“El viento y la sangre”, de M. A. West, por Jokin Ibáñez

el_viento_y_la_sangre_-_coberta_webJokin Ibáñez

“Vaya, vaya, otro nuevo autor que se sube al carro, y ¡con nombre quasi cinematográfico!”, pensé al contemplar el libro en el escaparate de la librería. “¡Mira!, pero si es de la época clásica. Y totalmente desconocido e inédito en castellano”, rectifiqué tras hojearlo, agarrarlo y encaminarme a la caja.

Un autor del que no tenía idea y del cual la biblioteca heredada de mi padre pudo hacer algo de luz. En un pequeño libro de bolsillo de un desconocido historiador y fan acérrimo de los géneros policial y fantástico, Joseph Nicholas Broom, The Companions of Thriller, publicado en Londres en los años sesenta, apenas cinco líneas dan cuenta de la oscuridad en la que se movió Martin Aloysius West. Solamente una fecha, un año, 1923, un lugar, Cincinatti, y una identidad desconocida para el resto de los mortales. Un pseudónimo que, quizás, ocultaba a un autor teatral, influenciado por la beat generation, el jazz y el colegio patafísico de Paris. Lo cierto es que publicó varias novelas y cuentos en editoriales pequeñas y revistas de escasa repercusión, siendo menospreciado por la crítica contemporánea (algo que ya hemos visto a menudo: por eso no escribo para poner a parir a alguien, sino para mostrar lo que me ha gustado, lo que me ha estimulado cualquiera de los sentidos)

Siendo poco lo que sabemos del autor, pasemos al interesante libro que ha publicado la editorial Navona, que ha iniciado una nueva colección de género negro (que San Dashiell Hammett les proteja y yo lo vea), y de la que El viento y la sangre es el segundo número editado.

Esta novela de M. A. West puede encasillarse (no podemos vivir sin poner puertas al campo) en aquella corriente denominada crook stories, es decir, historias de ladrones y delincuentes observados desde su propia idiosincrasia y su propia escala de valores. Una historia de gangsters interna, sin un enfrentamiento claro con la sociedad con la que se da la mano, con la que coquetea algún personaje, como ese testaferro llamado Donaldson, que tan bien se relaciona con los políticos. Pero es esa misma sociedad la que, también, abre la puerta de la redención, de la esperanza, a la protagonista femenina de la historia, por supuesto, guapísima, Lorna Moore.

Y en medio, el catalizador del desarrollo literario, Rudy Bambridge, personaje curioso, violento, inteligente, hombre de confianza de Conrado Bonazzo, hampón de Chicago de finales de los años cuarenta del siglo XX, hijo ilegítimo de Ned Beuamont y de cualquier personaje de William R. Burnett, que bebe así mismo de las fuentes de Jim Thompson y David Goodis, y de cualquier película en blanco y negro de serie B.

West presenta influencia notoria de los padres de la novela negra americana y durante el relato da muestras de ello, salpicándola de ciertos elementos violentos que no aparecían en los anteriores, sin mostrarlos en toda su ruda crudeza pero con las elipsis adecuadas.

Y nos mueve el autor por ese medio oeste yanki que tan bien conocemos de historias anteriormente leídas y visionadas, por esas poblaciones no demasiado grandes, no demasiado pequeñas, que nos permiten escapar de los límites urbanos del Chicago de los gangsters y de las teorías que sentencian que la novela negra es eminentemente urbana, pues la creemos también rural.

Tenemos unos personajes de libro, bien combinados con secuestros y traiciones (las enseñanzas de Shakespeare han sido bien aprendidas) que hacen que esta narración criminal se nos esfume en un pis-pas (no creo que necesitemos 400 páginas para emocionarnos) y nos quedemos hambrientos de más historias de este Rudy Bambridge que protagonizara la mayor parte de las novelas de M. A. West.

Por eso quiero rogar, por si sirviera de algo, a Navona Negra (colección en la que está inscrita la novela) que busque, que las encuentre y que consiga los derechos literarios de las historias de Rudy Bambridge. Que me lo he pasado muy bien, hombre.

 
 
El viento y la sangre
M. A. West
Trad.: Thalía Rodríguez y Alexis Ravelo
Navona Editorial


8 comentarios en ““El viento y la sangre”, de M. A. West, por Jokin Ibáñez

  1. Vaya, vaya… Otro artículo de Jokin. Sabes que para mi eres, además de una enciclopedia (y ahora me cosco de dónde estaban tus conocimientos: en tu padre) eres una fuente de conocimiento (¿no es lo mismo?). Mira, ni idea de que hubiera existido un tal M.A. West. Pero tal y como lo pones, y por ser quien sois, me procuraré un ejemplar. Eso sí, no lo comentaré hasta que no se haya pasado la fiebre novedosa, es decir, hasta que la editorial lo haya descatalogado.
    Gracias por la reseña.

  2. He terminado hace unos días “El viento y la sangre” y me ha parecido una pequeña obra maestra. Sus 144 páginas me han entretenido muchísimo, manteniendo la tensión desde el primer capítulo. Cuando las ideas se tienen claras y el argumento es redondo no hacen falta quinientas páginas para su desarrollo. Se la recomiendo a todo el mundo.

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