Del padre Brown a Isidro Parodi: el homenaje de Calibre .38 a Getafe Negro

Juan Mari Barasorda

Getafe Negro homenajea en su IX Edición a la literatura policial argentina y a Borges y su peculiar detective, Isidro Parodi, en particular, con una mesa redonda para mí imprescindible el sábado 22 de octubre dedicada a la “Actualidad de la Novela Negra argentina”.

Pero vayamos al origen y dos homenajes previos.

En 1936, hace 80 años, murió Gilbert Keith Chesterton, el brillante polemista, el filósofo sonriente. Era un hombre de largos cabellos rubios, gigantesco (“el monumento andante de Londres” le llamaron), autor de una obra literaria prolija y diversa. Recorría las calles de Londres con su capa al viento y leyendo un libro en voz alta mientras los coches paraban a su paso paquidérmico para mayor desesperación de los policías de la época. Parlamentario, dibujante cómico, orador brillante y antivegetariano militante.

Gilbert Keith Chesterton

Gilbert Keith Chesterton

Fue conocido por todos los londinenses de la época por sus artículos periodísticos en el The Ilustrated London News. Prolífico novelista, articulista y ensayista. Escribió mucho. Miles de artículos periodísticos, ensayos (uno de ellos titulado Una defensa de las historias de detectives), más de doscientos cuentos y una decena de novelas.

La única novela policíaca de Chesterton fue El hombre que fue Jueves (Pesadilla), obra que se desarrolla en un clima extraño, el de un mundo que no confía en las fuerzas del orden, y que acaba en un desenlace sorprendente. Tiene, es cierto, un clima de pesadilla. Contiene una sentencia irrefutable: “El criminal peligroso es el criminal culto”. Un complot. Calles londinenses cubiertas por la niebla en el barrio de Saffron Park y siete hombres, cada uno con el nombre en clave de un día de la semana (el protagonista, Syme, es el jueves). Chesterton también colaboró en otra novela, El Almirante Flotante (1931), y quienes la escribieron fueron los miembros del Detection Club fundado en 1930 por un grupo de escritores de novela policial que se conjuraron en respetar las reglas de la novela enigma (el género whodunit) para que el lector pudiera siempre averiguar la identidad del asesino con las pistas aportadas en la novela.

Chesterton fue elegido presidente –durante los últimos seis años de su vida– de aquel selecto club gracias al padre Brown, el más famoso y excéntrico detective clerical británico, creado para ser el protagonista de los cinco libros de cuentos policiales más deliciosamente imaginativos de la literatura policial, que convirtieron a su autor en un maestro del género.

El padre Brown eclipsó a los otros –muchos y buenos– relatos policiales que escribió Chesterton (El hombre que sabía demasiado, Las paradojas de Mr. Pond o El poeta y los lunáticos y su loco detective Gabriel Gale con su increíble capacidad deductiva), posiblemente porque los enigmas resueltos por el padre Brown son cautivadores.

Como escribió Chesterton: “Lo primero y principal es que el objetivo del cuento de misterio, como el de cualquier otro cuento o cualquier otro misterio, no es la oscuridad sino la luz… la mayoría de los malos cuentos policíacos son malos porque fracasan en esto. Los escritores tienen la extraña idea de que su trabajo consiste en confundir a sus lectores y que, mientras los mantengan confusos, no importa si les decepcionan. Pero no hace falta sólo esconder un secreto, también hace falta un secreto digno de ocultar”.

Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares

Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares

En 1986, hace 30 años, fallecía Borges, quien fue el eterno candidato al premio Nobel de literatura y creó, antes de caer en su lúcida ceguera, a un escritor policial, Honorio Bustos Domecq (seudónimo creado con los apellidos de los bisabuelos de Borges y Bioy Casares), un alter ego de sus autores pero que, en este caso, no es la creación literaria sino el propio creador. Honorio Bustos Domecq fue creado para que escribiera en 1942 Seis problemas para don Isidro Parodi y por eso fue más que un seudónimo, pasó a tener vida propia (y hasta una biógrafa, la señorita Adelma Badoglio, que afirmó que Bustos Domecq con sus cuentos “pretendía combatir el frío intelectualismo de Sir Arthur Conan Doyle”).

