“Fargo”, por Teresa Suárez

Teresa Suárez

“La historia está basada en hechos reales. Por respeto a los vivos se han cambiado los nombres de los protagonistas; por respeto a los muertos se ha contado todo tal y como ocurrió”. ¿Verdad o mentira? ¡Y a quien le importa!

Paisajes bucólicos, mucho frío, muertos por doquier, policías panolis pero leales, delincuentes tan malvados como chuscos y un humor muy, pero que muy bestia.

¡Cuánto voy añorar Bemidji!

Hielo en las calles y en los corazones. Gotas, chorros, regueros de sangre que rompen el blanco impoluto del paisaje de esa Minessota, en apariencia paleta y tranquila, cuyo orden se ve resquebrajado por uno de sus pacíficos habitantes cuyo resentimiento, alimentado durante años y años de humillaciones, erupciona violentamente en un día de furia, cambiando el curso de la historia de otro pueblecito más de la América profunda.

FARGO -- Pictured: Allison Tolman as Molly Solverson -- CR. Matthias Clamer/FX

El número de muertos no deja de crecer ante el estupor de unos agentes que se hicieron policías para ayudar a los vecinos en situaciones tan complicadas como retirar la nieve de la puerta de sus casas o capturar algún animal fugado. Excepto Molly, la enorme Molly, esa policía tenaz, terca, incansable, cuyo olfato de perro de caza le impide aceptar hechos, declaraciones, pruebas y, por encima de todo, las ordenes de un superior, simplón y memo, no cualificado para impartirlas. ¡Que cansina resulta a veces!

Yo sabía que teniendo el malo el rostro y la sonrisa de Billy Bob, por salvaje que fuera, me iba a resultar difícil abstraerme de su encanto. Y así ha sido: ocupa el primer puesto en mi lista de asesinos por encargo y sin principios. Que quieren que les diga, no puedo resistirme a su figura delgada, algo desmadejada, a sus ojos guasones y a esa sonrisa irónica que maneja a la perfección.

¡Ay Lester (impresionante Martin Freeman)!, que fácil ha sido cargarte a ti con la culpa. Ni tus beatíficos ojos ni tu cara de hombre bueno te han conseguido adeptos. Capítulo a capítulo, merced a tu mezquindad y egoísmo, descendías un escalón más hacia los infiernos llevándote contigo nuestro desprecio mientras casi justificábamos al cruel y despiadado Lorne Malvo, a quien no podíamos dejar de admirar por su sangre fría y por ese sentido del humor que nos ha proporcionado los mejores momentos durante esta travesía. Al fin y al cabo él hacía su trabajo mientras que tú, una vez liberada la bestia que llevabas dentro, totalmente desatado, te superabas en cada tramo de esa imparable carrera desde pringado oficial, pasando por la autoestima, hacia la búsqueda del sentimiento que, según los asesinos más versados, te embriaga cuando acabas con la vida de alguien: el poder.

lester

Martin Freeman, Lester en “Fargo”

Crónica negra con fondo blanco.

Fargo es muerte y nieve, pero también poesía. Imágenes de una belleza aplastante acompañadas por la triste melodía que Jeff Russo compuso para la serie y que quedará grabada para siempre en la memoria de todos los que amamos lo negro y criminal.

Humor macabro bajo cero que, cuando recuerdes Bemidji, dibujará en tu rostro una media sonrisa helada.

¡Cómo voy a extrañar a Molly, Lorne Malvo y a los demás!

Incluso echaré de menos al cabrón de Lester Nygaard y su particular manera de impartir justicia kármica sea a martillazos, a tiros o a polvos si la víctima está buena….

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