“Soy Pilgrim”, de Terry Hayes, por Sergio Torrijos Martínez

SoyPilgrimSergio Torrijos Martínez

Para los no iniciados en las novelas de espionaje está puede ser considerada una novela de espías. Para los que hayan pasado por la lectura de Le Carré, Eric Ambler o Grahan Greene existen muchos más matices a la primer afirmación, y para explicársela a todo el mundo voy a empezar por el principio.

En el mundo de las novelas de espías hay dos senderos, así, a bote pronto; por un lado las historias sobre espías de verdad que encarnan tipos con personalidades con aristas, múltiples matices, lealtades muy volubles y donde se refleja un mundo muy vaporoso e intrigante. El otro sendero está plagado de tipos con armas, habilidades extraordinarias tanto para matar como para sobrevivir, viven en un mundo con mucho glamour y se apellidan Bourne o Bond. Es en esa senda donde se instala esta novela. Tengo que reconocer que ya no se editan muchos títulos, en tiempos fueron los mayores best seller, pero la guerra fría fue muy puñetera y en especial para este tipo de novelas, también el cine ha machacado mucho al protagonista tipo, dejando muy poco espacio para una nueva creación. Se llegó a instaurar un nombre propio para este tipo de obras, se llamaron “thriller internacional” y el mejor y más destacado autor fue Robert Ludlum, padre creador de Jason Bourne, pero que llevaba a cuestas una buena ristra de novelas de este género.

Otros autores, Follet, Forsyth, Clancy y un buen número más, han trabajado este tipo de novelas que irremediablemente tienen su encanto.

El “thriller internacional” se basa en personajes con mucha movilidad geográfica, hábiles en el juego del espionaje y en la práctica de conseguir información. Son tipos sacados del mundo de las grandes agencias que irremisiblemente se ven o bien enfrentados a ellas o bien luchando en solitario por algún fin.

Después de la charla la afirmación.

Soy Pilgrim es un thriller internacional.

Con todos sus elementos y todas sus consecuencias.

Tengo que reconocer que hacía tiempo no leía uno tan fresco y también tan vibrante. El autor, cuya principal virtud no es la contención literaria, me ha tenido en ascuas durante las más de ochocientas páginas de la obra. Es cierto que se podría haber condensado la obra en muchas menos páginas, pero cuando se lee algo bien escrito y bien llevado no importa que haya unos cuantos cientos de páginas de más. Todo ayuda a esa agilidad en la lectura, desde la prosa hasta la organización de la novela, en unos capítulos cortos que van acompañando a la acción.

Terry Hayes recupera el estilo sencillo, directo, dinámico de las buenas novelas de acción. Pasamos de Afganistán a Turquía en un pestañeo, del Depacho Oval a la frontera de Bulgaria en un cambio de párrafo, de un crimen irresoluble en Brooklyn a la galería de los Uffizi en Florencia, todo ello sin movernos de nuestra casa y sin saltarnos un pequeño detalle.

La narración arranca con un crimen brutal en Nueva York y sin darnos cuenta, siguiendo los pasos del protagonista con su propio background a cuestas, nos vemos inmersos en la guerra contra el terrorismo, en este caso encarnado por “el sarraceno” que pretende masacrar a la población norteamericana. Scoott Murdoch será el encargado de encontrarle partiendo de una investigación que arranca con muy pocos datos y una cuenta atrás que no permite ningún tipo de distracción.

Lo que más me ha gustado de la obra, con seguridad es una nadería para el resto de lectores, ha sido la descripción de las necesidades precisas para el reclutamiento de un agente de campo. Es un pequeño apunte pero de una claridad en un asunto tan turbio que merece nuestra consideración.

Dentro de las novelas de este mismo tipo reluce por su contundencia, por su ritmo, por su saber hacer. Hay momentos en que parece más un guión para el cine que una novela. Claramente es un producto elaborado para la gran venta, para entrar en las listas de best seller, y si el público no ha cambiado mucho de gustos le auguro un futuro prometedor. Cierto es que la extensión apabulla un poco, pero si le damos una oportunidad seguro que nos terminamos la lectura.

Soy Pilgrim

Terry Hayes
Trad.: Cristina Martín Sanz
Salamandra

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