Reseña: “El suicida impertinente”, de Juan Luis Marín

suicidaRicardo Bosque

Creo que ya he dado muestras en ocasiones de mi gusto por la novela criminal que se sale de los cánones establecidos, la más heterodoxa dentro de lo posible, la que me sorprende con planteamientos o protagonistas originales que nos saquen del terreno tan trillado por cientos de autores que se limitan a repetir las mismas fórmulas una y otra vez por todos los rincones del planeta.

Por eso me fascinó Sorry, con unos amigos emprendedores que deciden montar una empresa desde la que pedir perdón en nombre de sus clientes; por eso me cautivó Morir no es tan fácil, en la que, entre otras brillanteces, un enfermo en coma contempla horrorizado cómo un médico asesina a su compañero de habitación; por eso me sorprendió Hambre a borbotones, con una familia de caníbales en el centro de la trama.

Por eso me atrapa de inmediato el arranque de El suicida impertinente -título francamente adecuado para la novela-, con un hombre planificando y ejecutando su suicidio pero también (hay que dejarlo todo atado y bien atado), saldando cuentas pendientes con familiares, amigos y compañeros de profesión a través de la nota que hará llegar a un desconocido al que obligará, extorsión mediante, a leerla en su funeral, para regocijo de unos pocos y escándalo de la mayoría de los asistentes.

El muerto, J. M., se convertirá a partir de ese momento en la sombra del incauto -de quien nunca sabremos su nombre- elegido para llevar a cabo su plan con la colaboración de un detective de tebeo que será algo así como el hombre designado en la Tierra para representar al muerto que descansa bajo la misma. J. M., escritor fracasado, frustrado, que no duda en culpar de su falta de éxito a todos aquellos que en vida le rodearon y que pretende demostrar, con tan elaborado plan, con tan magnífico guion que, al menos en muerte, es él quien maneja los hilos de sus marionetas con precisión absoluta.

El autor da en las páginas de la novela un repaso humorísticamente feroz a esa Generación X que bien pudo identificarse con la P de “perdida”, con unos pocos pasajes reflexivos, mucha deriva a ninguna parte para el anónimo protagonista y secuencias delirantes de sexo aquítepillo-aquítemato que hacen recordar -supongo que en guiño deliberado de Marín- una conocida película de uno de los cineastas españoles que pudieran considerarse integrantes de dicha generación, Juanma Bajo Ulloa.

Con ritmo vivo y salpicando la historia con revelaciones familiares que habrían hecho las delicias del televisivo clan Channing así como con cadáveres varios y palizas propinadas por macarras de gimnasio, iremos llegando a un desenlace tan sorprendente como el inicio, que ya es decir.

Tragedia humorística, comedia con continuas pinceladas negras, El suicida impertinente es una apuesta arriesgada de Juan Luis Marín, quien sale airoso, muy airoso, de su aventura, como decía al principio fuera de todos los cánones establecidos pero que hará las delicias de aficionados al género criminal (y también de los que no lo son) siempre y cuando sean de mente abierta y estén dispuestos a aceptar la transgresión de cualquier norma escrita o no.

 
El suicida impertinente
Juan Luis Marín
Off Versátil
 

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2 comentarios en “Reseña: “El suicida impertinente”, de Juan Luis Marín

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