Novela: «Un bien relativo», de Teresa Cardona

un bien relativoRicardo Bosque

Iba a comenzar diciendo que, en 2021, Teresa Cardona debutaba en solitario en España con una de las mejores novelas del año cuando he pensado un poco más, he hecho un par de cuentas y he comprobado que no, que no fue en 2021 sino a principios de 2022. Pues bien, pocos meses después, llega la segunda de la serie protagonizada por la teniente de la Guardia Civil Karen Blecker y el brigada José Luis Cano, ambos destinados en la pequeña localidad de San Lorenzo de El Escorial.

En Un bien relativo, Cardona repite la estructura que tan bien le funcionó en Los dos lados, desarrollando dos historias en dos momentos temporales diferentes, en este caso 1980 y 2015.

En 2015 tenemos el desencadenante de la novela, con la aparición de una monja muerta en los alrededores de San Lorenzo, en principio algo que podría pasar por un desgraciado accidente pero en lo que tampoco debería descartarse la intervención de una mano criminal. Y enseguida Cardona le da la vuelta a la pregunta inicial -¿quién podría querer matar a una monja?- por la pregunta correcta -¿qué pudo haber hecho una monja para que alguien quisiera matarla?- en uno de esos planteamientos psicológicos de la autora de los que ya pudimos disfrutar en la primera novela de la serie.

Lo que nos lleva al grueso de la historia, la que se desarrolla en el Madrid de 1980, en un país recién llegado a la democracia pero del que nos ofrece una imagen muy alejada de la despreocupada de la Movida, el maquillaje colorido y deslumbrante y las hombreras imposibles: lo que vemos en Un bien relativo es la España que llega a fin de mes a duras penas, la España clasista del postfranquismo con sus familias de la alta sociedad atendidas por asistentas con una numerosa prole a la que sacar adelante, una España en blanco y negro que me hace rememorar los Documaster de La 2 sobre los afectados por el aceite de colza desnaturalizado, casi siempre residentes y supervivientes en los barrios más humildes de las grandes ciudades.

Y ahí conoceremos a Inmaculada y sus cinco hijos, a su marido maltratador, al cura que le pide paciencia -que la mano se le va a un hombre en cualquier mal momento, tal vez por algo que ella, sin intención haya hecho mal-… y a sor Lucía, una mujer de carácter que sale del cortijo de sus padres para ingresar muy joven en una orden religiosa y en muy poco tiempo termina siendo la figura indispensable en la modernización de un hospital privado de la capital que termina disponiendo de los mejores medios técnicos existentes en la época.

Si en Los dos lados debíamos enfrentarnos a la difícil cuestión de valorar -y comprender, aunque no necesariamente justificar- la existencia de diferentes puntos de vista ante un mismo hecho, en Un bien relativo la autora nos pone ante la disyuntiva entre la bondad o maldad -siempre relativa- de determinadas acciones que, a priori, cualquier persona sensata calificará como condenables o, cuando menos, reprobables.

Tras leer Los dos lados y Un bien relativo, publicadas ambas en 2022, Teresa Cardona me deja con otra duda -en este caso absoluta- que lo mismo no me permite dormir durante unas cuantas noches: y ahora, ¿cuál es la mejor novela del año?

Un bien relativo
Teresa Cardona
Siruela

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