Reseña: “Bala morena”, de Marcos Tarre Briceño

7.BalaMorenaMINIJosé Luis Muñoz

Era el atardecer, una hora mágica con densas sombras y contrastes de luces claras que resaltaban los muchos tonos de verdes de las altas hojas, las lianas y los helechos. Rayos de sol, como diagonales de plata, atravesaban la selva y el humo. La vista se perdía en colinas y montañas. Respiró con fuerza. Esto era lo que le encantaba. Aplastó un mosquito que le rondaba el cuello y miró la palma de su mano, con los restos negros y rojos. Se limpió los dedos en el muslo. Sí, aunque el cansancio seguía, esto era lo que le fascinaba: La áspera tela del pantalón nuevo de lona, la larga caminata por estos paisajes grandiosos, vírgenes; haber podido mantener el ritmo a pesar de sus cincuenta y cuatro años, sentirse uno más entre el grupo; el sudor, el dolor en los músculos, la tensión, la convivencia y el compañerismo que se creaba en estos momentos; el trato respetuoso, deferente, que todos le brindaban; orgullo por la tierra y por los hombres.

Durante algo más de cuarenta años la guerrilla de las FARC, el grupo armado más militarizado del mundo, que llegó a contar hasta con cuarenta mil soldados y amplios territorios de Colombia bajo su control, mantuvo una lucha contra el gobierno colombiano y los paramilitares al servicio de los grandes hacendados que perpetraron atroces masacres entre las poblaciones rurales.

“Yo ubico la trama de Bala Morena en el año 2005, cuando el conflicto colombiano estaba en plena intensidad. Afortunadamente la guerra en Colombia ha evolucionado hacia una posible Paz; aunque parte de ese conflicto, o algo parecido, se ha trasladado ahora a tierras y ciudades venezolanas”, puntualiza el autor.

Como suele suceder entre quienes hacen de la violencia su forma de vida y de subsistencia, los principios ideológicos marxistas de la organización, en la estela del guevarismo, se fueron diluyendo y las FARC se convirtieron en un grupo delincuencial que se nutría de la extorsión y el narcotráfico, y es en ese momento de descomposición de la organización en el que sitúa Marcos Tarre Briceño su novela.

“En toda guerra, más allá de heroicos combatientes, inherente a la esencia del enfrentamiento existe un sustrato oculto, del que poco se conoce y menos se habla, con dos facetas que se articulan en la trama de mi novela. La primera son las operaciones de inteligencia o encubiertas, de agencias nacionales o internacionales. La segunda la búsqueda y manejo de la información, de obtener información del enemigo a toda costa, tortura incluida. Todos hemos visto películas de cómo la Gestapo torturaba a sus víctimas. Mucho se ha evolucionado en esa terrible materia luego de la segunda guerra mundial y mucho se conocería más recientemente, al develarse los métodos de la CIA en Irak…”, dice el autor venezolano.

Bala morena, de Marcos Tarre Briceño (Nueva York, 1950), novelista venezolano —Operativo Victoria, Rojo express, Atentado VIP—, arquitecto y analista de seguridad, es una de las más estremecedoras novelas negras de los últimos años, un trhiller durísimo, sin ningún tipo de concesión al lector, que lo dejará, al final de las algo más de 350 páginas, con un profundo vacío existencial y sumido en la desconfianza hacia el género humano. Marcos Tarre Briceño huye de maniqueísmos fáciles y de moralismos que sencillamente no existen en según qué contextos y geografías.

En un lugar de la selva colombiana, próximo a la frontera venezolana, el doctor Fabio Pachón, prestigioso médico fundador de una ONG al servicio de los derechos humanos—una sangrante ironía—dirige los interrogatorios de un oscuro personaje llamado Andy Salomón, paramilitar venezolano y asesino a sueldo atrapado por una de las ramas de las guerrillas de las FARC, el frente Armando Saldivar. Con una crueldad sin límites, y aplicando sus conocimientos médicos para dañar física y mentalmente al preso, el doctor Pachón intentará sacar la máxima información del detenido, hombre especialmente entrenado para aguantar la tortura, y recuperar, sobre todo, los fondos de ese grupo guerrillero que se han volatilizado gracias a la pericia informática del mercenario.

Marcos Tarre Briceño

Marcos Tarre Briceño

“Yo he tenido con el estado Apure, fronterizo con Colombia a todo lo largo del río Arauca, una especial relación. Primero, en los años 70, con el Bajo Apure, en paseos, algunos a caballo y otros en camionetas rusticas, en una época en la que todavía podían hacerse ese tipo de expediciones turísticas y familiares. Años más tarde, en los 90, cuando la región ya se había vuelto peligrosa, a solicitud de ACNUR fuimos a dar talleres para sensibilizar a periodistas venezolanos de la frontera sobre los problemas de los desplazados y refugiados, las minas antipersonales y niños y niñas combatientes. En esa oportunidad estuve en el Alto Apure, en Guasdualito, ya controlada por las diferentes facciones de grupos irregulares. Ver esos espectaculares paisajes, con cientos de tonos de verde de la más frondosa vegetación ya es razón o motivo para querer describirlos, al igual que las extensas llanuras de suaves colinas, o las selvas y las montañas de tonos azulados. Pero toda esa belleza de la naturaleza contrasta con la realidad de los hombres y mujeres, que se percibe o se intuye en conversaciones a media voz o en silencios reveladores, también son fuente para una o varias novelas…” dice Marcos Tarre Briceño.

