“Soñé con elefantes”, de Ivica Djikic, por Jesús Lens

soñé-con-elefantes.djikicJesús Lens Espinosa de los Monteros

Me costó, y mucho, leer Soñé con elefantes, la novela de Ivica Djikic publicada por Sajalín Editores.

Uno de los viajes más complicados que he hecho en mi vida fue a los Balcanes, hará ahora cuatro o cinco años. Un viaje caótico, improvisado, a lomos de trenes que cogíamos por la noche y en los que tratábamos de dormir entre control de pasaportes y control fronterizo. Partiendo de Viena, pasamos por Eslovenia, Croacia, Bosnia y Serbia para terminar en Budapest, antes de volver a casa.

El caos.

Y eso es precisamente lo que ofrece Soñé con elefantes. Caos. Una narración que avanza y retrocede, que gira sobre sí misma y que apunta en varias direcciones a la vez; que cuenta con varios protagonistas y múltiples puntos de vista.

Ejecuciones, torturas y asesinatos sirven para contextualizar el estado de las cosas de una Croacia que mira hacia delante, tratando de pasar página de un pasado demasiado presente como para que pueda ser dejado atrás. Al menos, fácilmente.

Porque ahí está la mafia. Y los gánsteres. Y los políticos. Hoy. Los mismos que ayer eran héroes de guerra. Los mismos perros, con collares muy distintos. Y las fidelidades. Y, por supuesto, las infidelidades. Y las traiciones. Y los elefantes.

¿Qué pintan los elefantes esta narración, además de servir para componer una de las portadas más surrealistas y sugerentes que recuerdo? Pues pintan. Y mucho. Los elefantes como metáfora, como sueño. Pesadilla más bien. Pero los elefantes también existen. Aun en Croacia. Y han de comer. Y no es fácil alimentar a un elefante. Día a día.

Con poderosas imágenes retratadas por la prosa de Djikic, Soñé con elefantes es una novela en las que las partes destacan más que un todo que, para mí, resultó demasiado complejo y repleto de aristas. Como si las páginas de la novela, felizmente corta, eso sí, tuvieran alambre de espino para mantener al lector a distancia. Quizá, porque la prosa del autor y periodista bosnio residente en Zagreb es peligrosa y puede herir al lector.

No es fácil adentrarse en los Balcanes. Ni físicamente ni a través de su prosa. Al menos, a través de la prosa de Ivica Djikic. Y, sin embargo, te aguardan sorpresas ahí dentro. E impactos. Y emociones.

Ya depende de ti, si te quieres aventurar o no.

@jesus_lens

 
Soñé con elefantes
Ivica Djikic
Trad.: Maja Drnda y Christian Martí
Sajalín Editores

Un comentario en ““Soñé con elefantes”, de Ivica Djikic, por Jesús Lens

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