más rico, más cremoso para el lector aunque no sigan una misma línea argumental y cada una sea una rama de un mismo tronco. Ese tronco, esa parte central y vital es el ambiente del East End londinense, con sus periodistas, sus matones, sus mafiosos y sus clubes. Algo así como la mitología escrita cockney.

El personaje que vértebra la narración es Harry Starks, aunque en esta ocasión es in absentia. La estructura de la novela es más sencilla, aproximándose a la segunda entrega, Canciones de sangre, y teniendo solo tres narradores cuyas historias van confluyendo en el tiempo y el territorio: un periodista venido a menos, la hija de un matón al servicio de Starks y un mafioso de medio pelo. Prefiero dejar ahí los matices para no ahuyentar a los posibles lectores.

Lo potente de Arnott no son las tramas -aunque están muy bien urdidas- ni la ambientación -en esta obra es mucho más floja y tiene importantes lagunas aunque está muy bien trabajada- sino los personajes. El trabajo que realiza el británico con ellos es de nivel. Cada personaje tiene su voz propia, su carácter reflejado entre las líneas adjudicadas a ellos, su propia prosa y también su propio ritmo narrativo.

En especial es interesante Caz, el mafioso de medio pelo, cuya entrada en escena nos recuerda a la prosa poderosa de Ellroy para luego ir poco a poco diluyéndose, perdiéndose en una concepción menos agresiva del personaje. Con seguridad es el personaje que más carnosidad aporta a la novela, aunque es una afirmación muy personal.

Arnott no es el típico escritor de novela negra. Su manera de plantear la obra, su desarrollo y su concepto mismo de la literatura le aleja, irremisiblemente, de los grandes prebostes del género aunque tiene capacidad y maneras para acercarse a ellos. El británico no busca una retorcida trama criminal, ni policíaca, su pretensión última es acercarnos a lo llamativo de la violencia, a la atracción que por ella sentimos y que parece que siente toda nuestra sociedad. Los verdaderos criminales, su actitud violenta y la curiosidad que despiertan en todo el orden social es algo que le asombra, asquea y atrae. Incluso hace una referencia muy útil y dirigida al tratar sobre la película Pulp fiction que seguro tuvo mucho que ver con la primigenia idea de la trilogía.

Otro de los aspectos que trata es la relación entre mundos tan dispares como el espectáculo y la delincuencia. La notoriedad y al mismo tiempo el sigilo, mundos tan cercanos en algunos puntos como antagónicos en otros.

De todas formas, que nadie espere a mafiosos del estilo italo-americano, nada más lejos de la realidad, los que aparecen en la novela se acercan más al tipo matón y se alejan del barroquismo de las grandes mafias, ya sean americanas o sudamericanas. Ambas están a otro nivel.

La novela se lee con una rapidez prodigiosa, apenas se supera el primer tercio se devora y así hasta el final, y ello pese a no tener un ritmo muy elevado, lo cual es obra y arte del buen escritor que hay detrás, que provoca que nos sintamos interesados en la trama.

La obra es un ejercicio literario de construcción de personajes sobre todo y que eleva por encima de lo habitual las novelas de género. Si hiciéramos un análisis mucho más profundo se podría, incluso, excluir de esa categoría, dejarla en un lado aparte aunque no muy lejos de sus primas de género. Sin duda esa nueva visión de la literatura es un camino por recorrer, un discurrir por una estrecha senda que tampoco es una mezcla de géneros, es algo diferente, más bien una nueva visión de la literatura criminal. En suma, una lectura muy recomendable, diferente a lo habitual y cargada de sabor.

Cerramos con una bonita cita que puede resumir mucho de los pensamientos del escritor:

“Lo mejor del éxito es que todos tus fracasos también pasan a formar parte de él.”

Crímenes de película
Jake Arnott
Mondadori Roja & Negra

Un comentario en ““Crímenes de película”, de Jake Arnott, por Sergio Torrijos Martínez

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