Seis problemas para don Isidro Parodi supuso el renacer del cuento policial en todo su esplendor. Es una continuación de aquellas aventuras del curita bonachón pero con un detective muy especial. Es también un compendio de relatos policiales con habitación cerrada: la celda n.º 273 de la Penitenciaría Nacional donde está encerrado (queda claro que injustamente) don Isidro Parodi, antiguo barbero que ejerce de lúcido detective desde su prisión. Entre esas cuatro paredes debe resolver los casos que le plantean personajes diversos (profusamente descritos, divertidos algunos, excepcionales todos) para que sea la lógica de don Isidro, a medio camino entre la de Auguste Dupin y la del padre Brown, la que encuentre siempre una ingeniosa solución. Las visitas que recibe don Isidro, la primera para contarle el problema, la segunda para oír su solución, son en sí mismas relatos adorables. Si Chesterton escribía sus relatos como un juego, Borges dijo que estos problemas los escribieron “para divertirse”. Sus bromas, su ritmo literario rico y complejo, los vocablos puramente argentinos utilizados, los convierten en una lectura densa pero no por ello menos imprescindible para los lectores del género policial. Los cuentos (Las doce figuras del mundo, Las noches de Goliadkin…) quedan en el imborrable recuerdo del lector, y la habitación cerrada tiene una vuelta de tuerca personal e irrepetible: es el detective el que está encerrado.

borges-bioy-casares-isidro-parodi-dibujos-de-edmond-misterio-19716-mlu20177439742_102014-f

Borges también nos dejó un cuento policial cabalístico y misterioso (La muerte y la brújula) en Artificios (1944) y nos recopiló con Bioy y Silvina Ocampo Los mejores cuentos policiales en dos volúmenes (1943 y 1951), lectura indispensable para conocer a los clásicos del relato policial. No podemos hablar de ninguna novela policial de Borges por la sencilla razón de que no escribió ninguna. ¿O sí? No sin polémica se le atribuye, bajo seudónimo, El enigma de la calle Arcos, una recreación muy imaginativa con, nuevamente, un asesinato en habitación cerrada. Gillian Glayton en su ensayo –esplendido– Borges y Chesterton nos dice que la característica de los relatos de los dos genios es que “lo que ve la mayoría no es en realidad lo que sucede”. El propio Borges admiraba la construcción de la tramas que hacia Chesterton (en su artículo Los laberintos policiales y G. K. Chesterton).En palabras de Borges: “Parodi… ponía de relieve la creciente tendencia de los autores policiales a imponerse un afortunado rigor y una severa limitación de los medios al alcance del investigador. Forzosamente despreocupado de indicios materiales y demás accesorios de las pesquisas corrientes, Parodi representa el triunfo de la pura inteligencia”. Honorio Bustos Domecq fue responsable de nuevas antologías: Dos fantasías memorables (1946), Crónicas de Bustos Domecq (1967) y Nuevas crónicas de Bustos Domecq (1977). Será otro autor ficticio el juego que nos regalan Borges y Bioy en esta nueva etapa: B. Suárez Lynch, un autor ficticio –con los apellidos de los abuelos de los escritores– en las páginas de otro autor ficticio: Bustos Domecq, el discípulo de don Bustos, mientras el maestro se reserva la redacción del prólogo. Nuevos relatos cortos policiales en manos de los mayores lectores de relatos policiales de la literatura argentina.

Nos podemos preguntar si el relato corto policial sigue en boga. Las antologías –excelentes– publicadas en los últimos meses en España son una demostración de que el género pervive y gusta al lector (y de una de ellas, Obscena, habrá también presentación y debate en Getafe Negro). El homenaje que Lorenzo Silva rinde a Borges y a Isidro Parodi en Getafe Negro será una buena ocasión para recordar al escritor ciego y a su obra. La valoración sobre si el relato corto (¿negro?, ¿policial?) está vivo os corresponde a vosotros, lectores. Calibre .38 sólo puede agradecer, una vez más, a Lorenzo Silva por diseñar un programa tan atractivo y hacer posible, con el magnífico elenco de participantes de Getafe Negro 2016 el disfrute de todos los asistentes. A él y a todos los participantes: gracias.

 

Puedes seguirnos en Google+, Twitter y Facebook

 

2 comentarios en “Del padre Brown a Isidro Parodi: el homenaje de Calibre .38 a Getafe Negro

  1. Una vez más tu firma garantiza un artículo interesante, rico en información y lúcido en su disquisición. Un placer leerte y yo, que no suelo pararme ante libros de relatos, me llevo los deberes de buscar y leer sin falta a Bustos Domecq.
    Saludos!

    • Buenas tardes Jordi. SAiempre es un placer recibir tu visita como es un placer visitar tu multitematica morada. Soy un apasionado del relato policial:de los origeners a la era “pulp”. Afirmo que aun restan por traducirse al castellano un elenco de relatos policiales increíbles. De los tabloides brtitanicos a las revistas como The Strand, argoy y muchas otras para acabar en los pulps los relatos policiales, mas cercanos a la novela enigma unos, otros mas volcados hacia el “hardboiled” a mi me parece el genero mas difícil. Y por su puesto muchos de ellos eclipsan a novelas que son unos tochos. Los Seis problemas para Isidro Parodi ( Parodia) son un puro divertimento de sus autores y muy densos para el lector. Yo mismo he escrito un relato “al modo Parodi” que tal vez algún dia publique en Calibre38 como continuación de este articulo. Miedo me da….Ah. Gracias por alusiones. Exageras….

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s