Reseña: “Aguas de venganza”, de Miguel Pajares

aguasSergio Torrijos Martínez

Ficción y realidad, una mezcla compleja, aunque ha dado muy buenos frutos.

Así, a bote pronto, lo mejor de James Ellroy ha nacido de este modo, mezclando hechos reales con otros de ficción, realizando una suerte de integración entre personajes históricos con una realidad producto de la imaginación del autor. Miguel Pajares hace algo similar, crea una trama de ficción y la emplea para introducir elementos de realidad y, ya de paso, sirve para dar a conocer y denunciar lo ocurrido en nuestra frontera sur.

Después de la lectura cabe preguntarse muchas cosas, no sólo a nivel personal sino a nivel social. Lo que cuenta el autor es sumamente grave y lo que es peor, sin duda mucho peor, es nuestra total indiferencia hacia ello.

Muchos alegarán, yo incluido, desconocimiento sobre acontecimientos ocurridos en nuestra frontera, aunque hemos escuchado un soniquete de denuncias constante y aún tendrán que pasar algunos años para que seamos conscientes de la barbaridad cometida y que todavía se sigue cometiendo. La novela entra así en el ámbito de la denuncia y consigue, en mi caso lo puedo atestiguar, el bochorno. Porque no esperas esa realidad tan descarnada y cruda de una obra de ficción, ni siquiera imaginas que una novela negra pueda ser tan cruel.

La novela se inicia con un asesinato brutal y la investigación de semejante hecho recaerá sobre el Inspector Samuel Montcada, un mosso d’ esquadra que, junto a su equipo, nos llevará de la mano por todo el relato.

La obra está contada con un tono rápido e inmediato, sin espacio para el lucimiento de la prosa, todo es ágil y eficiente, incluso se puede llegar a propiciar algún pequeño despiste al mezclar a tantos personajes que aparecen en la novela. No hay concesiones hacia la galería, la vida de los integrantes del equipo de investigación queda suspendida, mientras dure la investigación y su dedicación a ella es en cuerpo y alma.

Tiene partes brillantes, en especial me han parecido estupendas las interacciones de los protagonistas cuando intentan sonsacar información a otro policía, por medio de sibilinas conversaciones, a través de subterfugios, de mentiras disimuladas con verdades a medias. El autor nos ha sabido mostrar la tenue frontera entre el engaño y la mentira, tan tenue que a veces no se aprecia y lo ha hecho de forma soberbia, siendo, para mí, uno de los mayores logros de la novela.

A mitad de la obra se intercalan relatos personales con la intención de dar mayor potencia a la denuncia que se pretende realizar. Eeso es bueno pero, al mismo tiempo, le resta algo de frescura a la novela, tal vez se debería haber intentado ficcionar esos momentos y no mostrar como si fuera un relato tan real.

La novela tiene su interés, aunque tengo que reconocer que no te deja buen sabor de boca: lo que trata es muy crudo y muy real y, aunque no tengamos parte en los hechos, tendremos que asumir nuestra responsabilidad como sociedad. Seguramente es lo que el autor pretendía. Pues decirle que lo ha logrado.

 

Aguas de venganza
Miguel Pajares
Alrevés

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