Novela: “Muerte entre las estrellas”, de Laura Balagué Gea

Ricardo Bosque

Casi dos años han transcurrido desde que conocí a Carmen Arregui, nacida en Legazpi y con destino profesional en San Sebastián, donde ejerce su cargo de oficial de la Ertzaintza. Fue con ocasión de la lectura de Las pequeñas mentiras, de Laura Balagué, novela galardonada con el Premio La Trama de Ediciones B y Aragón Negro.

Decía entonces (y me ratifico ahora) que aquello podía ser el inicio de una gran amistad, que había personaje para varias entregas y, por fin, tenemos nuevas andanzas de esta ertzaina, que nos llegan en esta ocasión de la mano de la editorial Milenio en su colección Marrajo dirigida por el también escritor Sebastià Bennasar y bajo el título de Muerte entre las estrellas.

Como hago habitualmente, tras leer el título le echo un vistazo a la sinopsis editorial de la contraportada y ambos -título y sinopsis- me sugieren temas o entornos que ya he visto antes, en concreto en La muerte te espera, de Maria Lang (la pionera entre las nórdicas a la hora de cargarse gente literariamente hablando, allá por los años cincuenta) o Muerte en La Fenice, primer caso del insufrible e impostado Guido Brunetti acompañado por su pijoprogre esposa Paula y sus insoportables retoños, Raffi y Chiara (lo siento, no puedo disimular lo mucho que me gustan las novelas de Donna Leon).

Porque Muerte entre las estrellas se desarrolla en una de las semanas más importantes del calendario donostiarra, aquella en la que se celebra el Festival de Cine de San Sebastián al que tiene previsto asistir, en calidad de espectadora, Carmen Arregui, que se ha reservado unos días de vacaciones para disfrutar de las proyecciones y tratar de ver de cerca a las estrellas internacionales que visitan la ciudad vasca en esas fechas. Con lo que no cuenta Carmen es que el ocio se transformará en trabajo y verá a esas estrellas más de cerca de lo que nunca hubiera imaginado cuando, al poco de inaugurarse el festival, aparece muerta una de las miembros del jurado, a la sazón actriz de cine porno y a la que, no sé por qué, no puedo dejar de poner la cara de Amarna Miller (que dios me la conserve viva mucho tiempo).

A partir de este planteamiento, nos encontramos con un ejemplo excelente de whodunit en el que el lector acompañará a la protagonista (y a su equipo habitual, integrado por Lorena, Aduriz y Fuentes) tratando de descubrir la identidad del asesino, de destapar las posibles mentiras que puedan lanzar los sospechosos a lo largo de sus interrogatorios, de conocer los motivos que cada cual pudiera tener para quitar de en medio a una mujer que, tras su imagen pública un tanto desvergonzada y provocadora acorde a la profesión que le da de comer, mantiene una actividad mucho más solidaria y social a través de diversas organizaciones que tratan de luchar contra la violencia ejercida sobre otras mujeres y, sobre todo, niños, la gran preocupación de la actriz.

Citaba al principio dos novelas, dos autoras, a modo de comparación con la que nos ocupa. Para ser justos, diré que Muerte entre las estrellas se acercaría más al estilo de Maria Lang, a la que se denominó como la Agatha Christie sueca si bien Lang (y Balagué, en este caso) resultan más literarias y, sobre todo, descarnadas, mostrando sin tapujos toda la porquería que se oculta tras unos jarrones aparentemente venecianos. En cuanto al entorno personal y familiar de Arregui decir que, afortunadamente, en nada se parece al de Brunetti, mostrando personajes tan cercanos y creíbles como los que nos podemos encontrar en nuestra comunidad de vecinos o en nuestro círculo de amigos, amén de una ironía, mala leche y sentido del humor en la protagonista que hacen que la novela fluya de un modo tremendamente natural, constituyendo una auténtica delicia para cualquier tipo de lector.

Y quiero cerrar esta reseña con osadía, atreviéndome a dar un consejo a la autora de cara al siguiente caso que, espero, no tarde en llegar: en Las pequeñas mentiras, Carmen Arregui se quedaba sin vacaciones navideñas; en Muerte entre las estrellas, el comisario Landa y un asesinato desbaratan sus planes para el festival de cine que llevaba un año esperando. Con el carácter que gasta la ertzaina, no quiero pensar lo que puede suceder si la próxima vez la deja sin descanso en Pascua o sin viajecito para visitar a su hijo, de erasmus en tierras suecas.

De nada.

Muerte entre las estrellas
Laura Balagué Gea
Milenio

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