A lo largo de esta novela sofocante, en la que el lector padece la claustrofobia del infierno verde como sus protagonistas, víctima y victimario compiten en un escalofriante tour de force a ver cuál de ellos es más miserable, y el lector, que, al principio, puede sentir compasión por ese hombre que día a día está siendo sometido a terribles pruebas físicas, acaba desistiendo de compadecerle a medida que descubre su siniestro pasado; pero si terrible es la biografía criminal de Andy Salomón, la conducta del doctor Pachón, el torturador médico discípulo del doctor Menguele, que se mueve al margen de toda ética, acaba siendo la más repugnante y odiosa de este potente trhiller sin héroes y tan crítico hacia una guerrilla que ha traicionado sus ideales y ha hecho de la guerra su forma de subsistencia, y por tanto debe perpetuarla, como hacia una contrainsurgencia que no duda en utilizar todo tipo de medios al margen de la ley para diezmar física y económicamente a los rebeldes.

“Entonces, Bala Morena trata de una operación de inteligencia en la zona fronteriza del Arauca. Un joven ex oficial venezolano, Andy Salomón, es entrenado para golpear a un poderoso y efectivo Frente Guerrillero que ha convertido la guerra en su “negocio” particular; y lo han preparado por si es eventualmente capturado; mientras que el otro personaje principal, el Dr. Pachón, es un reputado médico de Bogotá que presta sus servicios a la guerrilla como hábil interrogador. En la novela, ambos personajes se enfrentan y cometen acciones inhumanas y despiadadas… Quise también en la trama, explicar, más nunca justificar, como es que en el mundo existe gente, afortunadamente muy poca, capaz de hacer ese tipo de crueldades a otros seres humanos…”

Es la novela de Marcos Tarre Briceño literatura de alto voltaje literario —el lector literalmente sigue por la selva colombiana los avatares de ese despiadado grupo guerrillero que ajusta cuentas entre los suyos sin que les tiemble el pulso—; está extraordinariamente bien documentada —se nota que el autor ha tenido a su disposición un buen equipo de asesores en los campos de la informática, armamento, sanidad y técnicas de interrogación—;y es demoledoramente realista al ofrecernos ese duelo a muerte entre dos personajes que compiten en maldad en el corazón de las tinieblas de esa selva colombiana agitada desde décadas por una violencia infinita y que hoy, precisamente, parece dar la tregua definitiva tras las conversaciones de paz de La Habana.

—Salud, comandante. Permítame que lo felicite. Nunca había visto un Frente tan organizado y bien equipado como éste… Por cierto que los fusiles de asalto que todos portan, no pude identificarlos…

—Son los nuevos Heckler & Koch G36, alemanes… Lo más bravo, lo mejor en fusiles. El Ejército español los acaba de adoptar. Las armas cortas también son HK, pistolas USP, subametralladoras MP5. Las radios son surcoreanas, los chalecos antibala y los correajes son gringos, las granadas yugoeslavas, los misiles tierra-aire suecos, los misiles tierra-tierra franceses, las botas mexicanas, las computadoras de Sylicon Valley, los uniformes brasileros, los cigarrillos, la cerveza y la harina de maíz venezolanas y los cojones colombianos…

Y párrafos de cortante violencia.

Colocó los hilos de la mira en la frente. Fusil, cuerpo, sus manos, la yema del índice, la red de camuflaje, la tierra, formaban un todo en perfecta armonía, en comunión, eran lo mismo y un pequeño fragmento de esa unión iba a salir, como una explosión de energía, como una proyección de esta unidad, en un recorrido recto, ligeramente descendente, hasta su objetivo. Dimas echó un poco la cabeza hacia atrás para sorber lo que quedaba en el pocillo. No fue él quien rozó expresamente el segundo disparador, no fue un gesto voluntario, fue la lógica conclusión del proceso, en armonía con su respiración, el paso siguiente en la obligatoria secuencia, en la cual él era el eje… El fusil, súbitamente vivo, saltó contra su hombro, mientras el proyectil de 168 grains y 10.88 gramos, salía de la boca del rifle a 2600 pies por segundo y rasgaba el espacio, perdiendo insignificante energía. La explosión llenó su espacio, pero no se movió. Sólo estiró el dedo índice, el ojo derecho pegado al visor. Dimas seguía de pie, pero la parte superior de su cráneo ya no existía.

Un thriller magistral que llega al lector español gracias a La Orilla Negra de Ediciones del Serbal. No se lo pierdan y prepárense a sufrir y a odiar a sus personajes transitando por el mal absoluto.

 

Bala morena
Marcos Tarre
Ediciones del Serbal / La Orilla Negra

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