“Sombras de la nada”, de Jon Arretxe, por Sergio Torrijos Martínez

Sombras de la nada - Jon ArretxeSergio Torrijos Martínez

Aviso a todo el mundo para que luego nadie proteste: esta reseña no va a ser la habitual, no va a comenzar con eso tan manido “tercera entrega del protagonista Touré”. Para nada, ni va a comentar el argumento ni cosas similares, porque creo que no tienen importancia.

La reseña va a hablar de emoción, sí señores, y hablamos de libros y literatura, nada de música o artes plásticas, hablamos de juntar letras y de leer, porque se puede generar esa emoción desde las palabras.

Lo que nos narra la novela es un viaje al centro del ser humano, a ese que se deja la vida en mitad del Sáhara por un sueño que es una Europa civilizada. Es el mismo ser humano que se dedica a putear a sus congéneres de la manera más cruel y es también el mismo ser humano que crea un sistema que impide que puedan vivir con normalidad o que levanta vallas de seis metros para impedir que semejantes entren a su país.

De todo eso habla la novela y lo que recrea no es un panfleto cercano a las lágrimas, lo hace de la manera normal y racional que todo africano puede describir. Lo que Arretxe intenta y consigue sobradamente es acercarnos ese conocimiento sobre la inmigración ilegal, y lo que es más importante, nos muestra de la pasta que están hechos los seres humanos que son capaces de resistir pese a todo o casi todo. En eso la épica de la emigración se parece mucho a otras historias de mediados de siglo que tenían que ver con la supervivencia y también con vallas, alambradas y guardias.

La novela debería ser leída por todo adolescente, en los colegios, como una forma sencilla de explicar lo que todos somos y que en esta reseña se ha repetido ya en demasiadas ocasiones. Alguno dirá que soy un poco exagerado pero me da igual, creo que es el tipo de lectura que muestra más de lo que parece, que tras leerla te deja un poso en la mente difícil de soslayar. Y esa última afirmación lo puedo asegurar: terminé la lectura el jueves y la dejé reposar hasta el sábado. El sábado seguía pensando lo mismo y la dejé descansar a ver si se pasaba esa sensación. Estamos a lunes y todo sigue igual. Es decir, lo que ofrece, perdura.

Me ha encantado lo que ha contado Arretxe y la normalidad con que lo ha contado. Ese estilo sereno que narra con absoluta tranquilidad hechos bestiales me parece de lo más acertado al hilo narrativo. Había que contar algo así y hacerlo de esa manera.

El ritmo, la cadencia, la trama, todo funciona como un engranaje sencillo pero eficiente que logra que el lector no se despegue de las páginas de la novela. Es una lectura intensa y que te arrastra tras la historia de los personajes de manera continua.

De todas las obras dedicadas a Touré sin duda es la mejor. Con sus toques de humor que salpican la trama, con su negrura y sobre todo con esa manera de contar algo que precisamente no es agradable.

La obra no sólo me ha gustado sino que la recomiendo a todo el mundo.

Quiero, por último, felicitar al autor, muy pocas veces leo algo que me haya llegado tanto.

Sombras de la nada
Jon Arretxe
Trad.: Cristina Fernández
Erein

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