“Luna de casino”, de Peter Blauner, por Francisco J. Ortiz

luna_de_casinoFrancisco J. Ortiz

Luna de casino: una novela pionera

Un libro que finalmente se traduce y publica en cualquier mercado editorial bastantes años después de salir a la luz en su idioma y país de origen corre el peligro de ver tergiversados sus méritos y su verdadera relevancia, por no hablar de que es muy probable que se acabe menospreciando su capacidad de adelantarse al resto de sus semejantes. Tomemos por caso paradigmático el de Casino Moon, novela en algunos aspectos pionera de Peter Blauner que editó la neoyorquina Simon & Schuster en el ya lejano 1994 y que no fue hasta el año pasado, casi dos décadas después y gracias al luminoso criterio del editor Óscar Palmer, a la sazón también traductor del texto, que por fin veía la luz en nuestro país con el título de Luna de casino. Una obra que, dicho sea de paso, es pionera en más de un sentido, pues inaugura una colección especializada en el género policíaco, Pulpo Negro, que se intuye irreprochable pero que hasta la fecha solo nos ha deparado un título más: Diablos de polvo de Roger Smith, de comentario inminente en esta misma publicación.

Leer hoy esta novela de Blauner, del que en España Plaza & Janés y La Factoría de Ideas habían editado ya Motín a cámara lenta y Cuando la oscuridad se cierne respectivamente, supone encontrarse con un mundo que nos suena ya muy familiar: el del crimen organizado de origen italoamericano visto desde dentro, en el que todos sus integrantes, desde el que ostenta el cargo más elevado hasta el peón más prescindible, desempeñan cada uno su función como si de un empleo (legal) se tratara. Un universo donde cada uno de los elementos que lo constituyen tiene sus propios problemas, ya sea con sus jefes o con sus compañeros de trabajo, por no hablar de sus respectivas familias. Que para el caso, el de la Mafia en general y el del protagonista del relato en particular, viene a ser lo mismo. Y ya se sabe, pues forma parte del acervo popular, que no hay nada peor en el mercado laboral que trabajar con (o para) la propia familia.

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Ese es el mundo donde vive Anthony Russo, hijo adoptivo de uno de los principales hampones de Atlantic City y protagonista absoluto de esta novela aparentemente convencional, si bien a la postre resulta ser mucho más ambiciosa de lo que parecía a simple vista, fluctuando de continuo entre las personas narrativas primera y tercera y haciendo gala de múltiples perspectivas sin que el lector pierda de vista el hilo del relato en ningún momento. Un mundo el de Tony al que parece abocado a pertenecer a pesar de que él hace todo lo posible por evitarlo: empeñado en mantenerse al margen de los pistoleros a sueldo, el tráfico de drogas y el blanqueo de dinero en los casinos que focalizan la labor de los suyos, intenta mantener a flote su condición de empresario (legal) en el mundo de la construcción, pero los primeros signos de una crisis económica que todavía está por alcanzar su cénit (lo que decíamos al principio de la capacidad de adelantar hechos venideros) no le facilita precisamente las cosas. El devenir de los acontecimientos pondrá en su camino a un campeón de boxeo retirado que planea volver al cuadrilátero, y en el que Tony verá la oportunidad de hacer caja y escapar por fin de los tentáculos de la Familia…

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Peter Blauner

Como ya supondrá el lector, la trama urdida por Blauner se mueve por escenarios de sobra conocidos para los amantes del género: es el caso de los casinos, aunque por más que se citen en el título de la obra aquel que quiera conocer mejor los engranajes que permiten su funcionamiento debería leer una de las novelas más norteamericanas del español José Luis Muñoz, la muy recomendable Lluvia de níquel, o ver una película magistral como Casino de Martin Scorsese. Mucha más importancia tiene en el desarrollo de la historia el mundo del boxeo, aunque este se ha visto retratado con más detalle en otros muchos clásicos y no tan clásicos de la novela y el cine negros (el último que recuerda el que esto suscribe sin salirnos del ámbito de la narrativa: la magnífica Un baile en el matadero, del veterano Lawrence Block). Porque en verdad el mérito principal de una novela como la presente, además de otros factores no específicos del noir como el estar maravillosamente escrita y excelentemente dialogada, así como el contar con personajes creíbles y un relato que interesa y entretiene sin altibajos, es precisamente el de hacer gala de ese retrato de la mafia de Nueva Jersey al que nos referíamos antes: un retrato que se intuye realista y por tanto fidedigno, donde no se renuncia a los episodios de violencia gratuita ni a unas gotas de humor que surgen de la práctica de lo cotidiano, y que evocará al lector obras (audiovisuales) posteriores como algunas películas de Quentin Tarantino o ficciones de la pequeña pantalla como Los Soprano o Boardwalk Empire. Es precisamente la serie que lanzó a la fama al recientemente fallecido James Gandolfini, en antena de 1999 a 2007, la que más se parece a esta, insisto, excelente Luna de casino. Pero, insisto también, Peter Blauner llegó mucho antes. Aunque aquí lo hayamos disfrutado mucho después.

 
Luna de casino
Peter Blauner
Trad.: Óscar Palmer Yáñez
Es Pop

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